Carta pastoral de Mons. Celso Morga: Encontrarnos con el Sagrado Corazón de Jesús

Queridos fieles:

El mes de junio es un mes especialmente dedicado a la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Esta devoción es antiquísima en la Iglesia, tiene sus orígenes en el siglo XI, cuando los cristianos piadosos meditaban sobre las cinco llagas de Jesús: las dos de la mano, las dos de los pies y el costado.

Muchos han sido los santos que han propagado la devoción al Sagrado Corazón de Jesús: san Bernardo, san Buenaventura, santa Gertrudis, santa Matilde, san Francisco de Sales, san Juan Eudes… Esta devoción adopta un gran impulso en el siglo XVII, a raíz de las revelaciones a santa María de Alacoque.

El papa Pío IX hizo extensiva la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús a toda la Iglesia en el año 1856. La fiesta se celebraría el octavo día después del Corpus Christi, seguido por el sábado dedicado al Inmaculado Corazón de María.
Tan importante es esta extraordinaria devoción que se han llegado a escribir varias encíclicas. El papa Pío XI publicó el 8 de mayo de 1928 la encíclica Miserentissimus Redemptor (Misericordioso Redentor), sobre la expiación que todos deben al Sagrado Corazón de Jesús. Pío XII publicó el 15 de mayo de 1956 la encíclica Haurietis Aquas (Sacarás agua), sobre el culto al Sagrado Corazón de Jesús.

Sobre esta fiesta, el papa Benedicto XVI afirmó que “al ver el corazón de Señor, debemos de mirar el costado traspasado por la lanza, donde resplandece la inagotable voluntad de salvación por parte de Dios, no puede considerarse culto pasajero o de devoción: la adoración del amor de Dios, que ha encontrado en el símbolo del ‘corazón traspasado’ su expresión histórico-devocional, la cual sigue siendo imprescindible para una relación viva con Dios”. San Juan Pablo II, por su parte, dispuso que en la festividad del Sagrado Corazón de Jesús tenga lugar la Jornada Mundial de Oración por la santificación de los sacerdotes.
En la actualidad el papa Francisco nos ha recordado que la fiesta del Corazón de Jesús es la fiesta del amor de Dios.

Precisamente, el papa Francisco ha expresado en numerosas ocasiones su devoción al Sagrado Corazón. El pasado 4 de junio alentó a los católicos de todo el mundo a rezar una especial oración al Sagrado Corazón de Jesús durante este mes. “En este mes de junio, dedicado de manera especial al Sagrado Corazón de Cristo, podemos repetir una oración simple: ‘Jesús, haz que mi corazón se parezca al tuyo’”, escribió el Santo Padre en su cuenta de Twitter. “De este modo, nuestro corazón, poco a poco, se volverá más paciente, más generoso, más misericordioso”, agregó el Papa.

El Catecismo de la Iglesia Católica (2669) nos dice que “la oración de la Iglesia venera y honra al Corazón de Jesús, como invoca su Santísimo Nombre. Adora al Verbo encarnado y a su Corazón que, por amor a los hombres, se dejó traspasar por nuestros pecados”. El amor de Jesús sale a nuestro encuentro y quiere ser correspondido. Dios mismo, que no necesita nada de nosotros, nos ama de manera infinita y gratuita, y quiere que correspondamos a ese amor desde nuestra pequeñez.

Este mes es un momento oportuno para frecuentar la Eucaristía, donde Cristo se nos da; de recibirlo sacramentalmente tras poner en orden nuestra alma en el sacramento del Perdón, donde se percibe tan claramente ese amor misericordioso de Dios; de acrecentar nuestra visita al Santísimo, incluso dedicar más tiempo a la adoración en nuestras comunidades y en aquellas capillas de adoración perpetua que tenemos en la archidiócesis. Es momento también de descubrir las necesidades de nuestros hermanos, conscientes de que el amor a Dios y el amor a los hombres van de la mano, como recordábamos el domingo pasado, el día del Corpus Christi.

+ Celso Morga Iruzubieta
Arzobispo de Mérida-Badajoz

Mons. Celso Morga Iruzubieta
Acerca de Mons. Celso Morga Iruzubieta 83 Articles
Mons. Celso Morga Iruzubieta nació en Huércanos, La Rioja, el 28 de enero de 1948. Completó sus estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano de Logroño y fue ordenado sacerdote el 24 de junio de 1972. Posteriormente, cursó la licenciatura en Derecho Canónico en la Universidad de Navarra, donde obtuvo el Doctorado en 1978.morga_iruzubieta_celso Más tarde desarrolló su labor pastoral en diversas parroquias de La Rioja y fue vicario judicial adjunto del Tribunal Diocesano entre 1974 y 1980. Ese año se trasladó a Córdoba (Argentina) para impartir la docencia de Derecho Canónico en el Seminario Archidiocesano. También ejerció de juez en el Tribunal Eclesiástico y de capellán de un colegio religioso. A su regreso a España en 1984, le nombraron párroco de San Miguel, en Logroño, y en 1987 fue llamado a Roma para trabajar en la Congregación para el Clero, el dicasterio vaticano que se ocupa de los asuntos que se refieren a la vida y ministerio de 400.000 sacerdotes católicos en todo el mundo. Allí ha trabajado de jefe de Sección y, desde noviembre de 2009, de subsecretario, cargo que ha ocupado hasta su nombramiento de secretario y Arzobispo titular de Alba Marítima, siendo ordenado obispo por el Papa Benedicto XVI en la Basílica de San Pedro el día 5 de febrero de 2011. Además de su responsabilidad en la Curia Romana, Mons. Celso Morga ha desarrollado una intensa labor pastoral en diversas parroquias de la capital italiana, entre ellas la parroquia de los Santos Protomártires Romanos. Es autor de algunos libros de teología espiritual y ha publicado varios trabajos sobre la vida y el ministerio de los sacerdotes, en L’Osservatore Romano y otras revistas. En la Conferencia Episcopal Española es miembro, desde noviembre de 2014, de la Comisión Episcopal del Clero.