Carta pastoral de Mons. César Franco: De camino hacia la vida

Una de las definiciones que Jesús da de sí mismo es «yo soy la vida». Lo dice de modo absoluto indicando su poder de dar la vida en plenitud, es decir, más allá de la muerte. Los tres relatos evangélicos que narran milagros de resurrección pretenden afianzar esta convicción. Naturalmente, en estos milagros se trata de devolver la vida física a quienes habían muerto; no se trata de la resurrección que conlleva la superación y transformación de esta vida terrena. En este sentido se habla de resucitación más que de resurrección, o, con palabras de santo Tomás de Aquino, de resurrección imperfecta en contraste con la perfecta, la que esperamos al fin de los tiempos cuyo paradigma ejemplar es la resurrección de Cristo.

San Marcos es un evangelista que, a pesar de su sobriedad, compone relatos llenos de viveza y dramatismo para presentar a Jesús y, en el caso de este domingo, su poder de dar vida. Hoy leemos el milagro de la resurrección de la hija de Jairo, jefe de sinagoga, que, postrándose a sus pies, le ruega que acuda a su casa para sanar a su hija que está muy enferma. Jesús parte con él en dirección a su casa, pero en el camino una mujer que tenía flujos de sangre y había gastado casi toda su fortuna en médicos, convencida de que con solo tocar el borde del manto de Jesús se curará, se abre paso entre la gente agolpada en torno a él y logra tocarle el manto quedando curada de inmediato. La descripción de este hecho es magnífica. Jesús se detiene y pregunta quién le ha tocado. Los discípulos se asombran ante una pregunta insólita pues todo el mundo le apretujaba. No perciben que Jesús habla de un «tocar» con fe viva. Al sentirse descubierta, la mujer confiesa que ha sido ella y recibe el elogio de Jesús: «Hija, tu fe te ha salvado».

Mientras tanto, el lector del evangelio se inquieta porque este episodio inoportuno de la hemorroísa puede demorar la curación de la hija de Jairo. ¿Llegará a tiempo de sanarla? Una embajada de personas de la casa de Jairo trae la noticia de que la niña ha muerto. Ya no merece la pena molestar al maestro, dicen a Jairo. Pero Jesús, atento a lo que hablan, no declina su intención de ir a la casa, sino que dice al jefe de la sinagoga: «No temas, basta que tengas fe». El camino hacia la vida sigue abierto y, cuando Jesús llega a la casa y se encuentra con el alboroto de las plañideras, impone silencio y dice: «la niña no está muerta; está dormida». Después, acompañado de sus padres y de los tres discípulos predilectos, coge de la mano a la niña y le dice en arameo: «Talitha qumi» (niña, levántate). Y la niña resucita. Todos se llenaron de estupor.

Es evidente que Marcos ha puesto sus recursos literarios al servicio de la fe. El camino de Jesús hacia la casa de Jairo es portador de vida. En un inciso, cuando la hemorroísa toca a Jesús, dice Marcos que este notó que «había salido fuerza de él», indicando que el milagro no se realiza de modo automático sino por voluntad de Cristo. En ambos milagros es la fe en Jesús la que actúa como fundamento. «Basta que tengas fe», le dice a Jairo. Y es la fe —la de Marcos y la de la Iglesia— lo que resalta el evangelista para presenta a Jesús como fuente de vida inagotable. En realidad estos milagros confirman lo que dice el libro de la Sabiduría en la lectura de hoy: «Dios no ha hecho la muerte ni se complace destruyendo a los vivos. Él todo lo creó para que subsistiera y las criaturas del mundo son saludables, no hay en ellas veneno de muerte […] Dios creó al hombre incorruptible y lo hizo a imagen de su propio ser; mas por envidia del diablo entró la muerte en el mundo y la experimentan los de su bando». Jesús ha venido para acabar con el imperio de la muerte. Y Marcos lo narra así.

 

+ César Franco

Obispo de Segovia

Mons. César Franco Martínez
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Mons. D. César Augusto Franco nació el 16 de diciembre de 1948 en Piñuecar (Madrid). Fue ordenado sacerdote el 20 de mayo de 1973. Es licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas en 1978. Diplomado en Ciencias Bíblicas por la Escuela Bíblica y Arqueología de Jerusalén en 1980. Es también Doctor en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas en 1983. CARGOS PASTORALES Fue Vicario Parroquial de las parroquias San Casimiro (1973), Santa Rosalía (1973-1975) y Ntra. Sra. de los Dolores(1975-1978/1981-1986). Capellán de las Hijas de la Caridad en el Colegio San Fernando (1980-1981); Secretario del Consejo Presbiteral de Madrid (1986 y 1994) y Consiliario diocesano de Acción Católica General y Capellán de la Escuela de Caminos y de la Facultad de Derecho (1986-1995). Fue Rector del Oratorio Santo niño del Remedio (1993 -1995) y Vicario Episcopal de la Vicarçia VII (antigua VIII) de Madrid (1995-1996). El 14 de mayo de 1996 fue nombrado Obispo Auxiliar de Madrid y Titular de Ursona, recibiendo la ordenación episcopal el 29 de junio del mismo año. Desde 1997 a 2011 fue Consiliario Nacional de la Asociación Católica de Propagandistas y ha sido el Coordinador general de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Madrid 2011. Desde noviembre de 2012 hasta su nombramiento como Obispo de Segovia fue Deán de la Catedral de Santa María la Real de la Almudena de Madrid. En su actividad docente, ha impartido cursos sobre Biblia en la Universidad Complutense de Madrid y en la Universidad Eclesiástica “San Dámaso”. El 12 de noviembre de 2014 se hizo público su nombramiento como obispo de Segovia, sede de la que tomó posesión el 20 de diciembre del mismo año. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es Presidente de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis desde 2014, tras ser de nuevo elegido para este cargo el 14 de marzo de 2017. Ha sido miembro de las Comisiones Episcopales de Liturgia (1996-1999), de Enseñanza y Catequesis (1996-2008), de Apostolado Seglar (1999-2002) y de Relaciones Interconfesionales (2008-2014).