Carta pastoral de Mons. Francisco Cerro: Corazón de Jesús, fuente de vida y santidad

Desde mis primeros pasos en la vida cristiana, y tan solo catorce años, con aquellos Ejercicios Espirituales que, me cambiaron la vida y mi ruta, ha sido el Corazón de Jesús, el que me “ha cautivado”, como dice la oración de postcomunión de la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús. Lo mismo que la Iglesia desde aquella tarde del Viernes Santo, que nunca ha vivido sin contemplar al corazón abierto de Jesús, en toda mi vida siempre ha estado presente su Corazón.

Nuestra Archidiócesis de Toledo, consagrada al Corazón de Jesús y renovada por los Arzobispos sucesivos, sigue bebiendo de esta fuente. Renovando y potenciando esta consagración como ahora en Talavera de la Reina y en tantos arciprestazgos y pueblos, donde a través de esta espiritualidad y con gran devoción, todo el pueblo de Dios ha hecho suya y es una fuente de gracia, de vida y santidad.

Tres son los aspectos importantes que ha aportado la “moderna” devoción al Corazón de Jesús, con las apariciones de Paray-le-Monial y donde la contemplación al Corazón Traspasado está presente en la Iglesia. Desde el primer Viernes Santo, donde el Evangelio de Juan nos invita a mirar al Corazón Traspasado, como Redentor y fuente de salvación para que tengamos vida en abundancia, la Iglesia siempre nos ha invitado con María y Juan, a poner la mirada en ese Corazón Redentor.

  1. Espiritualidad trinitaria. Siempre han encontrado los místicos, en esa “mancha roja” en el pecho de Jesús que dice Hans Urs von Balthasar, ese abrazo trinitario. Es el Corazón de Jesús, el que nos revela en profundidad el Amor del Padre, que siempre le llamó Hijo Amado, Hijo mío y que nos envía el Espíritu Santo como Señor y dador de Vida. Su Espíritu tiene como misión formar en nosotros los sentimientos del Corazón de Cristo. El Corazón de Jesús, como no podía ser de otra manera, nos lleva a una profunda espiritualidad trinitaria. Detrás de la persona de Jesús, la segunda persona de la Trinidad, el Verbo Encarnado, está el abrazo amoroso del Padre, enviando a su Hijo al mundo con aquellas palabras “Hagamos Redención” como nos recuerda la meditación ignaciana de la segunda semana en los misterios de la Encarnación.
  2. Espiritualidad cristocéntrica. El Corazón de Jesús, es una espiritualidad cristocéntrica. Es la persona del Verbo, que nació de María Virgen y enviado por el Padre nos da el Espíritu Santo, para que seamos “santos e irreprochables ante El por su Amor”.

El cristocentrismo del Corazón de Jesús, tiende sus raíces en la Revelación, en la Palabra de Dios, de la Tradición con mayúsculas. La Persona del Verbo encarnado, Dios-Amor que nos ama con un corazón humano y que es el Redentor, que con su sangre derramada nos ha comprado “no a precio de oro y plata”, sino con su sangre preciosa.

  1. Espiritualidad eclesial. El ofrecimiento de la vida en clave eclesial por la redención del mundo, es siempre su espiritualidad en clave evangelizadora. Pablo VI decía que la Iglesia solo existe y vive para evangelizar. Siempre el Corazón de Jesús nos ha remitido a la entrega de la vida, a ser colaboradores como bautizados en la redención del mundo. Todo redimido, debe colaborar con el Único Redentor que es Jesucristo, que cuenta con nosotros para la evangelización. El corazón de Jesús nos hace uno en su corazón, en la familia de los bautizados que es la Iglesia.

Sí, el corazón vivo de Jesús, como espiritualidad eclesial, es en profundidad llamada a colaborar en la Redención del mundo y a la evangelización, para que todos tengan vida y la tengan en abundancia.

El Arciprestazgo de la Ciudad de Talavera ha hecho un esfuerzo desde todas las parroquias, colegios, comunidades de vida religiosa, monasterios, asociaciones, cofradías, para esta Consagración que se lleva preparando desde hace más de un año y que quiere ayudar a iluminar con la carta pastoral “Una ciudad con Corazón”.

Gracias a todos los que han puesto alma, vida y corazón para esta Consagración, sus nombres están escritos en el Corazón de Jesús, y en Él las entrañas de la Iglesia, por tanta dicha.

Que la Virgen del Prado, nos ayude a vivir con los sentimientos del Corazón de Cristo.

 

+ Francisco Cerro Chaves

Arzobispo de Toledo

Primado de España

Mons. Francisco Cerro Chaves
Acerca de Mons. Francisco Cerro Chaves 199 Articles
Nació el 18 de octubre de 1957 en Malpartida de Cáceres (Cáceres). Cursó los estudios de bachillerato y de filosofía en el Seminario de Cáceres, completándolos en el Seminario de Toledo. Fue ordenado sacerdote el 12 de julio de 1981 en Toledo, desempeñó diversos ministerios: Vicario Parroquial de "San Nicolás", Consiliario de Pastoral Juvenil, Colaborador de la Parroquia de "Santa Teresa" y Director de la Casa Diocesana de Ejercicios Espirituales. En la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma se licenció y doctoró en Teología Espiritual (1997), con la tesis: "La experiencia de Dios en el Beato Fray María Rafael Arnáiz Barón (1911-1938). Estudio teológico espiritual de su vida y escritos". Es doctorado en Teología de la Vida Consagrada en la Universidad Pontificia de Salamanca. Autor de más de ochenta publicaciones, escritas con simplicidad y dirigidas, sobre todo, a la formación espiritual de los jóvenes. Miembro fundador de la "Fraternidad Sacerdotal del Corazón de Cristo". Desde 1989 trabajó pastoralmente en Valladolid. Allí fue capellán del Santuario Nacional de la Gran Promesa y Director del Centro de Formación y Espiritualidad del "Sagrado Corazón de Jesús", Director diocesano del "Apostolado de la Oración", miembro del Consejo Presbiteral Diocesano; delegado Diocesano de Pastoral Juvenil y Profesor de Teología Espiritual del Estudio Teológico Agustiniano. El 2 de septiembre de 2007 fue ordenado Obispo de Coria-Cáceres en la ciudad de Coria. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, departamento de Pastoral de Juventud, y de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada.