Carta pastoral de Mons. Francesc Pardo i Artigas: Jornada de responsabilidad en el tráfico. ¡Buenos samaritanos en nuestro camino!

Este domingo, ya cercana la fiesta de San Cristóbal, celebramos la Jornada de responsabilidad en el tráfico, organizada por nuestra activa Delegación Episcopal de Pastoral del Tráfico.

La Pastoral del Tráfico tiene la doble función de ayudar a vivir el Evangelio –como acción propia de la Iglesia– y, por otro lado, de ayudar a afrontar la grave y alarmante realidad de los accidentes de tráfico y sus consecuencias:

– Anunciando a Jesús y su mensaje de amor, de responsabilidad, de servicio y de esperanza.

– Trabajando para que las personas vivamos el quinto mandamiento en nuestra actividad como usuarios de las vías públicas, como conductores y como peatones.

– Ayudando a alcanzar el objetivo ideal de “cero accidentes” mediante la educación, el testimonio y la plegaria.

– Concienciándonos para que seamos “buenos samaritanos” siempre, y sobre todo cuando nos encontramos con accidentes y en momentos de peligro.

– Acompañando en su dolor a los accidentados y a sus familias, despertando el espíritu de solidaridad.

Esta Jornada de responsabilidad en el tráfico se ha instituido para afirmar que nuestro Dios es un Dios de vida, y que no quiere la muerte. Cuando se produce un accidente he constatado que, a veces, se culpa de ello a Dios. Precisamente su oferta de salvación es la vida para siempre y con toda plenitud. Dios no quiere el accidente, no quiere la muerte… Es el Dios que nos hace amar la vida, y cuando la muerte es irreversible nos promete la vida eterna.

La Jornada también puede ayudarnos a atender la pregunta de Dios: ¿qué has hecho con tu hermano? Es decir, ¿qué le estás haciendo a tu hermano que conduce, con el que te cruzas por la carretera o que camina por ella?

Recordemos que el mandamiento del amor a los demás hay que vivirlo siempre, también cuando conducimos un vehículo. No puedo pensar solamente en mi “yo”, sino que hay que pensar también en los demás.

Por eso sugiero un “Decálogo del conductor y del peatón”.

1.º No pondrás tu vida y la de los demás en peligro haciendo imprudencias y transgrediendo las normas del tráfico.

2.º La ruta tiene que ser para ti un instrumento de relación entre personas, de desplazamiento al trabajo o al ocio, nunca de sufrimiento y daño.

3.º Actúa siempre con cortesía, corrección y prudencia, valores que te ayudarán a superar los imprevistos. Y ten en cuenta favorecer al más débil.

4.º Sé caritativo y ayuda al prójimo en la necesidad, especialmente si es víctima de un accidente, mientras no lleguen los servicios de socorros policiales, sanitarios y bomberos.

5.º El automóvil y demás vehículos no tienen que ser para ti una expresión de poder, de dominio o de excusa para aparentar, poniendo en peligro la integridad y la vida del resto de conductores y de los peatones.

6.º Es responsabilidad de todos convencer con caridad a los jóvenes y a los que ya no lo son que no se pongan al volante cuando no estén en condiciones de hacerlo.

7.º Ofrece –cuando sea necesario– tu apoyo a las familias de las víctimas de accidentes.

8.º Cuando tengas que detenerte a causa de un accidente, procura vivir esa situación con serenidad y paciencia, pensando que algún día puedes ser tú el motivo de la detención.

9.º Reza antes de emprender la ruta.

10.º Sé tú mismo responsable de los demás, sobre todo haciendo caso de quienes hacen cumplir las normas y de las señales de tráfico.

Lo que haga falta para convertirnos en “buenos samaritanos en nuestro camino”.

+ Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 450 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.