Carta pastoral de Mons. Carlos Escribano: Cinco nuevos diáconos permanentes

El domingo pasado en la catedral basílica de Nuestra Señora del Pilar fueron ordenados cinco nuevos diáconos permanentes en nuestra Iglesia diocesana. El diaconado permanente fue restaurado en la archidiócesis de Zaragoza por mi antecesor D. Vicente Jiménez. Con estos nuevos diáconos permanentes, serán ya ocho los que ejercen en la diócesis este ministerio.

El diaconado permanente figura hunde con gran riqueza sus raíces en la historia de la Iglesia. En realidad, el diaconado tuvo una gran difusión en la Iglesia antigua, sobre todo en el ejercicio del servicio a los más necesitados. Luego, sobre todo a partir del siglo VII y VIII, con el surgimiento de todas las instituciones de la Iglesia que se ocupaban de los pobres, dejaron de ser tan necesarios. Pasó a ser simplemente un grado para acceder al sacramento del sacerdocio. Pero en el Vaticano II se volvió a reflexionar sobre los orígenes de la Iglesia y sobre el diaconado, y se estableció, a partir del año 1964, que se instaurara de nuevo el diaconado como un estado permanente en la Iglesia, que podían recibir, incluso, hombres casados.

Este diaconado permanente supone un enriquecimiento importante en la misión de la Iglesia para que aquellos que son ordenados cumplan con mayor eficacia su ministerio por la gracia del sacramento. (Cfr. Catecismo 1571). “La doctrina católica enseña que los grados de participación sacerdotal (episcopado y presbiterado) y el grado de servicio (diaconado) son los tres conferidos por un acto sacramental llamado ‘ordenación’, es decir, por el sacramento del Orden. El diácono recibe el sacramento para ser signo e instrumento de Cristo servidor: la palabra diácono significa el que sirve” (Catecismo 1554).

El Catecismo de la Iglesia Católica recuerda también las funciones de los mismos: “Corresponde a los diáconos, entre otras cosas, asistir al obispo y a los presbíteros en la celebración de los divinos misterios sobre todo de la Eucaristía y en la distribución de la misma, asistir a la celebración del matrimonio y bendecirlo, proclamar el Evangelio y predicar, presidir las exequias y entregarse a los diversos servicios de la caridad” (Catecismo 1570). Así mismo son funciones del diácono administrar el sacramento del bautismo, llevar el viático a los enfermos y, en su caso, presidir la celebración dominical, aunque no consagrar la Eucaristía.

Muchas felicidades a los nuevos diáconos y a sus familias. Nuestra Iglesia diocesana está de enhorabuena. Damos gracias a Dios con ellos y por ellos e imploramos la protección de la Virgen del Pilar para todos nuestros diáconos permanentes.

+ Carlos Escribano

Arzobispo de Zaragoza

Mons. Carlos Escribano Subías
Acerca de Mons. Carlos Escribano Subías 204 Articles
Monseñor Carlos Manuel Escribano Subías nació el 15 de agosto de 1964 en Carballo (La Coruña), donde residían sus padres por motivos de trabajo. Su infancia y juventud transcurrieron en Monzón (Huesca). Diplomado en Ciencias Empresariales, trabajó varios años en empresas de Monzón. Más tarde fue seminarista de la diócesis de Lérida -a la que perteneció Monzón hasta 1995-, y fue enviado por su obispo al Seminario Internacional Bidasoa (Pamplona). Posteriormente, obtuvo la Licenciatura en Teología Moral en la Universidad Gregoriana de Roma (1996). Ordenado sacerdote en Zaragoza el 14 de julio de 1996 por monseñor Elías Yanes, ha desempeñado su ministerio en las parroquias de Santa Engracia (como vicario parroquial, 1996-2000, y como párroco, 2008-2010) y del Sagrado Corazón de Jesús (2000-2008), en dicha ciudad. En la diócesis de Zaragoza ha ejercido de arcipreste del arciprestazgo de Santa Engracia (1998-2005) y Vicario Episcopal de la Vicaría I (2005-2010). Como tal ha sido miembro de los Consejos Pastoral y Presbiteral Diocesanos. Además, ha sido Consiliario del Movimiento Familiar Cristiano (2003-2010), de la Delegación Episcopal de Familia y Vida (2006-2010) y de la Asociación Católica de Propagandistas (2007-2010). Ha impartido clases de Teología Moral en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón desde el año 2005 y conferencias sobre Pastoral Familiar en diferentes lugares de España. Finalmente, ha formado parte del Patronato de la Universidad San Jorge (2006-2008) y de la Fundación San Valero (2008-2010). Benedicto XVI le nombró obispo de Teruel y de Albarracín el 20 de julio de 2010, sucediendo a monseñor José Manuel Lorca Planes, nombrado Obispo de Cartagena en julio de 2009. Ordenado como Obispo de Teruel y de Albarracín el 26 de septiembre de 2010 en la S. I. Catedral de Teruel.