Carta pastoral de Mons. Rafael Zornoza: La fraternidad es nuestra esperanza

Tenemos la impresión de estar ya en un tiempo vacacional, cuando aún no nos hemos desprendido de la pandemia, sus miedos y contagios, su incertidumbre. Parece que volvemos a la anhelada “normalidad”, pero con la profunda huella que nos ha dejado todo este tiempo y sus circunstancias. Esto está bien mientras nos quede la conciencia de nuestra vulnerabilidad, y la convicción del valor de las relaciones humanas para no abandonar a nadie ni dispararnos por la senda del individualismo egoísta. El Papa Francisco nos recordaba, en la plaza de San Pedro vacía, el 25 de marzo, que “nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados”. Pero allí mismo marcaba la ruta de la esperanza a un mundo en tinieblas y herido.

Podemos decir que la verdad es el alimento del alma y que nada estará perdido mientras estemos buscando. Por todo ello tenemos que ponernos en relación entre nosotros en el contexto del mundo en el que vivimos porque el problema más grande que acecha nuestra fe es el modo en el que vivimos nuestra vida cristiana delante de los desafíos culturales y contemporáneos. Necesitamos abrirnos a la acción de Dios de modo que nuestro modo de vivir –también en verano— muestre la bondad y el acierto del evangelio y de la amistad con Jesús.

En la encíclica Fratelli tutti, Francisco ha trazado para la humanidad herida la ruta de la caridad vivida hasta las últimas consecuencias. Todos somos hermanos. Poco importa lo que haces, lo que importa es cuánto amas. El ejemplo del buen samaritano –un hombre de buena voluntad— amplía el campo desde la identidad cristiana, con visión de padre, para el mundo entero. Debemos, pues, hacernos caritativos, misericordiosos, hermanos por ser hijos de un Padre común. La pandemia nos ha mostrado la peligrosidad de otras epidemias y de otros virus, como el del individualismo, la droga y la soledad, pero nos ha abierto los ojos a los que sufren, a las situaciones de dolor, a tantas relaciones que no pasarían el test de la fraternidad. Cuando solo estamos centrados en nuestras necesidades y nos molesta quien sufre, es porque hemos enfermado de egoísmo.

Aprovechemos estos meses para rescatar la fraternidad que toca tierra, que aterriza, que relativiza los bienes y las comodidades porque se fija en los demás, porque considera al otro –en la familia, en el trabajo, en el ocio, en el trato con todas las personas—. La benevolencia, es decir, querer el bien del otro, y la solidaridad nos ponen al servicio de las personas.

Cuando nos ponemos al servicio de los demás y nos hacemos cargo de la fragilidad, la compasión es el lugar de encuentro entre nosotros y Dios. Así estaremos abiertos a la obra que el Señor quiere hacer en nuestra vida. También los aparentes fracasos y el sufrimiento –es decir, la Cruz— nos hacen participar de la obra redentora de Cristo. A través del diálogo podemos adentrarnos en la cultura del encuentro que es capaz de ver en el otro a un hermano, y nos aparta de la violencia y la agresividad.

Valoremos, pues, lo importante de la vida y aprovechemos la oportunidad para crecer en esperanza, en creatividad, en la alegría de la verdadera fiesta que vivimos cuando, llenos del Espíritu, estamos atentos a los que nos rodean con pequeños gestos y proponemos, con intensidad humana, nuestra experiencia de Dios.

+Rafael Zornoza

Obispo de Cádiz y Ceuta

Mons. Rafael Zornoza
Acerca de Mons. Rafael Zornoza 342 Articles
RAFAEL ZORNOZA BOY nació en Madrid el 31 de julio de 1949. Es el tercero de seis hermanos. Estudió en el Colegio Calasancio de Madrid con los PP. Escolapios, que simultaneaba con los estudios de música y piano en el R. Conservatorio de Madrid. Ingresó en el Seminario Menor de Madrid para terminar allí el bachillerato. En el Seminario Conciliar de Madrid cursa los Estudios Teológicos de 1969 a 1974, finalizándolos con el Bachillerato en Teología. Ordenado sacerdote el 19 de marzo de 1975 en Madrid fue destinado como vicario de la Parroquia de San Jorge, y párroco en 1983. Impulsó la pastoral juvenil, matrimonial y de vocaciones. Fue consiliario de Acción Católica y de promovió los Cursillos de Cristiandad. Arcipreste del Arciprestazgo de San Agustín y miembro elegido para el Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Madrid desde 1983 hasta que abandona la diócesis. Es Licenciado en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, donde también realizó los cursos de doctorado. Preocupado por la evangelización de la cultura organizó eventos para el diálogo con la fe en la literatura y el teatro e inició varios grupos musicales –acreditados con premios nacionales e internacionales–, participando en numerosos eventos musicales como director de coros aficionados y profesor de dirección coral. Ha colaborado además como asesor en trabajos del Secretariado de Liturgia de la Conferencia Episcopal. En octubre de 1991 acompaña como secretario particular al primer obispo de la de Getafe al iniciarse la nueva diócesis. Elegido miembro del Consejo Presbiteral perteneció también al Colegio de Consultores. Inicia el nuevo seminario de la diócesis en 1992 del que es nombrado Rector en 1994, desempeñando el cargo hasta 2010. Ha sido profesor de Teología en la Escuela Diocesana de Teología de Getafe, colaborador en numerosos cursos de verano y director habitual de ejercicios espirituales. Designado por el S.S. el Papa Benedicto XVI obispo titular de Mentesa y auxiliar de la diócesis de Getafe y fue ordenado el 5 de febrero de 2006. Hay que destacar en este tiempo su dedicación a la Formación Permanente de los sacerdotes. También ha potenciado con gran dedicación la pastoral de juventud, creando medios para la formación de jóvenes cristianos, como la Asociación Juvenil “Llambrión” y la Escuela de Tiempo Libre “Semites”, que capacitan para esta misión con la pedagogía del tiempo libre, campamentos y actividades de montaña. Ha impulsado además las Delegaciones de Liturgia, Pastoral Universitaria y de Emigrantes, de importancia relevante en la Diócesis de Getafe, así como diversas iniciativas para afrontar la nueva evangelización. Pertenece a la Comisión Episcopal de Seminarios de la Conferencia Episcopal Española –encargado actualmente de los Seminarios Menores– y a la Comisión Episcopal del Clero. Su lema pastoral es: “Muy gustosamente me gastaré y desgastaré por la salvación de vuestras almas” (2Cor 12,13). El 30 de agosto de 2011 se ha hecho público su nombramiento por el Santo Padre Benedicto XVI como Obispo electo de Cádiz y Ceuta. El 22 octubre ha tomado posesión de la Diócesis de Cadiz y Ceuta.