Carta pastoral de Mons. Luis Ángel de las Heras: Corpus Christi: Cuerpo de Cristo, Pueblo de Dios

Queridos hermanos y hermanas:

La solemnidad del Corpus Christi, el Día de la Caridad, brilla de modo singular con la luz inconfundible del Evangelio: contemplamos al Señor Sacramentado y a los hermanos más pequeños en unidad teologal y de entrega cristiana personal y eclesial. Como pueblo de Dios que adora y camina, descubrimos las llagas de Cristo en la Eucaristía y en el sufrimiento de tantos hermanos y hermanas aquí cerca y allá lejos, mientras escuchamos: «cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis» (Mt 25,40).

En el misterio de la Eucaristía celebramos que el Señor cumple su promesa de permanecer junto a nosotros hasta el fin de los tiempos. Con Él, podemos construir la fraternidad desde los que están más abajo, sin olvidar a nadie, con la firme esperanza de ser cada día más pueblo de Dios en camino.

Además de exigir a los poderes públicos la atención a los últimos de la sociedad y la defensa de los derechos humanos de todos para vivir una vida digna, los cristianos debemos estar dispuestos a dar razón de nuestra fe y nuestra esperanza acercándonos fraternalmente con la mano tendida a cuantos merecen alcanzar o recobrar la dignidad humana y la grandeza de ser hijos e hijas de Dios, con el fin de que lo consigan.

La entrega cristiana, generosa y revolucionaria, no busca recibir un veredicto favorable del Juez Misericordioso para alcanzar la “vida eterna” (cf. Mt 25, 46); brota, sin esperar recompensa, del corazón eucarístico de un discípulo misionero de Jesús. Un corazón acrisolado por el fuego del amor, de la justicia y de la misericordia de Jesucristo en quien vemos al pobre, igual que en el rostro del pobre descubrimos al Señor. Contemplar al uno en el otro nos permite experimentar, como miembros del Cuerpo de Cristo, Pueblo de Dios, que vimos forastero al Señor y le hospedamos, desnudo y le vestimos, enfermo o en la cárcel y le visitamos (cf Mt 25, 38-39).

Las consecuencias de la Covid-19 se traducen en los muchos rostros y situaciones de los ‘hermanos más pequeños’ que nos necesitan y han de contar con nuestra proximidad, colaboración, amor y ayuda solidaria. Tenemos que poder alzarnos todos juntos de esta postración universal, que encierra otras muchas postraciones, y caminar como un solo Cuerpo, como un mismo Pueblo, hacia un mañana nuevo y luminoso.

Que en la solemnidad del Corpus Christi sepamos adorar la Eucaristía que desprende la luz y el calor de la presencia transformadora de Cristo en este mundo. Nosotros somos trabajadores y testigos de este milagro permanente de fe, amor y esperanza del Señor: milagro de fraternidad que, con nuestra colaboración, ensancha el pueblo de Dios impulsándolo a un valiente encuentro con el mundo, comenzando por sus periferias.

La Virgen Madre, portadora del Señor, nos alienta en esta misión fraterna que nos impulsa a hacernos cargo de los más pequeños para que crezca el Cuerpo de Cristo, pueblo de Dios, con las manos, los gestos y las miradas tendidas hacia todos. De suerte que encuentre al Señor el que le busca y todos lleguemos un día a formar parte de su Pueblo universal, de su Cuerpo santo.

Con mi afecto y bendición.

✠ Luis Ángel de las Heras, cmf

Obispo de León

Mons. Luis Ángel de las Heras Berzal
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Nació en Segovia el 14 de junio de 1963. A los 14 años ingresó en el seminario menor de los claretianos de Segovia. En 1981 comenzó el año de noviciado en Los Negrales (Madrid), donde hizo su primera profesión el 8 de septiembre de 1982. Este mismo año inició los estudios filosófico-teológicos en el Estudio Teológico Claretiano de Colmenar Viejo, en Madrid, (afiliado a la Universidad Pontificia Comillas). Emitió la profesión perpetua el 26 de abril de 1986, año en que concluye la Licenciatura en Estudios Eclesiásticos. Al concluir la formación inicial, fue destinado al Equipo de Pastoral Juvenil de la provincia claretiana de Castilla, a la vez que cursó estudios de Licenciatura en Ciencias de la Educación en la Universidad Pontificia Comillas. Recibió la ordenación sacerdotal el 29 de octubre de 1988. Inició su ministerio sacerdotal, en 1989, en las parroquias que los claretianos tienen encomendadas en el barrio madrileño de Puente de Vallecas (Santo Ángel de la Guarda y Nuestra Señora de la Aurora). Un año más tarde, en 1990, con otros claretianos y algunos laicos de la Parroquia, fundó la Asociación “Proyecto Aurora” (dedicada a la atención y acogida de drogodependientes en coordinación con “Proyecto Hombre”) y la dirigió durante seis años. Participó también durante 9 años en la animación de Justicia, Paz e Integridad de la Creación (JPIC) de la antigua provincia claretiana de Castilla. En septiembre de 1995 es nombrado auxiliar del prefecto de Estudiantes en el Seminario de Colmenar Viejo. Después fue formador de postulantes, superior y maestro de novicios en Los Negrales (Madrid). En Colmenar Viejo ejerce también como consultor, vicario provincial y prefecto de los seminaristas Mayores. En la Confederación Claretiana de Aragón, Castilla y León fue delegado de formación del Superior de la Confederación, de 2004 a 2007. Este último año fue elegido prefecto de Espiritualidad y Formación de la Provincia claretiana de Santiago. Durante el sexenio 2007-2012 fue también vicario provincial y prefecto de Estudiantes y Postulantes en Colmenar Viejo, así como profesor en el Instituto Teológico de Vida Religiosa y en la Escuela Regina Apostolorum de Madrid. El 31 de diciembre 2012 fue elegido Superior Provincial de los Misioneros Claretianos de la Provincia de Santiago. El 13 de noviembre de 2013 presidente de CONFER. El 16 de marzo de 2016 se hace público su nombramiento como obispo de Mondoñedo-Ferrol y toma posesión de la diócesis el día 7 de mayo de 2016. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es actualmente miembro de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada, Comisión a la que se incorporó en la Plenaria de noviembre de 2016.