Carta pastoral de Mons. Manuel Sánchez: «La vida contemplativa, cerca de Dios y del dolor del mundo»

Los contemplativos rehúyen el activismo frenético de nuestra sociedad avanzada y eligen un camino distinto: la intimidad orante. Pero no viven ensimismados, alejados del dolor del mundo. La plena dedicación a la oración les une fuertemente a todos los seres humanos, y de manera especial a quienes están heridos y los convierte en faro luminoso que ayuda a no perderse en el camino de la vida. El “monje es aquel que se aparta de todos y está unido a todos” decía Evagrio Póntico, maestro de vida monástica en el s. IV.

Ahora bien, quienes contemplan y ruegan a Dios con frecuencia, asomados a sus entrañas misericordiosas, pueden acercarse con Él a enjugar nuestras lágrimas y vendar nuestras heridas. Y de quedar atrapados buscando el motivo para amar a los demás aprenden a amar sin motivo.

1. Cerca de los hombres mediante la oración
Si nos fijamos en la parábola del Buen Samaritano, ellos hacen las veces del hospedero anónimo que, sin necesidad de recorrer los caminos, supo abrir su casa al apaleado y lo cuidó como si de Cristo mismo se tratase. Así se convirtió en parábola de cercanía con Dios y con el dolor del mundo.

En estos tiempos de pandemia muchas personas se han acercado de diversos modos a los monasterios pidiendo oraciones: personas enfermas, enfermeras y médicos rogaban oraciones para que Dios les infundiera ánimos y pudieran hacer frente a la situación, ante la avalancha de enfermos que ingresaban en los hospitales. De esta forma los contemplativos han estado y
están cerca del sufrimiento de los hombres.

Por otra parte, algunos monjes y monjas han padecido la COVID-19, por lo que también se han sentido solidarios con todos los enfermos, uniendo sus sufrimientos a los de Cristo y ofreciéndolos por la salvación del mundo.

2. Cerca de los hombres mediante el trabajo
Otra forma de estar cerca de los hombres es mediante el trabajo. Los monjes y monjas viven el lema de san Benito: ora et labora, oración y trabajo. Trabajan para vivir y con su trabajo se santifican, se identifican con Cristo y se unen a los trabajadores del mundo entero. Por eso piden con una de las plegarias eucarísticas: “Danos, entrañas de misericordia frente a toda miseria humana, inspíranos el gesto y la palabra oportuna frente al hermano solo y desamparado. Ayúdanos a mostrarnos disponibles ante quien se siente explotado y deprimido. Que tu Iglesia, Señor, sea un recinto de verdad y de amor, de libertad, de justicia y de paz, para que todos encuentren en ella un motivo para seguir esperando.

Que quienes te buscamos sepamos discernir los signos de los tiempos y crezcamos en fidelidad al Evangelio; que nos preocupemos de compartir en el amor las angustias y tristezas, las alegrías y esperanzas de todos los seres humanos, y así les mostraremos tu camino de reconciliación, de perdón, de paz” (Tomado de las plegarias eucarísticas Vb y Vc).

En la Jornada por los contemplativos de este año pedimos al Señor que a esos hermanos nuestros los custodie en su amor, los bendiga con nuevas vocaciones, los aliente en la fidelidad cotidiana y les mantenga la alegría de la fe. Y junto a ellos, presentamos al Padre, por el Hijo en el Espíritu Santo las necesidades y los padecimientos del mundo: compartiendo su dolor y su esperanza, queremos estar cerca de Dios y cerca de todos, junto al dolor de cada ser humano.

+Manuel Sánchez Monge,
Obispo de Santander

Mons. Manuel Sánchez Monge
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Mons. Manuel Sánchez Monge nació en Fuentes de Nava, provincia de Palencia, el 18 de abril de 1947. Ingresó en el Seminario Menor y realizó luego los estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor Diocesano. Cursó Teología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, donde obtuvo en 1974 la Licenciatura, con una tesina sobre la infalibilidad del Papa y ,en 1998, el Doctorado con una tesis sobre "La familia, Iglesia doméstica". Fue ordenado sacerdote en Palencia el 9 de agosto de 1970. Fue Profesor de Teología en el Instituto Teológico del Seminario de Palencia (1975), Vicario General de Palencia (1999) y Canónigo de la Catedral (2003). Fue ordenado obispo de Mondoñedo-Ferrol el 23 de julio de 2005. En la Conferencia Episcopal Miembro de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada desde 2005 Desde 2008 es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar