Concluye la 94ª Asamblea Plenaria de la ROACO

Al reunirse con los participantes en la 94ª asamblea plenaria de la  ROACO «Reunión de las Obras de Ayuda de las Iglesias Orientales» (Riunione delle Opere per l’Aiuto alle Chiese Orientali), Francisco recuerda el sufrimiento y los conflictos que minan el presente y el futuro de varios países de Oriente Medio y África. El Pontífice pide, en particular, rezar el 1 de julio «junto a los jefes de las Iglesias cristianas» en el país de los cedros.

El Santo Padre Francisco recibió en audiencia esta mañana en la Sala Clementina en el Vaticano, a los participantes en la 94° Asamblea Plenaria de la ROACO (Reunión de las Obras de Ayuda de las Iglesias Orientales) , que tuvo lugar desde el pasado 21 de junio y que concluyó hoy con el encuentro con el Pontífice.

En su discurso a los miembros del organismo de ayuda a las Iglesias Orientales, Francisco recorre las realidades eclesiales y geográficas afectadas por la guerra. Al principio del discurso, menciona a Iraq, y su viaje apostólico realizado a ese país del 5 al 8 de marzo de 2021. El Santo Padre también recuerda la situación en Eritrea y la «grave crisis en el Líbano», que han sido objeto de las reuniones de la Roaco de este año. El Pontífice pide, en particular, rezar el 1 de julio «junto a los jefes de las Iglesias cristianas» en el país de los cedros. El pensamiento de Francisco se dirige también a Tierra Santa, a los pueblos de Israel y Palestina, por los que expresa una esperanza: «Siempre soñamos que en el cielo -dice el Papa- se extienda el arca de la paz, dada por Dios a Noé como signo de la alianza entre el cielo y la tierra y de la paz entre los hombres». «A menudo, sin embargo, incluso recientemente, esos cielos -recuerda el Pontífice- están surcados por artefactos que traen destrucción, muerte y miedo».

Prestar atención a las piedras vivas 

Otro grito de dolor se eleva también desde Siria, «siempre presente en el corazón de Dios». Pero parece, subraya el Pontífice, «que no logra tocar el de los hombres que tienen en manos el destino de los pueblos». El legado de los enfrentamientos y la violencia es dramático: «queda el escándalo -recuerda el Santo Padre- de diez años de conflicto, de millones de desplazados internos y externos, de las víctimas, de la necesidad de reconstrucción que sigue siendo rehén de la lógica partidista y de la falta de decisiones valientes por el bien de esa martirizada nación». Francisco recuerda seguidamente que las reflexiones de la Roaco examinaron la situación eclesial en Etiopía, Armenia y Georgia. «A veces -subraya Francisco- es necesario reconstruir edificios y catedrales, incluso los destruidos por las guerras, pero antes es necesario tener en el corazón las piedras vivas que están heridas y dispersas.

El mensaje de la Fratelli tutti

Francisco añade que sique «con aprensión la situación surgida con el conflicto en la región etíope de Tigray, en Etiopía, sabiendo que su alcance abarca también a la vecina Eritrea». «Más allá de las diferencias religiosas y confesionales», recuerda el Papa, «nos damos cuenta de lo esencial que es el mensaje de la Fratelli tutti, cuando las diferencias entre etnias y las consiguientes luchas por el poder se erigen en sistema. El pensamiento del Papa vuelve también a 2016, cuando al final del viaje apostólico a Armenia, junto con el Catholicos Karekin II, se soltaron palomas al cielo, «como signo y deseo de paz en toda la región del Cáucaso.» «Desgraciadamente -observa Francisco- ha sido esa región ha sido herida de nuevo en los últimos meses, y por eso les agradezco la atención que han prestado a la realidad de Georgia y Armenia, para que la comunidad católica siga siendo signo y fermento de vida evangélica».

La gratitud de Francisco

Dirigiéndose a los participantes en la 94ª asamblea plenaria de ROACO, el Papa extiende su gratitud también a otras valiosas realidades que buscan calmar el grito de dolor procedente de tierras martirizadas:

A través de ustedes deseo hacer llegar mi agradecimiento a todas las personas que apoyan sus proyectos y los hacen posibles: a menudo son simples fieles, familias, parroquias, voluntarios…, que se saben ‘todos hermanos’ y dedican un poco de su tiempo y de sus recursos a aquellas realidades de las que ustedes se ocupan. Me han dicho que en 2020 la colecta para Tierra Santa pudo recaudar aproximadamente la mitad que en años anteriores. Ciertamente, pesaron mucho los largos meses en los que la gente no pudo reunirse en las iglesias para las celebraciones, pero también la crisis económica generada por la pandemia. Si por un lado esto es bueno para nosotros, porque nos empuja a una mayor esencialidad, sin embargo no puede dejarnos indiferentes, pensando también en las calles desiertas de Jerusalén, sin peregrinos que van a regenerarse en la fe, pero también a expresar una solidaridad concreta con las Iglesias y las poblaciones locales. Renuevo, pues, mi llamamiento a todos para que redescubran la importancia de esta caridad, de la que ya hablaba San Pablo en sus Cartas y que San Pablo VI quiso reorganizar con la Carta Apostólica Nobis in animo de 1974, que vuelvo a proponer con toda su actualidad y vigencia.

La 94ª Asamblea Plenaria de ROACO, inaugurada el 21 de junio, contó con la presencia de numerosos invitados de Oriente Medio y África. Las obras se inauguraron con un enfoque en Tierra Santa. A continuación, los trabajos se centraron en Etiopía, Armenia y Georgia y, finalmente, a toda la región de Oriente Medio.

(Ciudad del Vaticano, vaticannews.va)

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