Carta pastoral de Mons. Abilio Martínez: Día del misionero soriano

Queridos diocesanos.

El próximo miércoles 18 de agosto tendrá lugar el día del Misionero Soriano en la Basílica de Ntra. Sra. de los Milagros de Ágreda. El año pasado se tuvo que suspender debido a la pandemia que tanto nos ha hecho sufrir y que – no es un tópico -, sigue prolongándose y aún no la hemos vencido. Sin embargo, la Diócesis quiere retomar esta Jornada con los misioneros y misioneras de Soria que se hallan entre nosotros este verano disfrutando de un merecido descanso, con sus familiares y con los miembros y colaboradores de la Delegación Diocesana de Misiones.

Al inicio del año pasado tuve la ocasión de poder vivir en Camerún la experiencia de lo que significa ir a tierra de misión. Pude comprobar de primera mano la magnífica labor que realizan los misioneros que entregan su vida por los demás, llevándoles lo que nosotros tenemos tan cerca pero apenas valoramos: agua, luz, medicinas, educación… sin olvidar lo más importante: la alegría del Evangelio de Jesucristo.

En efecto, celebramos el día del Misionero Soriano en la villa de Ágreda porque nos encontramos en al Año Jubilar Mariano, concedido por la Penitenciaría Apostólica, con motivo de la celebración del 75º aniversario de la coronación canónica de la Virgen de los Milagros de Ágreda (el 7 de junio de 1947) y del 25º aniversario de la coronación canónica de la Virgen de Inodejo de las Fraguas (el 14 de septiembre de 1997). En consecuencia, este es un día para ganar la indulgencia plenaria, rezar juntos, compartir experiencias, celebrar la Eucaristía y vivir la fraternidad.

La Virgen María es la Reina de los Apóstoles y la Estrella de la Evangelización. Al calor de la Madre del cielo renovaremos nuestro amor a su Hijo Jesús y el ardor por la evangelización de todos los pueblos. La Virgen, fiándose de Dios, contribuyó a la obra de la salvación. Quiero recordar esas palabras que San Pablo VI pronunció proféticamente en un encuentro con laicos: “El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan, o si escuchan a los que enseñan, es porque dan testimonio”. Estas palabras fueron incorporadas a su influyente Exhortación Apostólica Evangelii Nuntiandi, 41. ¡Que sepamos ser esos testigos misioneros que el mundo de hoy tanto necesita para hacer creíble el mensaje del Evangelio!

Ha caído en mis manos un libro sobre la vida y obras de Santo Domingo de Guzmán. Su autora es Sor Teresa Cadarso -religiosa perteneciente al Monasterio de Dominicas de Caleruega- y lleva por título: Domingo de Guzmán. Entre el silencio y la Palabra. Recomiendo su lectura porque muestra de forma sencilla que la vida apostólica solo se da cuando hay vida espiritual, cuando se produce el encuentro de la persona con Dios en Jesucristo. Y es que la verdadera reforma de la Iglesia nace siempre de la vivencia afectiva y efectiva de la comunión y empieza en uno mismo. Todos estamos deseosos de que la Iglesia viva fielmente a Jesucristo. Pero los santos son la prueba más evidente de que la santidad de la Iglesia empieza en uno mismo y se extiende por contagio. Ellos nos enseñan que el problema es pensar siempre que la culpa la tienen los de enfrente. A Santa Teresa de Calcuta le preguntaron: Y Usted “¿qué cambiaría para mejorar la Iglesia?”, a lo que la santa respondió: “Me cambiaría a mí misma”.

El viernes 6 de agosto se ha clausurado en nuestra Diócesis el año dedicado a Santo Domingo de Guzmán, patrono secundario de Osma – Soria, fundador de la Orden de Predicadores y difusor de la devoción a María a través del rezo del Rosario. El amor a María es la llama que enciende en cada uno de nosotros el fuego para anunciar el evangelio de su Hijo Jesús que ha muerto y resucitado por nuestra salvación. Invoquemos el don del Espíritu Santo para que nos dé la fortaleza en estos tiempos duros pero llenos de esperanza.

Os bendice vuestro Obispo,

✠ Abilio Martínez Varea
Obispo de Osma – Soria

Mons. Abilio Martínez Varea
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El obispo electo de Osma-Soria nació en Autol (La Rioja) el 29 de enero de 1964. Ingresó en el seminario diocesano de Logroño, donde estudió Filosofía y Teología entre los años 1982 y 1987. Después se trasladó a Roma, donde obtuvo la licenciatura en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma (1989). Fue ordenado sacerdote el 30 de septiembre de 1989. Su ministerio sacerdotal lo ha desarrollado en la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Su primer destino fue como vicario parroquial de la parroquia de San Barlotomé de Aldeanueva de Ebro (La Rioja) (1989-1994). Entre 1994 y 1996 realizó los cursos de doctorado en la Universidad Pontificia de Salamanca. A su regreso, fue nombrado vicario parroquial de San Pío X de Logroño. Ha desempañado los cargos de delegado de Apostolado Seglar, profesor en el instituto diocesano de Ciencias Religiosas y delegado de Enseñanza. Desde el año 2005 es vicario episcopal de Pastoral y Enseñanza.