Imposición del palio arzobispal a Mons. Mario Iceta en la catedral de Burgos

«Necesitamos vivir la salvación como conversión y salir al encuentro de los abatidos y heridos, que la gente pueda percibir en nosotros ese amor», ha dicho Mons. Mario Iceta, arzobispo de Burgos, durante la celebración eucarística en la que recibido el palio arzobispal, el distintivo que portan los arzobispos y que es símbolo de la comunión de estos con el Papa.

El nuncio de Su Santidad en España, monseñor Bernardito Auza, ha impuesto a Mons. Mario Iceta el palio arzobispal, una vestidura litúrgica símbolo de la unidad de los arzobispos y el Papa.

Pasados poco más de siete meses desde su llegada a la archidiócesis de Burgos, Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa ha recibido el sábado 10 de julio, de manos del nuncio de Su Santidad en España, monseñor Bernardito Auza, el palio arzobispal, un distintivo litúrgico que el arzobispo vestirá en los límites de la provincia eclesiástica y que es símbolo de comunión entre los obispos metropolitanos y el Santo Padre.

En su homilía, Mons. Mario Iceta ha cuestionado la necesidad de este símbolo en un mundo que parece «no necesitar pastores» y donde prima «la autosuficiencia y la autorreferencialidad». Por contra, ha señalado que la sociedad actual, con «fachada de fuerte que disimula su enorme vacío», necesita del consuelo del Buen Pastor, «que carga sobre sus hombros el peso de los heridos de la vida». De ahí que hacer profesión de fe supone hacer «un acto de amor» y, como el Buen Pastor, ejercer la caridad: «El camino de la Iglesia actual son las minorías creativas, no las grandes masas; pequeños lugares donde conocemos nombres y rostros, espacios de vida y amor, de misericordia y no de juicio. Necesitamos vivir la salvación como conversión y salir al encuentro de los abatidos y heridos, que la gente pueda percibir en nosotros ese amor», ha dicho.

Simbolismo

El palio es una banda de lana virgen de seis centímetros de anchura cosida de forma circular y que se coloca sobre los hombros de los arzobispos. Cuenta con dos tiras que cuelgan sobre el pecho y la espalda y está adornado con seis cruces bordadas en seda negra. Esta vestidura litúrgica, cuyos orígenes se remontan al siglo IV, es «símbolo de unidad y señal de comunión con la Sede Apostólica», así como «vínculo de caridad y aliciente de fortaleza», tal como ha recordado el nuncio. Tras la profesión de fe pronunciada por el arzobispo, monseñor Bernardito Auza ha impuesto el palio sobre los hombros de don Mario.

La lana virgen con la que se confecciona el palio arzobispal está tomada de unos corderitos criados en el monasterio de Tre Fontane, lugar donde según la tradición fue martirizado el apóstol san Pablo. Cada 21 de enero, coincidiendo con la fiesta de santa Inés, estos corderos son bendecidos y unas religiosas se encargan de hacer con su lana las insignias litúrgicas. Una vez fabricados, los palios se custodian en una urna de plata junto a la tumba de san Pedro hasta el día de su fiesta, el 29 de junio.

A la celebración de hoy han acudido numerosos fieles, un nutrido grupo de sacerdotes y los pastores de las diócesis que dependen canónicamente de Burgos y forman parte de su provincia eclesiástica: Mons. Joseba Segura, obispo de Bilbao; Mons. Juan Carlos Elizalde, obispo de Vitoria, y Mons. Abilio Martínez, obispo de Osma-Soria; no ha podido asistir finalmente el obispo de Palencia, Mons. Manuel Herrero. También han acudido el arzobispo emérito de Burgos, Mons Fidel Herráez, y el emérito de Jaén, Mons. Ramón del Hoyo.

Palio, símbolo de comunión

El palio es una banda de lana virgen de seis centímetros de ancho, cosido de forma circular y que se coloca sobre los hombros de los arzobispos. Cuenta, además, con dos tiras de lana que cuelgan sobre el pecho y la espalda y está adornado con seis cruces bordadas en seda negra. Se trata de un distintivo litúrgico cuyos orígenes se remontan al siglo IV y que es símbolo de la comunión que existe entre los arzobispos y el obispo de Roma, además de significar la misión de los obispos como «Buen Pastor» que lleva en hombros a sus ovejas.

(Foto Daniel Ibáñez)

La lana virgen con la que se confeccionan los palios está tomada de unos corderitos criados en el monasterio de Tre Fontane, lugar donde fue martirizado el apóstol san Pablo. Cada 21 de enero, coincidiendo con la fiesta de santa Inés, estos corderos son bendecidos por el Papa y unas religiosas se encargan de hacer con su lana las insignias litúrgicas. Una vez fabricados, los palios se custodian en una urna de plata junto a la tumba de san Pedro, hasta que el Papa hace entrega de ellos a los arzobispos nombrados en el último año y entre los que se encuentra, en esta ocasión, el pastor de la Iglesia en Burgos.

 

Arzobispo y obispos «sufragáneos»

La ceremonia de imposición del palio al nuevo arzobispo se desarrollaba el sábado a las 12:00 del mediodía en la catedral en una ceremonia con entrada libre hasta completar aforo y que pudo seguirse en directo a través del canal de YouTube de la archidiócesis de Burgos. Monseñor Bernadito Auza imponía el distintivo al arzobispo al comienzo de una celebración.

Un arzobispo es un obispo que preside una archidiócesis, es decir una diócesis que encabeza una provincia eclesiástica o conjunto de diócesis –a las que se llama «sufragáneas»– que dependen de ésta desde el punto de vista administrativo y canónico. Burgos es archidiócesis desde el año 1574 y por eso, el pastor de la Iglesia burgalesa recibe el título de arzobispo. Mons. Mario Iceta tomó posesión de la sede de Burgos el pasado 5 de diciembre, convirtiéndose en el 41º arzobispo de la serie histórica de Burgos.

(Archidiócesis de Burgos)

Agencia SIC
Acerca de Agencia SIC 44792 Articles
SIC (Servicio de Información de la Iglesia Católica), es una agencia de noticias y colaboraciones referidas a la Iglesia en España, creada en noviembre de 1991 por el Episcopado español y dependiente de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social (CEMCS).