Carta pastoral de Mons. Enrique Benavent: Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores

El día 26 de julio se celebra la memoria de los santos Joaquín y Ana que, según una antiquísima tradición, fueron los padres de la Virgen María, a la que concibieron siendo ya ancianos. El papa Francisco ha determinado que cada año, en un domingo próximo a esta fiesta, se celebre la Jornada Mundial de los abuelos y de los mayores, entre los que él mismo se incluye.

El Papa ha querido instituir esta jornada para que no olvidemos que, en las situaciones difíciles como la que hemos vivido y todavía estamos viviendo a causa de la pandemia, las personas mayores son las que más han sufrido y están sufriendo: “la pandemia (dice el Papa en su mensaje) ha sido una tormenta inesperada y violenta, una dura prueba que ha golpeado la vida de todos, pero que a nosotros mayores nos ha reservado un trato especial, un trato más duro. Muchos de nosotros se han enfermado, y tantos se han ido o han visto apagarse la vida de sus cónyuges o de sus seres queridos. Muchos, aislados, han sufrido la soledad durante largo tiempo”.

La soledad es una experiencia que acompaña la vida de muchas personas mayores y puede constituir una carga pesada. El ritmo de vida característico de nuestra sociedad provoca un aislamiento de los ancianos, que viven la dolorosa experiencia de ser dejados de lado y que se ha agravado en esta pandemia. Muchos tienen la sensación de que son una molestia para sus familias; el sufrimiento de este último año y medio se ha agudizado por la imposibilidad de una relación normal con sus seres queridos, y los que viven en residencias todavía hoy no pueden ver a sus familiares con normalidad. En este tiempo, afirma el Papa, “hemos aprendido a comprender lo importante que son los abrazos y las visitas para cada uno de vosotros, ¡y cómo me entristece que en algunos lugares esto todavía no sea posible!”.

La celebración de esta jornada debería ser una ocasión para que todos nos planteemos cómo acompañamos a los mayores. A través de nosotros deberían sentir la cercanía de Dios, que no los abandona en los momentos de oscuridad y sufrimiento, como no abandonó a los padres de la Virgen María cuando la falta de descendencia parecía matar su esperanza, y les mandó un ángel para consolarlos: “este es el sentido de esta Jornada … ¡Que cada abuelo, cada anciano, cada abuela, cada persona mayor -sobre todo los que están más solos- reciba la visita de un ángel!”. Unas veces tendrá el rostro de sus nietos, otras el de familiares y amigos de toda la vida o de personas que han conocido durante el aislamiento porque les han ayudado en los momentos más difíciles. Lo importante es que a nadie le falte un ángel que les recuerde el amor de Dios.

El Papa invita a los ancianos a no caer en la tentación de pensar que ya han hecho todo lo que tenían que hacer, que su misión ha terminado: “¿Cuál es nuestra vocación hoy, a nuestra edad? Custodiar las raíces, transmitir la fe a los jóvenes y cuidar de los pequeños. No lo olviden. No importa la edad que tengas… porque no hay edad en la que puedas retirarte de la tarea de anunciar el Evangelio, de la tarea de transmitir las tradiciones a los nietos”. Trabajemos para que nuestros mayores no pierdan la ilusión de la fe.

+ Enrique Benavent Vidal
Obispo de Tortosa

Mons. Enrique Benavent Vidal
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Nació el 25 de abril de 1959 en Quatretonda (Valencia. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Moncada (Valencia), asistiendo a las clases de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” donde consiguió la Licenciatura en Teología (1986). Es Doctor en Teología (1993) por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Valencia de manos de Juan Pablo II el 8 de noviembre de 1982, durante su primera Visita Apostólica a España. CARGOS PASTORALES En su ministerio sacerdotal ha desempeñado los cargos de: coadjutor de la Parroquia de San Roque y San Sebastián de Alcoy (provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia) y profesor de Religión en el Instituto, de 1982 a 1985; formador en el Seminario Mayor de Moncada (Valencia) y profesor de Síntesis Teológica para los Diáconos, de 1985 a 1990; y Delegado Episcopal de Pastoral Vocacional, de 1993 a 1997. Durante tres años, de 1990 a 1993, se trasladó a Roma para cursar los estudios de doctorado en la Pontificia Universidad Gregoriana. Es profesor de Teología Dogmática en la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia”, desde 1993; profesor en la Sección de Valencia del Pontifico Instituto “Juan Pablo II” para Estudios sobre Matrimonio y Familia, desde 1994; Director del Colegio Mayor “S. Juan de Ribera” de Burjassot-Valencia, desde 1999; Decano-Presidente de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia, desde 2004, y Director de la Sección Diócesis de la misma Facultad, desde 2001; además, desde 2003, es miembro del Consejo Presbiteral. Fue nombrado Obispo Auxiliar de Valencia el 8 de noviembre de 2004. El 17 de mayo de 2013 el Papa Francisco le nombró Obispo de Tortosa. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE, desde 2008 es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la fe y desde 2005 de la de Seminarios y Universidades.