El cardenal Marx continuará al frente de la diócesis de Munich

(Imagen de archivo del papa Francisco con el cardenal Marx)

“Quisiera dedicar los años futuros de mi servicio en modo más intenso a la cura pastoral y empeñarme por una renovación espiritual de la Iglesia, como Usted incansablemente lo pide”, escribía hace unos días el cardenal Rinhard Marx al papa Francisco en una carta donde pedía su renuncia de la diócesis de Munich y Frisinga. Y la respuesta del Papa a esa voluntad ya se conoce también por medio de una carta: «querido hermano: continúa como lo propones pero como arzobispo de Munich y Frisinga».

Compartimos la carta del papa Francisco al cardenal Reinhard Marx, quien recientemente presentó su renuncia por la situación de la Iglesia alemana ante los abusos a menores: «Gracias por tu coraje cristiano que no teme humillarse ante la tremenda realidad del pecado. Asumir la crisis, personal y comunitariamente, es el único camino fructífero», escribe el Pontífice.

Ante la reciente renuncia del cardenal Marx presentada al papa Francisco en la que el purpurado expresó su deseo de dejar la dirección de la diócesis de Munich y Frisinga por el escándalo de los abusos a menores en Alemania, llega la respuesta del Pontífice a través de una carta que se reproduce íntegramente aquí:

Querido hermano: Ante todo gracias por tu coraje. Es un coraje cristiano que no teme la cruz, no teme anonadarse delante la tremenda realidad del pecado. Así lo hizo el Señor (Fil 2. 5-8). Es una gracia que el Señor te ha dado y veo que vos la querés asumir y custodiar para que dé fruto. Gracias.

Me decís que estás atravesando un momento de crisis, y no sólo vos sino también la Iglesia en Alemania lo está viviendo. Toda la Iglesia está en crisis a causa del asunto de los abusos; más aún, la Iglesia hoy no puede dar un paso adelante sin asumir esta crisis. La política del avestruz no lleva a nada, y la crisis tiene que ser asumida desde nuestra fe pascual. Los sociologismos, los psicologismos, no sirven. Asumir la crisis, personal y comunitariamente, es el único camino fecundo porque de una crisis no se sale solo sino en comunidad y además debemos tener en cuenta que de una crisis se sale o mejor o peor, pero nunca igual[1].

Me decís que desde el año pasado venís reflexionando: te pusiste en camino, buscando la voluntad de Dios con la decisión de aceptarla fuese cual fuese.

Estoy de acuerdo contigo en calificar de catástrofe la triste historia de los abusos sexuales y el modo de enfrentarlo que tomó la Iglesia hasta hace poco tiempo. Caer en la cuenta de esta hipocresía en el modo de vivir la fe es una gracia, es un primer paso que debemos dar. Tenemos que hacernos cargo de la historia, tanto personal como comunitariamente. No se puede permanecer indiferente delante de este crimen. Asumirlo supone ponerse en crisis.

No todos quieren aceptar esta realidad, pero es el único camino, porque hacer “propósitos” de cambio de vida sin “poner la carne sobre el asador” no conduce a nada. Las realidades personales, sociales e históricas son concretas y no deben asumirse con ideas; porque las ideas se discuten (y está bien que así sea) pero la realidad debe ser siempre asumida y discernida. Es verdad que las situaciones históricas han de ser interpretadas con la hermenéutica de la época en que sucedieron, pero esto no nos exime de hacernos cargo y asumirlas como historia del “pecado que nos asedia”. Por tanto, a mi juicio, cada Obispo de la Iglesia debe asumirlo y preguntarse ¿qué debo hacer delante de esta catástrofe?

El “mea culpa” delante a tantos errores históricos del pasado lo hemos hecho más de una vez ante muchas situaciones aunque personalmente no hayamos participado en esa coyuntura histórica. Y esta misma actitud es la que se nos pide hoy. Se nos pide una reforma, que – en este caso – no consiste en palabras sino en actitudes que tengan el coraje de ponerse en crisis, de asumir la realidad sea cual sea la consecuencia. Y toda reforma comienza por sí mismo. La reforma en la Iglesia la han hecho hombres y mujeres que no tuvieron miedo de entrar en crisis y dejarse reformar a sí mismos por el Señor. Es el único camino, de lo contrario no seremos más que “ideólogos de reformas” que no ponen en juego la propia carne.

El Señor no aceptó nunca hacer “la reforma” (permítaseme la expresión) ni con el proyecto fariseo o el saduceo o el zelote o el esenio. Sino que la hizo con su vida, con su historia, con su carne en la cruz. Y este es el camino, el que vos mismo, querido hermano, asumís al presentar la renuncia.

Bien decís en tu carta que a nada nos lleva sepultar el pasado. Los silencios, las omisiones, el dar demasiado peso al prestigio de las Instituciones sólo conducen al fracaso personal e histórico, y nos llevan a vivir con el peso de “tener esqueletos en el armario”, como reza el dicho.

Es urgente “ventilar” esta realidad de los abusos y de cómo procedió la Iglesia, y dejar que el Espíritu nos conduzca al desierto de la desolación, a la cruz y a la resurrección. Es camino del Espíritu el que hemos de seguir, y el punto de partida es la confesión humilde: nos hemos equivocado, hemos pecado. No nos salvarán las encuestas ni el poder de las instituciones. No nos salvará el prestigio de nuestra Iglesia que tiende a disimular sus pecados; no nos salvará ni el poder del dinero ni la opinión de los medios (tantas veces somos demasiado dependientes de ellos). Nos salvará abrir la puerta al Único que puede hacerlo y confesar nuestra desnudez: “he pecado”, “hemos pecado”… y llorar, y balbucear como podamos aquel “apártate de mi que soy un pecador”, herencia que el primer Papa dejó a los Papas y a los Obispos de la Iglesia. Y entonces sentiremos esa vergüenza sanadora que abre las puertas a la compasión y ternura del Señor que siempre nos está cercana. Como Iglesia debemos pedir la gracia de la vergüenza, y que el Señor nos salve de ser la prostituta desvergonzada de Ezequiel 16.

Me gusta como terminas la carta: “Continuaré con gusto a ser sacerdote y obispo de esta Iglesia y continuaré a empeñarme a nivel pastoral siempre y cuando lo retenga sensato y oportuno. Quisiera dedicar los años futuros de mi servicio en modo más intenso a la cura pastoral y empeñarme por una renovación espiritual de la Iglesia, como Usted incansablemente lo pide”

Y esta es mi respuesta, querido hermano. Continúa como lo propones pero como Arzobispo de Munchen und Freising. Y si te viene la tentación de pensar que, al confirmar tu misión y al no aceptar tu dimisión, este Obispo de Roma (hermano tuyo que te quiere) no te comprende, pensá en lo que sintió Pedro delante del Señor cuando, a su modo, le presentó la renuncia: “apártate de mi que soy un pecador”, y escuchá la respuesta: “pastorea a mis ovejas”.

Con fraterno afecto.

FRANCISCO

(Vaticannews.va)

 

Cardenal Marx: el Papa me conmovió, acepto su decisión

El arzobispo de Múnich y Frisinga, cardenal Reinhard Marx, responde «en obediencia» a la invitación con la que el Papa ha rechazado hoy su dimisión y le ha instado a continuar en su encargo: ahora, dice el purpurado, es el momento de cambiar. Volver simplemente a lo de siempre no puede ser el camino para él ni para la archidiócesis, afirma.

«Con espíritu de obediencia, acepto su decisión». La frase destaca entre las líneas que sellan un estrecho intercambio de cartas, una conversación a distancia que despierta la sorpresa y la emoción en el cardenal Marx. A su carta del 21 de mayo, con la petición de dimitir de su cargo de Pastor de Múnich y Frisinga, Francisco le ha respondido hoy invitándole a quedarse, y con la misma rapidez el cardenal ha expresado su asentimiento a los deseos del Papa.

«No contaba -escribe el cardenal Marx en el texto publicado en la web de la archidiócesis – con una reacción tan rápida, ni me esperaba la decisión de que debería continuar en mi servicio». Y añade que quedó impactado «por el tono fraternal» de las palabras del Papa, por la percepción de haber sido comprendido en las razones de la petición de dimisión, – una petición que tenía de fondo el drama que vive la Iglesia alemana en materia de abusos – . Afirmando que acepta la decisión del Papa, el arzobispo alemán se vincula a lo dicho por éste y subraya la necesidad de «buscar nuevos caminos que recorrer», también considerando una historia de múltiples fracasos, «para anunciar y testimoniar el Evangelio».

Para el cardenal Marx se abre ahora un tiempo de reflexión sobre cómo «contribuir aún más a la renovación de la Iglesia», a partir de las «importantes» impulsos que ofrece Francisco en su carta. Sin embargo, el cardenal reitera que sigue siendo válido lo que había subrayado su declaración,  es decir, que él mismo «debe asumir la responsabilidad personal y también institucional», en particular «con respecto a las víctimas». El cardenal Marx reconoce que la decisión del Pontífice «representa un gran desafío» para él y, por tanto, concluye, volver «simplemente» a la agenda de «ayer» no puede ser el camino, ni para él ni para la archidiócesis.

(Alessandro De Carolis – Ciudad del Vaticano, vaticannews.va)

Agencia SIC
Acerca de Agencia SIC 43941 Articles
SIC (Servicio de Información de la Iglesia Católica), es una agencia de noticias y colaboraciones referidas a la Iglesia en España, creada en noviembre de 1991 por el Episcopado español y dependiente de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social (CEMCS).