Carta pastoral del Card. Juan José Omella: «El camino sinodal»

Caminar juntos, contar con la ayuda del otro, nos fortalece y es el camino más eficaz y gratificante para resolver problemas, para ver salidas y, en definitiva, para avanzar. Esto se ve claramente en una familia donde las dificultades y problemas se comparten y se intentan resolver todos juntos.

La Iglesia es una gran familia que crece y avanza, compartiendo la vida y trabajando unida, guiada por el Espíritu Santo. En este sentido, utilizamos un término muy preciso para calificarla, hablamos de la Iglesia sinodal.

La misión evangelizadora y la sinodalidad definen la manera de hacer y de ser de la Iglesia, son su esencia. Caminar juntos con la mirada y el corazón de Dios es la clave que nos permite interpretar la realidad (cf. Discurso del papa Francisco a la Conferencia Episcopal Italiana, 22 de mayo de 2017).

La Iglesia Archidiocesana de Barcelona hace tiempo que intenta poner en práctica la sinodalidad. Caminar juntos, interpelándonos y ayudándonos unos a otros a la luz del Espíritu, es lo que estamos aprendiendo a hacer en el marco del Plan Pastoral Diocesano «¡Salgamos!». Ahora, a punto de acabar el curso, estamos trabajando en la reorganización pastoral de la archidiócesis. Queremos que nuestras estructuras y nuestra organización estén al servicio de la misión y de la comunión con el fin de promover una mejor evangelización. En este mismo horizonte, el Papa ha convocado la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos con el tema: «Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión». Él ha querido que sea un proceso que implique a todos desde el principio, empezando con el trabajo en las Iglesias particulares para hacer posible la participación real de todo el Pueblo de Dios.

Tras la apertura del Sínodo en el Vaticano el 9 de octubre de 2021 habrá diferentes fases. Del domingo 17 de octubre hasta el mes de abril de 2022 tendrá lugar una primera fase en la que se interpelará a las Iglesias particulares, que enviarán sus conclusiones a las respectivas Conferencias Episcopales y estas lo harán a la Secretaría del Sínodo. Todos tendremos la posibilidad de participar a través de las parroquias, instituciones o movimientos. Entre septiembre de 2022 y marzo de 2023, llegará la fase de trabajo por continentes, con reuniones internacionales. Finalmente, todo este proceso entrará en la fase universal que culminará en el Vaticano con la celebración de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, en octubre de 2023.

Providencialmente, en nuestra Archidiócesis, este proceso sinodal coincidirá con el trabajo sobre el eje del discernimiento del Plan Pastoral Diocesano «¡Salgamos!». El Papa nos recuerda que todos estamos invitados a esta nueva salida misionera. Y añade que cada cristiano y cada comunidad discernirán cuál es el camino que el Señor les pide. Todos estamos llamados a salir de la propia comodidad y a acercarnos a los que necesitan la luz del Evangelio (cf. Evangelii gaudium, 20).

Queridos hermanos y hermanas, puede que recuperar esta manera de hacer sinodal en la Iglesia nos cuestione y nos inquiete. Pero no tengamos miedo, si caminamos juntos, bajo la guía del Espíritu Santo, vamos a sacar adelante el proyecto de amor que nos confió Jesús. Santa María, acompáñanos siempre en este camino.

† Card. Juan José Omella
Arzobispo de Barcelona

Card. Juan Jose Omella
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Mons. Juan José Omella Omella nació en la localidad de Cretas, provincia de Teruel y archidiócesis de Zaragoza, el 21 de abril de 1946. Estudió en el Seminario de Zaragoza y en Centros de Formación de los Padres Blancos en Lovaina y Jersualén. El 20 de septiembre de 1970 recibía la ordenación sacerdotal. En su ministerio sacerdotal, trabajó como Coadjutor y como Párroco y entre 1990 y 1996 como Vicario Episcopal en la diócesis de Zaragoza. Durante un año fue misionero en Zaire. El 15 de julio de 1996 fue nombrado Obispo auxiliar de Zaragoza. Fue ordenado Obispo el 22 de septiembre de ese mismo año. El 27 de octubre de 1999 fue nombrado Obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, de la que tomó posesión el 12 de diciembre de 1999. Entre el 24 de agosto de 2001 y el 19 de diciembre de 2003 fue Administrador Apostólico de Huesca y entre el 19 de octubre de 2001 y el 19 de diciembre de 2003, también Administrador Apostólico de Jaca. El día 8 de abril de 2004 es nombrado Obispo de la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Es miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social desde febrero de 2002. Con anterioridad, desde 2000 fue Presidente en funciones de esta misma Comisión Episcopal. Es también Consiliario Nacional de Manos Unidas.