Carta pastoral de Mons. Francesc Pardo i Artigas: Juan: Dios muestra su favor

Este jueves celebraremos la fiesta del nacimiento de San Juan Bautista, muy popular en nuestras tierras. Pensemos en las verbenas, las hogueras, los petardos y cohetes, la “coca de San Juan” y otras tradiciones que embellecen la fiesta.

Estoy convencido de que esta celebración nos puede llevar a interesarnos por la figura de este hombre decisivo en la vida de Jesús y que causó un gran impacto entre sus conciudadanos. Este hombre ha tenido también mucha importancia en la vida del pueblo cristiano: son tantos los pueblos, ermitas, iglesias, monasterios, hombres y mujeres que llevan su nombre… Por su parte, muchos pintores, escritores y músicos le han dedicado sus obras. Juan es un personaje que ha despertado interés en la historia humana.

Podemos buscar su perfil en los evangelios, los libros fundamentales de la fe, donde descubrimos su nacimiento, su misión y su muerte.

Os propongo mi reflexión para vivir su fiesta, acercándonos a la persona de Juan.

Hijo de Zacarías e Isabel, fue recibido como un regalo de Dios, porque sus padres ya eran muy ancianos para tener descendencia. Reciben la visita de María, la madre de Jesús, para ayudar a Isabel en su embarazo. Una vez nacido le imponen el nombre de Juan, que significa “Dios muestra su favor”.

Aparece, ya adulto, a orillas del río Jordán con unos mensajes muy concretos y practicando un ritual explícito: sumergir en el agua del río a aquellos que se le acercan con el deseo de renovarse para acoger al Mesías esperado.

Pide una actitud radical: convertirse, es decir, dar un giro a nuestras vidas en dirección contraria a la que seguimos; abrir una ruta para que pase el Señor y allanarle el camino. También concreta esta conversión en las diversas situaciones y profesiones de quienes le escuchaban.

Joan era consciente de ser sencillamente un testimonio: “Soy una voz que clama en el desierto”, “la voz de quien es la Palabra”. De entrada se niega a bautizar a Jesús cuando este se acerca a la fila de los pecadores, puesto que Juan entiende que es él quien necesita ser bautizado. Sin embargo, finalmente accede a la petición del Mesías.

También es Juan quien señala a Jesús con el dedo para invitar sus discípulos a seguirlo. Es quien presentará el Maestro a sus conciudadanos y les preparará para que lo acojan.

Joan murió degollado por haber criticado al rey Herodes, que había tomado en matrimonio a la mujer de su hermano, Herodías. Aquella mujer, por venganza, exigió a su nuevo marido que hiciera ejecutar a Juan.

Ciertamente, Dios ya empezaba a mostrar en Juan su gran favor, que será Jesucristo. Pero, a la vez, Juan también fue un regalo para sus ciudadanos.

Sugerencias para nosotros:

Es muy importante que de nosotros, los cristianos, se pudiera decir que “Dios muestra su favor”. Nuestra persona, nuestra vida, deberían ser un favor de Dios para todos quienes nos rodean.

Para acoger a Jesús personalmente también hay que convertirnos, cambiar, renovarnos. Juan lo pedía con exigencia, y quizás hoy también nos hace falta esta exigencia. Nos conformamos a menudo con una vida cristiana poco activa, anodina. Sin conversión o cambio constante no podremos acoger a Jesús, no podremos experimentar todo lo que significa creer o fiarnos de Él para vivir.

Nosotros, como Juan, también debemos señalar a Jesús para que todos los que le buscan puedan encontrarle.

Buena fiesta de San Juan, y felicidades a todos quienes lleváis su nombre.

+ Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
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Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.