Carta pastoral de Mons. Francesc Pardo i Artigas: ¡El cuerpo de Cristo! ¡Amén!

Cuando nos disponemos a comulgar, el ministro nos ofrece el pan consagrado mientras nos dice “el Cuerpo de Cristo”, y nosotros respondemos “Amén”. La fiesta del Corpus que celebramos es el solemne “Amén” de toda la Iglesia, de la comunidad celebrante y de todos quienes recibimos la comunión.

“Amén” es una expresión de origen hebreo que tiene el sentido de confirmación y afirmación: “es verdad”, “así sea”, “estoy de acuerdo”. Por lo tanto, es la afirmación solemne de que el pan que se nos ofrece es realmente y verdaderamente “el Cuerpo de Cristo”.

Su origen es la Pascua del Señor, que en el Nuevo Testamento tiene una triple raíz: Jesús compartiendo su alimento con los pecadores, la última cena del Señor y las escenas del Resucitado comiendo con sus discípulos.

Cada año, el día del Corpus, celebramos festivamente el gran don de Cristo, presente entre nosotros en la eucaristía. Pan de vida para comer, pan de vida reservado en el sagrario para llevarlo a los enfermos, a los ancianos, para comulgar en las celebraciones de la Palabra y para venerarlo alabándolo y dando gracias.

El año pasado, con el confinamiento, nos encontramos con la imposibilidad de asistir presencialmente a la celebración de la Eucaristía. Muchos participaban en ella por medio de la televisión y de las retransmisiones por Internet. La comunión, necesariamente, tenía que ser “comunión espiritual”. La experiencia nos hizo dar cuenta de la necesidad de la participación presencial y, sobre todo, de la comunión con el Cuerpo de Cristo.

Después de la experiencia del ayuno de la Eucaristía, algunas parroquias constatan que, los domingos, algunos fieles han dejado de participar en la celebración. Puesto que no suele tratarse de enfermos, ancianos o impedidos, seguramente son personas que probablemente viven todavía con el miedo al contagio. Aunque, por otro lado, en otras parroquias se constata que participan nuevos fieles.

En relación con la visita al Santísimo hay que decir que a menudo se encuentran las iglesias cerradas para evitar gamberradas, pero también habrá que reconocer que se ha perdido la costumbre de hacerla, como momento de adoración y de alabanza. Sin embargo, sigue habiendo parroquias abiertas y que algún día a la semana hacen la exposición al Santísimo.

Aun así, hay que valorar que se haya facilitado la comunión a los enfermos y ancianos, y que los fieles que los domingos no pueden recibir la eucaristía tengan la opción de comulgar en la celebración de la Palabra presidida por los diáconos o dirigida por laicos con misión eclesial, o comulgar en casa.

La fiesta de Corpus nos hace más conscientes del gran tesoro que el Señor nos ha confiado, de la maravilla que se produce ante nuestros ojos, de la necesidad de vivir en comunión con Él.

Corpus ha de estimular nuestro deseo de estar en comunión con Jesucristo, conscientes de que si no nos mantenemos unidos a él no podemos “dar fruto”, según sus mismas palabras.

¿Y qué fruto hay que disfrutar y ofrecer? Pues sentirnos amados y amar; hacer realidad la comunión entre nosotros –sus discípulos– como signo de la unidad a que aspira la humanidad; vivir en paz y esperanza a pesar de nuestras limitaciones; y transformar nuestro mundo –aunque sea nuestro pequeño mundo de cada día– para que sea más habitable al haber sembrado las semillas del evangelio.

Es tan grande el tesoro que se nos ha confiado, que la actitud que más encaja con él es la de adoración y alabanza, manifestada en la celebración de la Eucaristía y también por medio de los actos comunitarios y personales de plegaria y de adoración al Santísimo.

Mons. Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
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Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.