El cardenal Marx apunta en su renuncia al reto del cambio y la reforma de la Iglesia

Como expresión de su voluntad de asumir responsabilidades y también como «señal personal para nuevos comienzos, para un nuevo reinicio de la Iglesia y no sólo en Alemania», el cardenal Reinhard Marx deja la dirección de la diócesis de Múnich y Frisinga por el escándalo de los abusos a menores en Alemania. «La negligencia y el desinterés por las víctimas la mayor culpa del pasado», señala el cardenal arzobispo alemán.

En una carta enviada al papa Francisco en la que anuncia su dimisión como arzobispo de Múnich y Frisinga, el cardenal Reinhard Marx habla de «fallos a nivel personal» y de «errores administrativos», pero también de «un fracaso institucional y sistemático» sobre la crisis de los abusos en Alemania. Un comunicado de la archidiócesis alemana, difundido de manera online en su sitio web oficial, informa que el Papa habría autorizado la publicación de la misiva. «El papa Francisco», dice el comunicado, «informó al cardenal Marx que esta carta ya podía ser publicada y que el cardenal continuaría su servicio episcopal hasta que se tomara una decisión».

Un punto muerto que podría convertirse en un punto de inflexión

En la carta, el cardenal, hasta 2020 presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, parte de la situación de crisis que atraviesa la Iglesia alemana: una crisis, dice, «causada también por nuestro fracaso personal, por nuestra propia culpa»: «Me parece -y es mi impresión- que hemos llegado a un ‘callejón sin salida’ que, sin embargo, podría convertirse también en un punto de inflexión según mi esperanza pascual».

La corresponsabilidad en la crisis de los abusos

Marx explica que tomó la decisión de dimitir hace aproximadamente un año. En la declaración que acompaña al comunicado, entra en más detalles: «En los últimos meses he reflexionado repetidamente sobre la posible dimisión, me he cuestionado a mí mismo y en la oración he tratado de encontrar en el diálogo espiritual, a través del discernimiento espiritual, la decisión correcta para tomar.» Asimismo, el purpurado explica al Papa: «Básicamente, para mí se trata de asumir la corresponsabilidad en relación con la catástrofe de los abusos sexuales perpetrados por representantes de la Iglesia en las últimas décadas».

Fue precisamente el cardenal quien, en los últimos meses, se dirigió al estudio Westpfahl Spilker Wastl -el mismo al que se le encargó la primera investigación de casos de pederastia en la archidiócesis de Colonia- para que elaborara un informe sobre los abusos en la Iglesia de Múnich y Freising, asegurando que no intervendría para influir en los resultados finales.

El año pasado, Marx creó en su diócesis la fundación de utilidad pública «Spes et Salus», encargada de ofrecer «curación y reconciliación» a todas las víctimas de la violencia sexual. El cardenal había decidido donar la mayor parte de su patrimonio privado a la fundación.

Errores personales y administrativos

En la carta al Pontífice difundida este viernes 4 de junio en varios idiomas, Marx se refiere a las «investigaciones» y «dictámenes de expertos» de los últimos diez años que -subraya- «me demuestran constantemente que ha habido tanto fallos a nivel personal como errores administrativos, pero también un fallo institucional y sistemático.» El purpurado también examina las polémicas y discusiones más recientes que, en su opinión, demuestran que «algunos en la Iglesia no quieren aceptar este aspecto de la corresponsabilidad y con ello la culpabilidad concomitante de la Institución». En consecuencia, «adoptan una actitud hostil hacia cualquier diálogo de reforma y renovación en relación con la crisis de los abusos sexuales.»

Una reforma de la Iglesia

Según el cardenal, «hay dos elementos que no se pueden perder de vista: los errores atribuibles a los individuos y los fallos institucionales que plantean a la Iglesia el reto del cambio y la reforma». Un «punto de inflexión» para salir de la crisis podría ser, según el arzobispo, «sólo el de la ‘vía sinodal’, una vía que permita realmente el discernimiento de espíritus».

La estima hacia los obispos ha disminuido

El cardenal echa la vista atrás a sus 42 años como sacerdote y 25 como obispo, veinte de ellos como ordinario de una gran diócesis, y a la luz de esta larga experiencia dice ser consciente con dolor «de lo mucho que ha decaído la estima por los obispos en la percepción eclesiástica y secular, de hecho, probablemente ha alcanzado su punto más bajo».

Según su punto de vista, «no basta con asumir la responsabilidad y reaccionar sólo cuando, sobre la base de diversa documentación, es posible identificar al responsable individual con sus errores y omisiones; es necesario, más bien, aclarar que nosotros, como obispos, asumimos la responsabilidad también por la Iglesia en su conjunto».

«La negligencia y el desinterés por las víctimas la mayor culpa del pasado»

El purpurado añade que tampoco hay que «limitarse a vincular las irregularidades esencialmente al pasado y a los autores de la época, y así enterrarlas».

Al respecto, Marx dice sentirse personalmente «culpable y corresponsable también por el silencio, las omisiones y por el excesivo peso que se da a la imagen de la institución».

«Sólo después de 2002 -y de forma más sostenida desde 2010- se identificó a los autores de los abusos sexuales, y este cambio de perspectiva aún no ha terminado», afirma. «El hecho de que hayamos descuidado e ignorado a las víctimas es seguramente nuestro mayor culpa del pasado».

Una señal para empezar de nuevo

«Hemos fracasado», reitera el cardenal Marx, explicando que de ese «nosotros» del que habla, él mismo forma parte. Por eso dimite, como «posibilidad de expresar mi voluntad de asumir responsabilidades», y también como «señal personal para nuevos comienzos, para un nuevo reinicio de la Iglesia y no sólo en Alemania».

«Quiero mostrar que no es la asignación lo que está en primer plano, sino la misión del Evangelio. También esto forma parte de la pastoral», concluyó, asegurando que seguirá «con gusto» siendo sacerdote y obispo y comprometiéndose a nivel pastoral «siempre y en todas las circunstancias», y más aún, intensificando el trabajo para una renovación espiritual de la Iglesia.

Cargos

Reinhard Marx es desde 2013 miembro del Consejo de Cardenales, creado por el Papa Francisco para ayudarle en el gobierno de la Iglesia universal y estudiar un proyecto de revisión de la Curia Romana. En 2014, también el papa Francisco lo nombró coordinador del Consejo para la Economía. En 2012 fue elegido presidente de la Conferencia Episcopal de Alemania, cargo que ocupó hasta febrero de 2020, cuando anunció que no se presentaría a otro mandato durante la asamblea general de marzo.

(Salvatore Cernuzio – Ciudad del Vaticano, vaticannews.va)

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