Manos Unidas apoyó en 2020 a más de 2,3 millones de personas con 503 nuevos proyectos

(Fotografía: Manos Unidas)

En la presentación de la Memoria de Actividades de Manos Unidas 2020 su presidenta Clara Pardo ha pedido que la pandemia por la Covid-19 no sirva de pretexto para desentenderse de cientos de millones de personas que desde su nacimiento viven condenadas al hambre y a la pobreza.

En la mañana del miércoles 16 de junio ha tenido lugar la rueda de prensa de presentación de la Memoria de Actividades de Manos Unidas, correspondiente a 2020. Un acto en el que la ONG de la Iglesia católica de España ha rendido cuentas del trabajo realizado en el ámbito de la cooperación al desarrollo y la sensibilización; una labor que estuvo marcada, irremediablemente, por la pandemia de Covid-19 y su impacto en las poblaciones más empobrecidas.

Clara Pardo, presidenta de Manos Unidas, quiso reseñar cómo en el mes de abril (y solo en el mes de abril), cuando el mundo -y fundamentalmente occidente- se debatía entre la incredulidad y la incertidumbre, los ingresos de Manos Unidas sufrieron un descenso de casi un 40 por ciento respecto al mismo mes del año anterior; una merma motivada, fundamentalmente, por el cierre de las actividades que cada año se ponen en marcha en las 72 delegaciones de Manos Unidas. “Sin esos fondos y las recaudaciones en parroquias y colegios, nuestros ingresos sufrieron un descenso más que considerable”, ha explicado Pardo, para añadir, después, que, gracias a la inmensa solidaridad de los socios y colaboradores, “en Manos Unidas terminamos el año con una recaudación algo superior a los 42 millones de euros, solo un 2,6 por ciento menos que el año 2019”.

La presidenta de Manos Unidas ha hecho un llamamiento para que, a pesar de la mejoría que se está experimentando en los países en los que el ritmo de vacunación va más rápido, no se deje de lado a los millones de personas cuyas vidas siguen en riesgo en los países que no están preparados para hacer frente a la Covid-19. “Pido a todos que esta crisis no sea la excusa para dar de nuevo la espalda a los cientos de millones de personas que viven condenadas desde su nacimiento al hambre y a la pobreza. No levantemos nuevos muros que impidan el avance de las sociedades más empobrecidas”, pidió Pardo, antes de recordar “cuando, todavía afectados por lo que estaba ocurriendo, nos prometíamos salir juntos y fortalecidos de la crisis”, lamentó la presidenta de la ONG.

Lee aquí el discurso completo de Clara Pardo. 

Derechos indígenas en Guatemala

Por su parte, Pedro Camajá Botón, activista político, defensor de derechos humanos en Guatemala y director de Fundebase, socio local de Manos Unidas que lleva 25 años trabajando con los pueblos indígenas y campesinos en el país centroamericano, hizo un repaso de lo que el coronavirus y las medidas de restricción de movimiento “implementadas con excusa de la pandemia”, han supuesto para las comunidades más pobres de Guatemala. “Estos impactos confirman las grandes brechas de desigualdad social y económica que existen en el país”, aseguró Camajá.

“El gobierno aprovechó el contexto de la pandemia para imponer el estado de sitio en lugares donde hay intereses extractivos. Estas medidas son un claro mensaje de represión contra defensoras y defensores de derechos humanos; de hecho, en el año 2020 aumentaron las agresiones contra este colectivo, llegándose a contabilizar 1004 agresiones de todo tipo, el nivel más alto del último cinco años”, denunció el activista guatemalteco.

Para el director de Fundebase, “otra de las graves consecuencias de la pandemia, ha sido el incremento de la violencia intrafamiliar y contra las mujeres, que las estadísticas oficiales sitúan en el 5% pero que, sin embargo, informes extraoficiales aseguran que ha sido mucho más elevado” explicó.

Camajá relató, también, cómo los conocimientos y prácticas ancestrales de las poblaciones indígenas, tanto en el ámbito sanitario como en el agroecológico, fueron fundamentales para que las familias campesinas indígenas pudieran hacer frente a las consecuencias de la pandemia. “Las familias indígenas que viven y trabajan la agroecología, lograron autoabastecerse de alimentos y gracias a la generación de excedentes en la producción familiar, fueron los principales proveedores de alimentos para sus comunidades ante las limitaciones de movilidad”, expuso.

Lee aquí el discurso completo de Pedro Camajá

Precariedad de recursos en Camerún

Desde Camerún, la hermana Pilar Cobreros, directora del Hospital Notre Dame de la Sante, en Dschang, aseguró que uno de los sectores de población más afectados por la pandemia ha sido la población anglófona desplazada “que han dejado sus hogares por la inestabilidad y violencia existente en su región y se han establecido en Dschang para poder sobrevivir y para que los jóvenes puedan continuar con su formación académica”, comentó.

La religiosa riojana, socio local de Manos Unidas en Camerún, explicó la situación de la vacunación en el país africano. “En Camerún, ahora mismo, nos enfrentamos al problema de la vacunación. Aunque en los medios de comunicación se habla mucho del tema y se muestran algunas fotos de personalidades vacunándose, la realidad es que a la gente de a pie, por lo menos en nuestra zona, aún no ha llegado nada. Por ejemplo, a nosotros, personal sanitario, no se nos han ofrecido ni notificado nada. Hay mucha confusión y la opinión de la mayoría es que, aunque venga la vacuna, la gente no se va a vacunar”.

Para la hermana Cobreros los retos a los que se enfrenta Camerún son muchos: “si quieren salvar Camerún, el primer reto es que el Gobierno proporcione a la población medidas sanitarias básicas. En las zonas rurales la precariedad de recursos es impresionante. Por ejemplo, en esta zona nuestra el conseguir agua… es todo un reto.  El acceso a la Sanidad es toda bajo pago y la calidad deja mucho que desear… porque el Gobierno está totalmente fuera de lo que realmente pasa en la población y en la realidad de Camerún”, denuncia.

Lee aquí el discurso competo de la hermana Pilar

Aumento del abuso infantil en India

Una denuncia similar a la manifestada por el padre Franklin Menezes, director de Seva Kendra Calcuta, socio local de Manos Unidas en India, que achacó la virulencia de la segunda ola de coronavirus en el país asiático a “una cierta complacencia -por parte del gobierno y de los ciudadanos- al pensar que India había salido victoriosa de la pandemia y esto condujo a la relajación. Así que no nos preparamos para afrontar la segunda ola. Llegó como un tsunami que nos despertó a todos de nuestro letargo”.

El padre Menezes, se refirió a los cerca de 300 millones de trabajadores migrantes que hay en India como el sector más afectado por las consecuencias de la Covid-19. “Era insoportable ver las imágenes en los medios de comunicación de la difícil situación de los migrantes que caminaban miles de kilómetros hasta sus casas, llevando a sus hijos sobre los hombros y sus escasas posesiones a la espalda, soportando el calor y el hambre. Muchos murieron en el camino. Estas imágenes nos perseguirán durante los próximos años”, lamentó.

Para el religioso indio, los niños y niñas se han visto también muy afectados por lo ocurrido durante este año: “al estar encerrados en las casas diminutas sin ir a la escuela, están experimentando aislamiento social, rutinas interrumpidas y acceso restringido a la actividad recreativa y, todo esto, ha afectado profundamente a su bienestar psicológico”, explicó. Además de estas consecuencias psicológicas, la pandemia ha puesto en peligro a los niños, hasta el punto de que algunos se han visto empujados a practicar el sexo transaccional, lo que significa que estos niños son utilizados como trueque por alimentos y otros productos básicos…. El abuso infantil y la trata han aumentado”, denunció el padre Menezes.

Franklin Menezes terminó pidiendo “unidad para llevar la esperanza y la curación a este mundo. Debemos hacerlo y lo haremos”, afirmó.

En el año 2020, Manos Unidas apoyó a más de 2,3 millones de personas con 503 nuevos proyectos de desarrollo, 136 de los cuales fueron destinados a paliar la emergencia causada por la pandemia de coronavirus entre los más vulnerables.

Lee aquí el discurso completo del padre Menezes

Datos destacados del trabajo de Manos Unidas en 2020

  • 42.128.315 € recaudados en 2020. 83,5% de los ingresos provienen del sector privado y el 16,5% del sector público.
  • 87,3% destinado a los fines de Manos Unidas: el 82,1% a Proyectos de Desarrollo y el 5,2% a Sensibilización.
  • 45,2% de los fondos proviene de las aportaciones de los socios.
  • Manos Unidas ha invertido 29.129.330 € en 506 nuevos proyectos.
  • En total, Manos Unidas tiene 807 proyectos en ejecución en 53 países de África, América Latina y Asia.

Consulta aquí todos los datos destacados de la Memoria de 2020

 

(Manos Unidas)

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