Carta pastoral de Mons. Enrique Benavent: El Papa al servicio al servicio del Pueblo de Dios

El día 29 de junio se celebra la solemnidad de los santos apóstoles Pedro y Pablo. Pedro conoció al Señor desde el comienzo y formó parte del grupo de los primeros apóstoles, escuchó su predicación, vivió el drama de la pasión y fue testigo de la resurrección. Pablo, en cambio, no conoció personalmente a Jesús antes de su pasión y resurrección, sino que lo vio por primera vez cuando se le apareció mientras se dirigía a Damasco.

Sin embargo, en ellos hay algo común: una vez conocieron a Jesús descubrieron que su vida solo tenía sentido viviendo para Él. En cierta ocasión en que muchos discípulos lo abandonaron por la dureza de sus palabras, ante la pregunta de Jesús acerca de si también ellos lo abandonarían, Pedro respondió: “Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de Vida eterna” (Jn 6, 68). La misma convicción expresa Pablo cuando en la carta a los Filipenses afirma: “Todo lo considero pérdida comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor” (Fil 3, 8). Por ello su vida únicamente tiene un sentido y una meta: “alcanzar a Cristo, porque he sido alcanzado por Él” (Fil 3, 12). Los dos se dedicaron a anunciar el Evangelio y dieron la vida por Cristo, uno por la cruz y el otro por la espada.

Tuvieron misiones muy diferentes en la Iglesia. Pedro, que en algunos momentos tomó la palabra en nombre de los doce, fue el primero en confesar la fe y por tres veces confesó su amor al Señor después de la resurrección; recibió de Cristo la misión de confirmar a sus hermanos en la fe y de apacentar las ovejas de su rebaño, para lo que recibió las llaves del Reino de los cielos y el poder de atar y desatar. Su misión estuvo sobre todo al servicio de la comunidad cristiana, aunque el deseo de anunciar el Evangelio lo llevó a Roma.

Pablo, en cambio, fue ante todo un evangelizador incansable y fundador de nuevas comunidades cristianas. Con todo, en sus cartas se manifiesta como un pastor que anima, corrige, exhorta y gobierna las comunidades que ha fundado mediante el anuncio del Evangelio; y en las cartas pastorales instruye a los futuros responsables de la Iglesia sobre sus obligaciones como pastores del Pueblo de Dios. Estos dos apóstoles encarnan las dos dimensiones del ministerio: enviados a anunciar el mensaje del Evangelio y a cuidar la fe de la comunidad cristiana.

El Papa, como sucesor de Pedro, es el primero en confesar la fe, ejerce en nombre de Cristo el servicio de la autoridad suprema en la Iglesia apacentando el rebaño del Señor, y su predicación es un punto de referencia para el anuncio del Evangelio. De este modo nos confirma en la fe y se convierte también en el primer testigo de Cristo resucitado. Su servicio al Pueblo de Dios es creador de unidad. La comunión con el Sucesor de Pedro es el camino para una comunión viva con Cristo. Sabemos que actualmente su ministerio no es fácil. La Iglesia navega sacudida por tormentas que no solo le vienen de fuera, sino, muchas veces, de nuestras infidelidades al Evangelio. Que esta fiesta aumente nuestro amor al Papa, la comunión con él y la oración por sus intenciones.

+ Enrique Benavent Vidal
Obispo de Tortosa

Mons. Enrique Benavent Vidal
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Nació el 25 de abril de 1959 en Quatretonda (Valencia. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Moncada (Valencia), asistiendo a las clases de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” donde consiguió la Licenciatura en Teología (1986). Es Doctor en Teología (1993) por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Valencia de manos de Juan Pablo II el 8 de noviembre de 1982, durante su primera Visita Apostólica a España. CARGOS PASTORALES En su ministerio sacerdotal ha desempeñado los cargos de: coadjutor de la Parroquia de San Roque y San Sebastián de Alcoy (provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia) y profesor de Religión en el Instituto, de 1982 a 1985; formador en el Seminario Mayor de Moncada (Valencia) y profesor de Síntesis Teológica para los Diáconos, de 1985 a 1990; y Delegado Episcopal de Pastoral Vocacional, de 1993 a 1997. Durante tres años, de 1990 a 1993, se trasladó a Roma para cursar los estudios de doctorado en la Pontificia Universidad Gregoriana. Es profesor de Teología Dogmática en la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia”, desde 1993; profesor en la Sección de Valencia del Pontifico Instituto “Juan Pablo II” para Estudios sobre Matrimonio y Familia, desde 1994; Director del Colegio Mayor “S. Juan de Ribera” de Burjassot-Valencia, desde 1999; Decano-Presidente de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia, desde 2004, y Director de la Sección Diócesis de la misma Facultad, desde 2001; además, desde 2003, es miembro del Consejo Presbiteral. Fue nombrado Obispo Auxiliar de Valencia el 8 de noviembre de 2004. El 17 de mayo de 2013 el Papa Francisco le nombró Obispo de Tortosa. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE, desde 2008 es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la fe y desde 2005 de la de Seminarios y Universidades.