Carta pastoral de Mons. Julián Barrio: “No estáis solos; no estáis olvidados”

Queridos diocesanos:

Como todos los años al llegar la festividad de la Virgen del Carmen, patrona y protectora de los hombres y mujeres de la mar, me dirijo a todos vosotros uniéndome cordialmente a esta celebración en nuestras parroquias de la costa y también del interior, para haceros llegar mi cercanía y mis mejores deseos con mi oración a quienes, bajo la protección de Nuestra Señora, surcáis los mares buscando vuestro sustento y el de vuestras familias, o siendo una garantía para la libertad y seguridad.

El lema escogido para esta Jornada indica la preocupación de la Iglesia hacia el colectivo del mar: “No estáis solos, no estáis olvidados”, en la situación vivida en este año tan especial, marcado por la pandemia que ha traído tantas dificultades, y ha repercutido con acentos propios en vuestras vidas y en vuestro trabajo. Nuevos problemas se han añadido a los ya existentes. La Iglesia es sabedora. Así lo reflejaba en su mensaje en el día mundial de la pesca el Cardenal Turkson cuando decía: “los efectos de la pandemia del COVID-19 se han propagado rápidamente por todo el mundo, con consecuencias dramáticas para las economías de muchos países, y un grave impacto en sectores tan vulnerables como el de la pesca. El impacto del COVID-19 en la industria pesquera atañe principalmente al ámbito de las respuestas estratégicas que han adoptado los gobiernos frente a la pandemia, como el distanciamiento social, el cierre de mercados de pescado, la escasa afluencia de clientes a hoteles y restaurantes. Esto supone un grave problema para la venta de pescado fresco y otros productos pesqueros, sobre todo en lo que se refiere a la disminución de la demanda y a la caída del precio del pescado, razón por la cual, en la situación actual, la pesca, el procesamiento de pescado, el consumo y el comercio han disminuido de manera constante”[1].

“No estáis solos, no estáis olvidados”: sabéis, por la experiencia de la fe, que Dios nunca nos abandona. Él, que es Padre, se muestra compasivo en medio de las dificultades y nos hace llegar, de muchas maneras diferentes, el calor y la fuerza de su amor. No estáis solos, porque en cada singladura, al contemplar la quietud del mar en calma o al afanaros en los temporales y en los momentos más intensos de labor, contáis también con la presencia amorosa de la Virgen, la estrella de los mares, que, silenciosa, quedamente, deja caer su manto sobre vosotros, mirándoos con ternura, protegiéndoos y amparándoos.

“No estáis solos; no estáis olvidados”, porque, en vuestra vida como miembros de la Iglesia, sentís el calor de la fraternidad que lleva a preocuparos los unos por los otros, a vivir la solidaridad en vuestros problemas y a contribuir a su solución, como expresión de la comunión de vida en la que nuestro ser cristiano nos inserta desde el bautismo. La Iglesia es también vuestra familia, y, con vosotros, celebra vuestras alegrías y padece vuestras penas; porque también ella, como comunidad, está presente en vuestras vidas.

Particularmente querría subrayar la presencia y la labor de los capellanes y voluntarios del apostolado del mar, haciendo mías las palabras del Papa: “Gracias a vosotros, las personas más vulnerables pueden reencontrar la esperanza de un futuro mejor. Vuestro esfuerzo puede ayudarlas a no rendirse ante una vida precaria y a veces marcada por la explotación. Vuestra presencia en los puertos, tanto grandes como pequeños, debería ser en sí misma un recordatorio de la paternidad de Dios y del hecho de que ante Él todos somos hijos y hermanos; una referencia al valor primario de la persona humana antes y por encima de cualquier interés y un incentivo para todos, comenzando por los más pobres, a esforzarse por la justicia y el respeto de los derechos fundamentales[2].

En este año Santo, os encomiendo a la Virgen del Carmen y al Santo Apóstol Santiago, que compartió vuestro trabajo, para que os sintáis siempre en compañía de Dios y de su Iglesia: “¡Santo Apóstol!, haz que desde aquí se fortalezca la esperanza que ayuda a superar la preocupación angustiosa por el presente, y el escepticismo que dificulta el ejercicio de la caridad. Es tiempo para rezar, amar, salir al encuentro de los demás con obras de misericordia, revitalizando la fraternidad que “permite reconocer, valorar y amar más allá de la cercanía física”, procurando que las personas pobres y las más vulnerables tengan siempre la preferencia[3]. Tengo muy presentes a quienes han perdido su vida faenando en el mar y a sus familias. Encomendándome también a vuestra oración, os saluda con afecto y bendice en el Señor.

+ Julián Barrio Barrio,
Arzobispo de Santiago de Compostela.

 

[1] Card. P. TURKSON, Mensaje por el día mundial de la pesca, 21-XI-2020.

[2] FRANCISCO, Audiencia con los participantes en el encuentro de capellanes y voluntarios de Stella Maris- Apostolado del Mar, 27-VI-2019.

[3] J. BARRIO, Homilía en la Apertura de la Puerta Santa, 31 de dic. 2020.

Mons. Julián Barrio Barrio
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D. Julián Barrio Barrio preside la Iglesia Compostelana desde el día 25 de febrero de 1996, fecha en que tomó posesión de la Sede para la que había sido nombrado por el Papa Juan Pablo II el día 5 de enero del mismo año. Cuando este evento se produjo, llevaba ya dos años con nosotros. Había llegado desde la Iglesia hermana de Astorga el día 7 de febrero de 1993 en pleno Año Jubilar, siendo consagrado en nuestra Catedral como Obispo Titular de Sasabe y Auxiliar de su antecesor. Desde octubre de 1994 hasta su nombramiento gobernó la archidiócesis como Administrador Diocesano. Nació en Manganeses de la Polvorosa, provincia de Zamora y Diócesis de Astorga, el 15 de Agosto de 1946. Cursó los estudios de Humanidades y de Filosofía en el Seminario Diocesano de Astorga. Distinciones: - Medalla de Honor de la Universidad en la Licenciatura de Historia de la Iglesia en la Facultad de Historia de la Universidad Pontificia Gregoriana (1974). - Medalla de Oro en el Doctorado en la Facultad de Historia de la Iglesia de la Universidad Pontificia Gregoriana (1976). - Medalla de Oro de la Ciudad de Santiago y Título de Hijo Adoptivo. - Caballero de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén. Miembro de la Confraternidad de Nosa Señora da Conceçao. - Capellán Gran Cruz Conventual “Ad honores” de la S. O. Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén de Rodas y de Malta. - Medalla de oro del Concello de Vila de Cruces. Premio de Santa Bona de la Ciudad de Pisa (Italia). Títulos Académicos: Es Licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca (1971), Doctor en Historia de la Iglesia por la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma (1976) y Licenciado en Filosofía y Letras, Sección de Geografía e Historia, por la Universidad de Oviedo (1979). Publicaciones: - Félix Torres Amat (1772-1847), Un Obispo reformador, Roma 1977. - La Junta de ancianos de la iglesia de Gibraltar: Anthologica Annua. - Aportación para un epistolario de Félix Torres Amat: Anthologica Annua. - Proceso a un clérigo doceañista: Astorica. - 25 Años de Postconcilio en el Seminario: 25 Años de Ministerio episcopal en la Iglesia Apostólica de Astorga, Astorga 1993. - La formación de los sacerdotes del mañana, (1989). - Peregrinar en Espíritu y en verdad. Escritos Jacobeos (2004). - Peregrinando en esperanza. Lectura creyente de la realidad actual (2007). Cargos: - Bibliotecario del Instituto Histórico Español, anejo a la Iglesia Nacional Española de Santiago y Montserrat en Roma, de donde fue Becario. - Secretario de Estudios y Vice-Rector del Seminario Mayor Diocesano de Astorga (1978-1980). - Rector del Seminario Mayor Diocesano y Director del Centro de Estudios Eclesiásticos del Seminario de Astorga (1980-1992). - Profesor de Historia Eclesiástica en el Seminario Mayor y de Historia de España en 3º de BUP y de Contemporánea en COU en el Seminario Menor (1980-1992). - Profesor de la UNED en la sección delegada de Valdeorras en A RUA PETIN (1991-1993). - Miembro del Consejo Nacional de Rectores de Seminarios (1982-1985). - Miembro del Consejo de Consultores del Obispo de Astorga. - Secretario del Consejo Pastoral Diocesano de la diócesis de Astorga (1991-1992). - Nombramiento de Obispo Auxiliar de Santiago de Compostela el 31 de Diciembre de 1992. Ordenación episcopal el 7 de Febrero de 1993. Responsable de la sección de los Seminarios Mayores en la Comisión Episcopal de Seminario y Universidades de la Conferencia Episcopal Española. - Obispo Administrador Diocesano de la Archidiócesis de Santiago desde octubre de 1994. - Nombrado Arzobispo de Santiago de Compostela el 5 de enero de 1996, de cuya Sede toma posesión el 25 de febrero. - Presidente de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española (1999-2005). - Miembro de la Permanente de la Conferencia Episcopal Española (Marzo 1999…). - Presidente de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar (Marzo 2005-2011). - Miembro del Comité ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española (2011…).