Carta pastoral de Mons. Gerardo Melgar: Venid a un sito tranquilo a descansar

Los setenta y dos discípulos que Jesús había enviado a predicar de dos en dos han estado de acá para allá, ocupados y entregados a la misión que Él les había encomendado. Vienen muy contentos, pero cansados. Jesús los conoce mejor que nadie y los lleva a un sitio tranquilo porque la gente no les deja ni un minuto para ellos. La gran actividad que Cristo lleva, de contacto con unos y con otros, llega un momento en que es un tanto agobiante. Él quiere que sus discípulos aprendan que, junto a la actividad, también tienen que cuidarse ellos. Por eso, cuando regresan de la misión, les hace caer en la cuenta de esto y los lleva a un sitio tranquilo para hablar con ellos, para rezar, para enseñarles a dar gracias a Dios por todo lo que han hecho y compartir entre ellos sus experiencias. Necesitan descansar, reponer fuerzas, enseñándoles que la misión supone equilibrio entre la dedicación y el descanso necesario para seguir haciendo el bien. Todos nosotros experimentamos en nuestra vida y en el desarrollo de nuestra vocación y misión que andamos siempre de acá para allá, que las prisas son una realidad en nuestra vida y que a veces no tenemos tiempo para descansar y reemprender de nuevo el camino. La actividad y el descanso hemos de saber conjugarlo armónicamente, lo mismo que hemos de saber conjugar acción y oración. La acción y el trabajo son importantes y deben ser importantes en nuestra vida de apostolado y de realización de la misión que tenemos encomendada, pero no lo es menos la oración porque, a poco que nos descuidemos, la oración es la que siempre sale perdiendo. Nosotros, en la misión que el Señor nos ha confiado en nuestra propia vocación, igual que los discípulos, necesitamos y somos invitados a compartir nuestros éxitos, nuestros fracasos, nuestras alegrías y nuestros cansancios y necesitamos también el descanso junto al Señor, para reponer nuestras fuerzas, sabiendo escucharlo a Él lo que quiere comunicarnos y poder guiar al «rebaño» que nos ha confiado hacia su reino. Es muy importante que, en la realización de nuestra misión, demos la importancia que debe tener al trabajo, al empleo de tiempo para llegar a todos, porque hay muchos hoy que aún no conocen a Cristo y andan desilusionados y equivocados buscando un verdadero sentido a su vida. Nosotros hemos de empeñarnos en hacer lo posible, en lo que dependa de nosotros, para que el mensaje salvador de Jesús llegue a todos los hombres y los ayude a transformar sus vidas. Para ello, tenemos que buscar a esos a los que no les ha llegado dicho mensaje, para ofrecérselo y que se pueda producir el encuentro con el mismo Cristo que, por su parte, le dejen entrar en su vida para que los llene de su amor y de su gracia. El trabajo, la actividad, la búsqueda de quienes más nos necesitan es algo muy importante. Pero para que esto sea posible tenemos que cuidarnos, no desde la búsqueda de la comodidad, sino desde la necesidad que tenemos de reponer fuerzas, de cargar pilas junto al Señor, contándole como nos va, los éxitos y los fracasos, las dificultades y los logros de nuestro trabajo, y que sea Él quien nos llene de su fuerza y de su gracia para que sepamos y estemos fortalecidos para empezar de nuevo, con verdadera fortaleza y verdadero ardor evangelizador.

Acción y oración, trabajo y descanso, son algo cuyo equilibrio hemos de cuidar para que no falte ni lo uno ni lo otro, sino que, cuidando una cosa, podamos dar verdaderos frutos en la otra. El Señor nos pide que estemos con Él, que lo escuchemos, que sepamos rumiar sus palabras y sus actitudes y, sobre todo, que sepamos gustar en nosotros desde la oración y el descanso, el gran amor que Él nos tiene, para que ese mismo amor sea el que nos impulse a entregarnos plenamente al servicio de la misión de anunciarlo a Él y servirlo en todos los hermanos, con la presencia y la acción del Espíritu Santo en nuestra vida.

 

+ Gerardo Melgar Viciosa

Obispo Prior de Ciudad Real

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.