Carta pastoral de Mons. Rafael Zornoza: Eucaristía, fermento de solidaridad

La Eucaristía nos adentra en el acto oblativo de Jesús, que tiene un carácter social, porque en la comunión sacramental yo quedo unido al Señor como todos los demás que comulgan, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque comemos todos del mismo pan. Él nos conforta con su gracia para crecer en corresponsabilidad pastoral.

La Eucaristía, renovando el sacrificio de la Cruz, nos hace capaces de vivir fielmente la comunión con Dios. He aquí la revelación del gran tesoro que nos ha dejado Dios para ser creído con humildad, celebrado con belleza y profundidad y vivido hasta las últimas consecuencias. Jesús junta en la unidad de su cuerpo a los que alimenta con un mismo pan: que por la fuerza de la Eucaristía nos lleve a la comunión de la Iglesia y, desde ella, arrastremos al mundo entero a la fraternidad. Nada tan fecundo como ser misioneros de la Eucaristía, servidores de esta alianza de amor, testigos de su fuerza transformadora.

En la grandeza de la Eucaristía el Señor nos hace salir también al encuentro de la realidad presente en el cuerpo y la sangre del Resucitado entre nosotros, por lo que la fiesta del Corpus nos trae la memoria del mandamiento nuevo del amor fraterno: “Amaos unos a otros”. La Iglesia vive permanentemente la urgencia de salir al encuentro del hombre herido, y lo hace impulsada por el amor de Cristo: “La caridad de Cristo nos urge” (2 Co 5,14). Jesús, en la Eucaristía nos contagia la caridad. La Eucaristía es fermento de solidaridad en el mundo. La Eucaristía no sólo es expresión de comunión en la vida de la Iglesia sino también proyecto de solidaridad para toda la humanidad. Nuestro mundo, herido por la pandemia y sus consecuencias, necesita este contagio de salud que salva y purifica, que cura las heridas.

Por esto Cáritas llama nuestra atención sobre las necesidades concretas de nuestros hermanos los pobres. Agradecemos el bien que hacen tantos misioneros de la caridad, especialmente a través de Cáritas, un servicio que establece lazos de comunicación y fomenta la solidaridad, haciendo brotar la fraternidad. La solidaridad de nuestros donantes y colaboradores nos ha permitido estar cerca de los desfavorecidos y más necesitados. Gracias de corazón. El Señor os lo premiará.

La emergencia social no ha desaparecido con la emergencia sanitaria. Cáritas –que somos todos nosotros como Iglesia— seguirá multiplicando su dedicación, sus proyectos y sus voluntarios, mientras Cristo- Eucaristía siga contagiando con su amor nuestros corazones. “Seamos la luz que el mundo necesita”, dice el lema de este año. Además de la ayuda material, Cáritas acoge, acompaña, escucha.  Se trata de una verdadera luz que ilumina las tinieblas del egoísmo humano. Es la luz que viene de Cristo y prende en el corazón de quien aprenden a amar al estilo de Cristo. El Señor es, además, nuestro huésped invisible que sigue llamando a nuestra puerta para entrar y que podamos comer juntos.

La Eucaristía crea a su alrededor como una gran escuela de paz donde se forman hombres y mujeres para que, en los diversos ámbitos de responsabilidad de la vida social, cultural y políticas, sean artesanos de diálogo y comunión. La participación en la Eucaristía es un impulso para un compromiso activo en la edificación de una sociedad más equitativa y fraterna. Por el amor mutuo y la atención a los necesitados se nos reconocerá como verdaderos discípulos de Cristo. Celebremos, pues, la Eucaristía profundamente conscientes de lo que hacemos. Cuando tomamos el Cuerpo de Dios, diciendo sí –“Amén”— nos comprometemos a ser fermento de paz, de solidaridad y de compromiso activo por una sociedad más equitativa y fraterna. Que nuestra vida refleje lo que celebramos en este sacramento.

+ Rafael Zornoza

Obispo de Cádiz y Ceuta

Mons. Rafael Zornoza
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RAFAEL ZORNOZA BOY nació en Madrid el 31 de julio de 1949. Es el tercero de seis hermanos. Estudió en el Colegio Calasancio de Madrid con los PP. Escolapios, que simultaneaba con los estudios de música y piano en el R. Conservatorio de Madrid. Ingresó en el Seminario Menor de Madrid para terminar allí el bachillerato. En el Seminario Conciliar de Madrid cursa los Estudios Teológicos de 1969 a 1974, finalizándolos con el Bachillerato en Teología. Ordenado sacerdote el 19 de marzo de 1975 en Madrid fue destinado como vicario de la Parroquia de San Jorge, y párroco en 1983. Impulsó la pastoral juvenil, matrimonial y de vocaciones. Fue consiliario de Acción Católica y de promovió los Cursillos de Cristiandad. Arcipreste del Arciprestazgo de San Agustín y miembro elegido para el Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Madrid desde 1983 hasta que abandona la diócesis. Es Licenciado en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, donde también realizó los cursos de doctorado. Preocupado por la evangelización de la cultura organizó eventos para el diálogo con la fe en la literatura y el teatro e inició varios grupos musicales –acreditados con premios nacionales e internacionales–, participando en numerosos eventos musicales como director de coros aficionados y profesor de dirección coral. Ha colaborado además como asesor en trabajos del Secretariado de Liturgia de la Conferencia Episcopal. En octubre de 1991 acompaña como secretario particular al primer obispo de la de Getafe al iniciarse la nueva diócesis. Elegido miembro del Consejo Presbiteral perteneció también al Colegio de Consultores. Inicia el nuevo seminario de la diócesis en 1992 del que es nombrado Rector en 1994, desempeñando el cargo hasta 2010. Ha sido profesor de Teología en la Escuela Diocesana de Teología de Getafe, colaborador en numerosos cursos de verano y director habitual de ejercicios espirituales. Designado por el S.S. el Papa Benedicto XVI obispo titular de Mentesa y auxiliar de la diócesis de Getafe y fue ordenado el 5 de febrero de 2006. Hay que destacar en este tiempo su dedicación a la Formación Permanente de los sacerdotes. También ha potenciado con gran dedicación la pastoral de juventud, creando medios para la formación de jóvenes cristianos, como la Asociación Juvenil “Llambrión” y la Escuela de Tiempo Libre “Semites”, que capacitan para esta misión con la pedagogía del tiempo libre, campamentos y actividades de montaña. Ha impulsado además las Delegaciones de Liturgia, Pastoral Universitaria y de Emigrantes, de importancia relevante en la Diócesis de Getafe, así como diversas iniciativas para afrontar la nueva evangelización. Pertenece a la Comisión Episcopal de Seminarios de la Conferencia Episcopal Española –encargado actualmente de los Seminarios Menores– y a la Comisión Episcopal del Clero. Su lema pastoral es: “Muy gustosamente me gastaré y desgastaré por la salvación de vuestras almas” (2Cor 12,13). El 30 de agosto de 2011 se ha hecho público su nombramiento por el Santo Padre Benedicto XVI como Obispo electo de Cádiz y Ceuta. El 22 octubre ha tomado posesión de la Diócesis de Cadiz y Ceuta.