HOAC presenta el libro» Entre el Tabor y el Calvario», de Jesús Martínez Gordo

El miércoles 23 de junio a las 19:00 horas, mediante videoconferencia, se realiza la presentación de la novedad editorial «Entre el Tabor y el Calvario. Una espiritualidad «con carne»» con la intervención de su autor, el sacerdote y teólogo, Jesús Martínez Gordo, junto con el consiliario general de la HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica), Fernando Díaz Abajo.

Mons. Juan Mª Uriarte Goiricelaya, obispo emérito de San Sebastián, en el prólogo de la publicación, señala algunas claves del contexto y de la orientación que ofrece el autor:

El drástico descenso de la vitalidad religiosa en el occidente europeo es hoy una evidencia que se ha vuelto tópica y doliente. La práctica religiosa decae aceleradamente. Cada vez sienten muchos la incapacidad para orar. Las vocaciones presbiterales y religiosas son extremadamente escasas. El comportamiento familiar, profesional, económico, cívico, sexual se rige, incluso en muchos que se afirman creyentes, por criterios desconectados de la fe y ajenos al Evangelio. La indiferencia de una gran parte de ciudadanos ante el mismo Dios está cada vez más extendida en nuestro continente. Dios no es para muchos hoy una palabra movilizadora.

En medio de este crudo invierno surgen por todas partes, numerosos movimientos o grupos que no se resignan a adaptarse a este clima preponderante y buscan por diferentes caminos, más o menos indicados, una relación religiosa que dé a sus vidas un sentido radical y global. Muchos nacen y crecen fuera del ámbito tradicional de las iglesias. Incluso fuera de la fe. Otros surgen de entre la comunidad católica a la que perciben muy mermada en su vitalidad interna y en su operatividad exterior, e incluso desviada de su orientación fundamental.

A estos grupos dedica su atención de creyente y de teólogo el autor de Entre el Tabor y el Calvario, libro que tengo la dicha de prologar. No olvida las “espiritualidades ateas”: las reconoce y las discierne. Pero su interés predominante se concentra en el discernimiento de las cinco modalidades principales de los movimientos que surgen en el interior de la comunidad cristiana. Retrata vigorosamente cada uno de ellos. Recoge cuidadosamente las advertencias que formulan a la comunidad cristiana y sus dirigentes. Descubre en ellos su polarización exclusiva en un valor esencial del cristianismo y de toda auténtica religión: la honda unión con Dios con rigor teológico y sentido experiencial. Delata y critica en algunos el absolutismo de la experiencia, el menosprecio de la teología y espiritualidad y la querencia por una religión universal que deshaga los setos que separan las diferentes confesiones. Y, sobre todo, lamenta su olvido del Crucificado y de todos los crucificados de la historia y de la vivencia cristiana de una compasión activa hacia ellos. He aquí un pálido y personal reflejo del profundo análisis del escrito y de sus innumerables referencias a lo largo del texto.

El análisis de estos movimientos le conduce a expresar, sobre todo en un capítulo cabal y central, las tres grandes experiencias que constituyen el meollo de la experiencia cristiana y, por consiguiente, de la espiritualidad y de la teología: La experiencia del Tabor, de la que nace el gozo, la paz, una espiritualidad de la alegría, que son expresiones anticipadoras de nuestra vocación definitiva. La experiencia del Calvario que se adhiere al Crucificado y genera una espiritualidad que lo contempla, actualizado sobre todo en los parias de la sociedad y en las víctimas de una muerte injusta. La experiencia de las Bienaventuranzas que postula una espiritualidad de compromiso fiel al proyecto del Reino de Dios construido con el espíritu del Evangelio y prolongado en todos los aspectos de la vida diaria individual y social.

El Tabor, el Calvario y el Monte de las Bienaventuranzas son las tres montañas que el cristiano cabal ha de escalar, movido por el impulso motivador del Espíritu.

El autor fundamenta teológicamente esta afirmación central en dos caracteres mayores de la fe católica. El primero es la unidad entre el Jesús de la historia y el Cristo de la fe. “El Crucificado es el Resucitado”. La historia humana de Jesús con su proyecto, su amor compasivo, su preferencia por los excluidos ha de actualizarse en la historia de los cristianos. El segundo es la trinidad de personas en el Dios uno. Esta distinción de las personas abre las puertas a una legítima diversidad de espiritualidades, a condición de que los creyentes mantengamos una circulación entre “las tres montañas”.

Sobre el autor

Jesús Martínez Gordo, sacerdote diocesano de Bilbao; catedrático emérito en la Facultad de Teología del Norte de España (Sede de Vitoria).

Miembro de “Cristianisme i Justícia”; profesor invitado del Instituto Superior de Ciencias Religiosas Pío XII de San Sebastián y de la Pontificia Facultad Teológica de la Italia Meridional (sede Capodimonte), en Nápoles (Italia); auxiliar del equipo ministerial de la unidad pastoral de Basauri (Bizkaia).

Algunas de sus publicaciones más recientes: La cristología de Joseph Ratzinger-Benedicto XVI a la luz de su biografía teológica, Barcelona, “Cristianisme i Justícia”, 2008; Cómo hablar hoy de conciencia y magisterio moral, Bilbao, IDTP – DDB, 2010; Verdad y revelación cristiana. La teología fundamental veritativa en la modernidad, Vitoria, ESET, 2011; ¿Es Dios una proyección? Bilbao, IDTP – DDB, 2014; La conversión del papado y la reforma de la Curia vaticana, Madrid, PPC, 2014; Estuve divorciado y me acogisteis, Madrid, PPC, 2016; Ateos y creyentes. Qué decimos cuando decimos Dios, PPC, Madrid, 2019.

(HOAC)

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