Mons. Rico Pavés, un obispo al estilo de san José: custodio, servicial y padre en la sombra

La Diócesis de Asidonia-Jerez está de enhorabuena. Después de un año de sede vacante, el pasado miércoles 9 de junio, ante parte de la curia y de los medios de comunicación, el obispo de la Diócesis de Getafe, Mon. Ginés García Beltrán, hacía público el nombramiento de Mons. José Rico Pavés como nuevo obispo al frente de esa diócesis andaluza.

Desde julio de 2012 Mons. Rico Pavés desempeñaba la tarea pastoral de obispo auxiliar de la Diócesis de Getafe.

En esta entrevista -realizada para el Espejo de la Diócesis de Getafe en Cope– nos ofrece algunas claves sobre la nueva etapa que ahora va a empezar y una valoración de su paso por la Diócesis de Getafe.

Buenas tardes D. José y gracias por dedicarnos este tiempo para hablar de su nombramiento y del nuevo camino hacia el que el Señor le llama. ¿Se esperaba este nombramiento? Se estaban barajando algunas sedes vacantes…

Buenas tardes a todos los oyentes de este Espejo de la Diócesis de Getafe. En respuesta a esta pregunta te diré que era previsible que con la llegada de D. Ginés, hace tres años, yo fuera trasladado a otro destino. Así se lo comunicó a él el Nuncio en su momento. Los obispos auxiliares son solicitados por los residenciales y cuando estos se jubilan o son trasladados, también los auxiliares reciben nuevo destino. Era previsible un cambio, aunque cuando ha llegado, sinceramente, ya no lo esperaba.

¿Qué supone para usted en lo personal como en lo pastoral?

A nivel personal, recibo este nombramiento como una nueva llamada a la conversión, es decir, a volver mi vida con mayor entrega al Señor.

A nivel pastoral, entiendo que es una nueva oportunidad para experimentar la alegría de ser hijo de la Iglesia Católica, que me confía ahora la misión de guiar una diócesis de honda tradición cristiana.

¿Cuándo se hará efectivo?, ¿cuándo es la toma de posesión? y, ¿cuándo tiene que marcharse a Jerez?

La entrada en la Diócesis de Jerez será, D.m., el sábado 31 de julio a las 11:00 de la mañana. Desde que se publica el nombramiento hasta que se materializa la entrada en la diócesis es preceptivo que no pasen más de dos meses. En este caso, la entrada será diez días de cumplir ese plazo.

El día 31 de julio entonces  tomará posesión de su nuevo ministerio. ¿Nos puede adelantar algo sobre cómo quiere que sea ese día tan importante para usted y para la iglesia asidonense?

La ceremonia es sencilla pero muy expresiva. No habrá una ordenación episcopal pero la solemnidad que se requiere y la liturgia se cuida mucho. El Nuncio ofrecerá unas palabras de recibimiento así como del administrador diocesano que también dará la bienvenida al nuevo obispo. Posteriormente se hará lectura pública del nombramiento como obispo de Asidonia-Jerez por parte de Su Santidad el Papa Francisco. Se culmina con la entrega simbólica del gobierno de la diócesis cuando el Nuncio invita al nuevo obispo a ocupar la sede episcopal y le entrega el báculo. Son unos signos que nos ayudan a ver las vertientes de un episcopado. La santificación, la enseñanza y la predicación.

Supongo que hará alguna celebración aquí para despedirse de nosotros.

Sí, así es. En principio mantendré los actos que ya tenía comprometidos en la agenda diocesana para el mes de junio. Eso me permitirá visitar diferentes parroquias en diferentes lugares y podré despedirme entonces de la gente. Pero, además, habrá tres celebraciones especiales. Una acaba de tener lugar: por ser hoy la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, acabamos de celebrar la santa Misa con gran parte de los sacerdotes de la diócesis. Y aquí don Ginés me ha invitado a presidir la celebración y dirigir unas palabras a los sacerdotes. Además, si Dios quiere, el sábado 26 de junio a las 12.30 horas celebraré una Misa de Acción de Gracias en la Basílica del Corazón de Jesús, en el Cerro de los Ángeles. Y al día siguiente, domingo 27 de junio, celebraré el rito de admisión de un futuro diácono permanente en la Catedral de Getafe, oportunidad que también aprovecharé para despedirme en la Iglesia Madre de la Diócesis, la catedral.

Después de tantos años como auxiliar de la Diócesis de Getafe, casi 10, desde aquel julio de 2012, también le dará pena dejarnos.

Pues sí. Bastante. El pasado miércoles en mi primer saludo como obispo electo de Jerez lo he dicho con sinceridad: de Getafe no me despido; no puedo, porque me ha arrebatado el corazón. Ahora y en los próximos meses experimento como el corazón se desgarra, pero sé que el Señor me cuida y que en Jerez voy a recibir un corazón ensanchado que, sin dejar de amar a las gentes de Getafe, esté capacitado para entregarse a la gente que allí me espera.

Me gustaría hacer un balance de lo que ha sido su etapa como obispo auxiliar en la Diócesis de Getafe. ¿Con qué problemas se ha enfrentado así resumidamente en estos años? Recuerdo que uno muy sonado fue el del Yunque.

Bueno, problemas siempre hay. Es muy dolorosa, aunque se sufre más en el silencio, la experiencia de los sacerdotes que abandonan el ministerio. Para mí esa ha sido el problema más doloroso: no haber sabido acompañar suficientemente o no haber tenido la palabra de aliento oportuna… Otros problemas han sido más ruidosos, como poner freno en la diócesis a plataformas como HazteOir u otras parecidas, con miembros vinculados a esa asociación secreta que ha mencionado, el Yunque.

El último ha sido el de la pandemia, ¿cómo ha vivido esta etapa, el confinamiento, la enfermedad…?

Pues, sinceramente, la he vivido y aún la vivo, con sentimientos encontrados que no terminan de apaciguarse. Ha habido momentos de seria preocupación y dolor, cuando hemos sufrido la pérdida de personas cercanas, como sacerdotes, religiosas o familiares de personas queridas. Ha habido momentos de alegría y admiración al ver la reacción buena y entregada de tantas personas que han sabido estar en su sitio. Ha habido, en fin, momentos de tristeza cuando hemos comprobado que, en la diócesis no siempre se entendieron las medidas difíciles que hubo que tomar. O momentos de desazón cuando no hemos sabido explicar que es posible encontrarse verdaderamente con el Señor y experimentar su consuelo, aún en medio del sufrimiento y de circunstancias excepcionales.

Y además de problemas, hemos tenido en la Diócesis acontecimientos muy gozosos en estos años. La Gran Misión Diocesana, la Consagración al Corazón de Jesús, el Congreso de Evangelización, el inicio de un nuevo Plan de Evangelización ¿cuáles ha vivido con mayor intensidad y recuerda mejor?

Cualquiera de esos acontecimientos han generado experiencias que han quedado grabadas para siempre en el corazón, pero por señalar algunas me quedo con tres: la experiencia de amistad vivida especialmente en dos de las tres JMJ en las que he podido participar en estos años, con el grupo reducido con el que fuimos a Río de Janeiro y, sobre todo, con el grupo extraordinario de los que fuimos a Panamá; un segundo momento fue el acto de consagración de la Diócesis al Corazón Inmaculado de María, acompañado de más de 1000 personas y familias que se consagraron a María santísima; y el tercer momento, en el marco de la renovación de la Consagración de España al Corazón de Jesús, la Misa celebrada con los 130 voluntarios a las 5:00 de la mañana en el altar que hay al pie de la columna del monumento; ahí nos inflamó el Señor el corazón y nos llenó de entusiasmo para completar un día que fue único.

Al recibir su nombramiento de obispo auxiliar de la Diócesis de Getafe dijo que quería trabajar para que la alegría de Cristo llegue a todos, porque sin Él nuestra alegría no será completa. Ese iba a ser su lema: “ut gaudium meum in vobis”, “para que mi alegría esté en vosotros” ¿Cree que lo ha conseguido ?

Sinceramente, no lo sé. Creo que eso hay que preguntárselo a la gente con la que he tratado en estos años. Sí sé que el Señor me ha llenado de su alegría, sobre todo en el trato con los más pequeños. Siento verdadera admiración por Carmen de Pinto, que tenía cuatro años cuando yo llegué a la diócesis y se convirtió en mi guía cuando visité por primera vez su parroquia; o por María, de la parroquia de la Asunción de Móstoles, que también con cuatro años le puse la medalla de los Tarsicios, niños adoradores de la eucaristía, cuya devoción y amor al Señor es una lección diaria para mí; o tantos monaguillos a los que he conocido en las parroquias y colegios, de los que me llevo anécdotas geniales.

Y ahora, ¿qué espera en su nueva etapa pastoral como obispo de Asidonia -Jerez?

Espero que el Señor me ayude a entregarme sin reservas en esta nueva tarea. Sé que voy a una diócesis rica en vida de fe. Pido a los fieles de Jerez que me ayuden a ser obispo al estilo de san José: siervo enamorado de María Santísima, Custodio del Redentor, trabajador servicial y padre en la sombra.

¿Qué conoce de su nueva Diócesis? Siendo granaíno a lo mejor le suena.

Gracias a Dios, voy a una diócesis que no me es del todo ajena. Ser destinado a Jerez significa volver a una etapa de mi vida muy querida, pues con mi familia he vivido 5 años en Cádiz y allí recibí el Sacramento de la Confirmación, precisamente el año que fue erigida la diócesis de Jerez. De los 12 a los 17 años viví en Cádiz, y de esa época conservo buenos amigos con los que aún mantengo trato de amistad. Algunos de ellos viven en municipios de la diócesis de Jerez. Además, conozco a sacerdotes que han sido compañeros de seminario y otros conocidos, que son buenos amigos.

¿Se lo ha comunicado ya a su familia, a sus amigos?, ¿qué le han dicho ?

De todos he recibido expresiones afecto. Mi padre, por ejemplo, que vive en Granada, se puso muy contento y lo primero que dijo fue: ¡Qué bien! ¡Ahora podrás venir a vernos todas las semanas! Veremos si es posible…

Usted ha pasado en este tiempo por dos obispos, primero trabajó con D. Joaquín y ahora con D. Ginés. ¿Qué le han dicho al saber la noticia? ¿Le han dado algún consejillo?

Los dos se han alegrado y me han felicitado con afecto sincero. Han sido pacientes conmigo y de su ejemplo y estilo de ser obispo -cada uno con sus propias formas- es de donde me llevo el mejor consejo.

En una fiesta tan importante como la del Sagrado Corazón de Jesús ¿quiere pedirle algo?

Sencillamente, lo que la Iglesia pide para los sacerdotes en este día: que seamos sacerdotes según el Corazón de Cristo, es decir, que seamos para todos, con nuestra vida, amor del Corazón de Cristo.

 

Puede escuchar esta entrevista en el siguiente enlace del Espejo de la Diócesis de Getafe (11/06/2021):

https://www.diocesisgetafe.es/index.php/podcasts/346-multimedia/podcast/el-espejo-de-la-diocesis-de-getafe/el-espejo-de-la-diocesis-2021

(Diócesis de Getafe)

Agencia SIC
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