Carta pastoral del Card. Juan José Omella: «Escuchemos a nuestros mayores»

Este domingo celebramos la fiesta de Santiago Apóstol, el primero en confesar su fe con el martirio. Es año jubilar por coincidir su fiesta en domingo. Se celebra también, por primera vez, la Jornada Mundial de los Abuelos y las Personas Mayores, una iniciativa del papa Francisco que reviviremos desde ahora en adelante cada cuarto domingo de julio, en la proximidad de la celebración litúrgica de san Joaquín y santa Ana, padres de la Virgen María y abuelos de Jesús, que, como sabéis, se celebra el 26 de julio.

El papa Francisco anunció la convocatoria de esta jornada tras el rezo del Angelus del domingo 31 de enero de este año. El Santo Padre ha manifestado su preocupación por las personas mayores desde el inicio de su pontificado. El Papa ha denunciado reiteradamente la exclusión que padecen las personas mayores en la sociedad actual. Y lo expresa con claridad y contundencia cuando dice que «un pueblo que no custodia a sus abuelos, un pueblo que no respeta a sus abuelos, no tiene futuro, porque no tiene memoria, es un pueblo que ha perdido la memoria.» (Misa en la capilla de Santa Marta, 19 de noviembre de 2013).

El lema elegido para esta primera celebración de la Jornada dedicada a las personas mayores es «Yo estoy contigo todos los días», inspirado en el Evangelio (cf. Mt 28,20), muy adecuado para expresar la proximidad del Señor y de la Iglesia en la vida de cada persona mayor, especialmente en estos momentos difíciles de pandemia.

«Yo estoy contigo todos los días» es una promesa de proximidad y esperanza para que las personas jóvenes y las personas mayores puedan comunicarse mutuamente. No solo los jóvenes son llamados a estar presentes en la vida de las personas mayores, sino que nuestros mayores tienen una importante misión de evangelización, de anuncio, de oración y de guía de los jóvenes en la fe y en la vida. Ellos, con años de vida en sus espaldas, saben bien lo que es realmente importante en la vida.

Muchos abuelos han sido la puerta por la que muchos niños y jóvenes han accedido al encuentro con Dios. Ellos han sido  los verdaderos catequistas de sus nietos. Así lo expresó el papa Francisco cuando dijo que las personas mayores eran el verdadero eslabón para la transmisión de la fe cristiana entre las diversas generaciones. (cf. Angelus, 31 de enero de 2021).

Queridos hermanos y hermanas, en ocasión de esta primera jornada eclesial dedicada a los mayores, os invito a cuidar a las personas mayores, porque, como ha dicho el Santo Padre: «a menudo los abuelos son olvidados y nosotros olvidamos esta riqueza de custodiar las raíces y transmitirlas.» (Angelus, 31 de enero de 2021). Desde mediados del pasado mes de junio, el dicasterio romano para los Laicos, la Familia y la Vida ha ido proponiendo diversas iniciativas* para que las comunidades cristianas las puedan realizar y así honrar a nuestras personas mayores. Ahora que disfrutaremos de más tiempo libre durante las vacaciones, cuidemos a las personas mayores y dejemos que nos transmitan su valioso legado. Aprovecho esta ocasión para desearos un feliz verano.

† Card. Juan José Omella
Arzobispo de Barcelona

Card. Juan Jose Omella
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Mons. Juan José Omella Omella nació en la localidad de Cretas, provincia de Teruel y archidiócesis de Zaragoza, el 21 de abril de 1946. Estudió en el Seminario de Zaragoza y en Centros de Formación de los Padres Blancos en Lovaina y Jersualén. El 20 de septiembre de 1970 recibía la ordenación sacerdotal. En su ministerio sacerdotal, trabajó como Coadjutor y como Párroco y entre 1990 y 1996 como Vicario Episcopal en la diócesis de Zaragoza. Durante un año fue misionero en Zaire. El 15 de julio de 1996 fue nombrado Obispo auxiliar de Zaragoza. Fue ordenado Obispo el 22 de septiembre de ese mismo año. El 27 de octubre de 1999 fue nombrado Obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, de la que tomó posesión el 12 de diciembre de 1999. Entre el 24 de agosto de 2001 y el 19 de diciembre de 2003 fue Administrador Apostólico de Huesca y entre el 19 de octubre de 2001 y el 19 de diciembre de 2003, también Administrador Apostólico de Jaca. El día 8 de abril de 2004 es nombrado Obispo de la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Es miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social desde febrero de 2002. Con anterioridad, desde 2000 fue Presidente en funciones de esta misma Comisión Episcopal. Es también Consiliario Nacional de Manos Unidas.