El Papa pide esforzarse por reconstruir y recomenzar para salir de la pandemia

El papa Francisco ha pedido durante el Ángelus del domingo 13 de junio una mirada nueva sobre nosotros mismos y sobre la realidad, cultivando en estos tiempos de pandemia la confianza de estar en las manos de Dios y, al mismo tiempo, esforzarnos todos por reconstruir y recomenzar, con paciencia y constancia.

Este domingo, 13 de junio, en su alocución antes de rezar a la Madre de Dios, el Santo Padre invitó a los fieles a cultivar la confianza de estar en las manos de Dios y, al mismo tiempo, a esforzarnos todos por reconstruir y recomenzar, con paciencia y constancia, para así salir bien de la pandemia.

“Que María Santísima, la humilde sierva del Señor, nos enseñe a ver la grandeza de Dios que obra en las cosas pequeñas, y a vencer la tentación del desánimo fiándonos de Él cada día”, lo dijo el papa Francisco en su alocución antes de rezar la oración mariana del Ángelus, de este XI Domingo del Tiempo Ordinario.

Buscar y hallar a Dios en todas las cosas

El Santo Padre señaló que, el Evangelio de este domingo, 13 de junio, en el que retomamos el tiempo litúrgico “Ordinario”, nos presenta dos parábolas que se inspiran precisamente en la vida ordinaria, y revelan la mirada atenta y profunda de Jesús, que observa la realidad y, mediante pequeñas imágenes cotidianas, abre ventanas hacia el misterio de Dios y la historia humana. “Así, nos enseña que incluso las cosas de cada día – precisó el Pontífice – esas que a veces parecen todas iguales y que llevamos adelante con distracción o cansancio, están habitadas por la presencia escondida de Dios”. Por tanto, necesitamos ojos atentos para saber “buscar y hallar a Dios en todas las cosas”, como le gustaba decir a San Ignacio de Loyola.

El bien crece de modo humilde, a menudo invisible

Con estas parábolas, afirmó el papa Francisco, Jesús compara el Reino de Dios, su presencia que habita el corazón de las cosas y del mundo, con el grano de mostaza, la semilla más pequeña que hay. “A veces, el fragor del mundo y las muchas actividades que llenan nuestras jornadas nos impiden detenernos y vislumbrar en qué modo el Señor conduce la historia. Y, sin embargo – asegura el Evangelio – Dios está obrando, como una pequeña semilla buena que silenciosa y lentamente germina. Y, poco a poco, se convierte en un árbol frondoso que da vida y reparo a todos”. También la semilla de nuestras buenas obras puede parecer poca cosa; mas todo lo que es bueno pertenece a Dios y, por tanto, humilde y lentamente, da fruto. El bien – recordémoslo – crece siempre de modo humilde, escondido, a menudo invisible.

Dios actúa siempre en el terreno de nuestra vida

Con esta parábola, ratificó el Pontífice, Jesús quiere infundirnos confianza. De hecho, en muchas situaciones de la vida puede suceder que nos desanimemos al ver la debilidad del bien respecto a la fuerza aparente del mal. “Y podemos dejar que el desánimo nos paralice cuando constatamos que nos hemos esforzado, pero no hemos obtenido resultados y parece que las cosas nunca cambian”. El Evangelio – señaló el Papa – nos pide una mirada nueva sobre nosotros mismos y sobre la realidad; pide que tengamos ojos grandes que saben ver más allá, especialmente más allá de las apariencias, para descubrir la presencia de Dios que, como amor humilde, está siempre operando en el terreno de nuestra vida y en el de la historia.

“Y esta es nuestra confianza, es esto lo que nos da fuerzas para seguir adelante cada día con paciencia, sembrando el bien que dará fruto. ¡Qué importante es esta actitud para salir bien de la pandemia! Cultivar la confianza de estar en las manos de Dios y, al mismo tiempo, esforzarnos todos por reconstruir y recomenzar, con paciencia y constancia”

Con Dios siempre hay esperanza de nuevos brotes

Finalmente, el Papa Francisco explicó la segunda parábola que nos presenta el Evangelio de hoy y dijo que, también en la Iglesia puede arraigar la cizaña del desánimo, sobre todo cuando asistimos a la crisis de la fe y al fracaso de varios proyectos e iniciativas. Pero no olvidemos nunca – afirmó el Papa – que los resultados de la siembra no dependen de nuestras capacidades: dependen de la acción de Dios. A nosotros nos toca sembrar con amor, esfuerzo, paciencia. Pero la fuerza de la semilla es divina. Con Dios siempre hay esperanza de nuevos brotes, incluso en los terrenos más áridos.

(Renato Martinez – Ciudad del Vaticano, vaticannews.va)

Papa Francisco: Que las tragedias en el Mar Mediterráneo abatan el muro de la indiferencia

Tras rezar la oración mariana del Ángelus, de este domingo 13 de junio, el Santo Padre agradeció a los voluntarios y donantes de sangre por su testimonio de generosidad y gratitud; asimismo, dirigió su pensamiento a las muchas tragedias en el Mar Mediterráneo para que se abata el muro de la indiferencia.

“Esta tarde tendrá lugar en Augusta, en Sicilia, la ceremonia de acogida de los restos de la barca que naufragó el 18 de abril de 2015. Que este símbolo de las muchas tragedias del mar Mediterráneo siga interpelando a la conciencia de todos y favorezca el crecimiento de una humanidad más solidaria, que abata el muro de la indiferencia”, lo dijo el papa Francisco después de rezar la oración mariana del Ángelus de este domingo 13 de junio, recordando la ceremonia de recepción de los restos del naufragio del 18 de abril de 2015, que se realizará en el Muelle Nuevo de Augusta, en Sicilia.

Tras rezar la oración mariana del Ángelus, de este domingo 13 de junio, el Santo Padre agradeció a los voluntarios y donantes de sangre por su testimonio de generosidad y gratitud; asimismo, dirigió su pensamiento a las muchas tragedias en el Mar Mediterráneo para que se abata el muro de la indiferencia.

“Esta tarde tendrá lugar en Augusta, en Sicilia, la ceremonia de acogida de los restos de la barca que naufragó el 18 de abril de 2015. Que este símbolo de las muchas tragedias del mar Mediterráneo siga interpelando a la conciencia de todos y favorezca el crecimiento de una humanidad más solidaria, que abata el muro de la indiferencia”, lo dijo el papa Francisco después de rezar la oración mariana del Ángelus de este domingo 13 de junio, recordando la ceremonia de recepción de los restos del naufragio del 18 de abril de 2015, que se realizará en el Muelle Nuevo de Augusta, en Sicilia.

Un aguijón que interpela nuestras conciencias

Esta iniciativa forma parte de las celebraciones de la Madonna della Stella Maris, en ella la barcaza, cuyo hundimiento provocó la muerte de más de un millar de migrantes, fue recuperada en 2016 del mar por el Gobierno italiano para llevar a cabo la penosa labor de traslado y posible reconocimiento de los seres humanos atrapados en su interior. El derrelicto se expuso en la Bienal de Arte de Venecia en 2019 y el pasado 20 de abril volvió a Sicilia. Su ubicación en el Muelle Nuevo asigna al pecio el papel de aguijón para las conciencias, símbolo de todas las tragedias, conocidas y desconocidas, que han afectado a hombres, mujeres y niños obligados a abandonar sus tierras para buscar una vida mejor.

Donantes de sangre: testimonio de generosidad

Asimismo, el Santo Padre en vista de la celebración del Día Mundial del Donante de Sangre agradeció a los voluntarios por su testimonio de generosidad y gratitud. “Doy las gracias de corazón a los voluntarios, y los animo a proseguir su obra, testimoniando los valores de la generosidad y de la gratuidad”. Además, el Pontífice saludó cordialmente a todos los fieles y peregrinos procedentes de Roma, de Italia y de otros países, en particular a los peregrinos llegados en bicicleta desde Sedigliano y desde Bra; a los fieles de Forlì y a los de Cagliari. A todos les deseó un feliz domingo y pidió por favor, que no se olviden rezar por él, a todos deseo un ¡Buen almuerzo y hasta la vista!

(Vaticannews.va)

Agencia SIC
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