Carta pastoral de Mons. José María Yanguas: El carisma de la vida contemplativa

Queridos diocesanos:

Después de las grandes fiestas del tiempo pascual que iniciaron con la solemnidad de la Resurrección del Señor, continuaron cuarenta días más tarde con la de su Ascensión a los cielos, y concluyeron a los diez días de esta última con la de Pentecostés, la Iglesia celebra este domingo la solemnidad de la Santísima Trinidad, misterio insondable del Dios Uno en la naturaleza y Trino en las Personas. Al hacerlo nos invita a entrar en este misterio de la mano del Espíritu Santo, pues es el mismo Jesús quien promete que cuando venga a nosotros el Espíritu de la verdad, nos “guiará hasta la verdad plena” (Jn 16, 13). Por eso la Iglesia se dirige al Espíritu Santo para pedirle que nos revele al Padre y nos haga conocer al Hijo (cfr. Himno Veni creator Spiritus)

La Iglesia, que fija en este domingo su atención en el primero y más grande de los misterios de nuestra fe para confesarlo, adorarlo y alabarlo, ha elegido este día para poner ante los ojos de los fieles el carisma de la Vida Contemplativa con el que Dios enriquece y hermosea a su Iglesia. La Iglesia en España celebra, en efecto, en este domingo la Jornada pro Orantibus. Y lo hace con pleno sentido, pues el misterio de Dios es un, misterio de amor, del Amor infinito del Padre al Hijo y de este al Padre, Amor personal, consustancial con el Padre y el Hijo. Como ha precisado el Papa Francisco en la Constitución Apostólica Vultum Dei quaerere: “la vida consagrada es una historia de amor apasionado por el Señor y por la humanidad: en la vida contemplativa esa historia se despliega, día tras día, a través de la apasionada búsqueda del rostro de Dios, en la relación íntima con Él. A Cristo Señor, que ‘nos amó primero’ (1 Jn 4, 19) y ‘se entregó por nosotros’ (Ef 5, 2), vosotras, mujeres contemplativas, respondéis con la ofrenda de toda vuestra vida, viviendo en él y para él” (n. 9). De manera semejante a como ocurre en el misterio de la vida en el seno de la Ssma. Trinidad, la vida contemplativa consiste radicalmente en el intercambio amoroso entre Dios y su criatura: Dios hace entrega de su amor al alma contemplativa, y esta responde con la donación plena de la propia vida a Dios. Esta es la esencia misma del carisma de la vida contemplativa en la Iglesia: un misterio de amor que refleja el amor infinito que corre entre las personas divinas de la Ssma. Trinidad.

El lema de la Jornada de este año 2021: La vida contemplativa, cerca de Dios y del dolor del mundo, nos habla de que la entrega radical de las almas contemplativas a Dios nuestro Señor no las separa del mundo; es decir, que su apartamiento del mundo no es desinterés o despreocupación, olvido o indiferencia. La vida consagrada, y dentro de ella la vida contemplativa, es también una vida “por y para la salvación del mundo”; no es una existencia centrada en sí misma, con descuido de quienes “están en el mundo”. Como han recordado con gran acierto los Obispos españoles de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada en su Mensaje para este día: “La vida consagrada sufre cuando el mundo sufre, porque su apartarse del mundo para buscar a Dios es una de las formas más bellas de acercarse a él a través de Él”. En el rostro del Dios hecho hombre que buscan con todas sus fuerzas, encuentran también el de sus hermanos los hombres; en él ven reflejados los dolores y sufrimientos de todos los hombres, a los que, en Dios, se encuentran extraordinariamente cercanos. En este tiempo de enfermedad y de muerte, de soledad y dolores, agudos unas veces, sordos otras, nuestras hermanas de vida contemplativa han estado y están particularmente vecinas a tanatorios, residencias, hospitales, hogares con enfermos; a hombres y mujeres que sufren las consecuencias, económicas, laborales, etc., de la pandemia. Sí, su cercanía a Dios las hace más próximas al dolor del mundo.

Hoy es día para agradecer de corazón su entrega a quienes siguen la “bella senda de la vida contemplativa”, y pedir a Dios que los “custodie en su amor, los bendiga con nuevas vocaciones, los aliente en la fidelidad cotidiana y les mantenga la alegría de la fe” (Mensaje). ¡Es mucho lo que les debemos y merecen nuestra afecto, oración y ayuda!

+ José María Yanguas

Obispo de Cuenca

Mons. José María Yanguas
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Mons. José María Yanguas Sanz nació el 26 de octubre de 1947 en Alberite de Iregua (La Rioja), diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Siguió los estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano y el 19 de junio de 1972 fue ordenado sacerdote en Logroño al servicio de la misma diócesis. En 1971 inició en Pamplona los esutdios de Filosofía y en el 1974 los de Teología en la respectiva Facultad de la Universidad de Navarra, obteniendo en el 1978 el doctorado en Teología y en el 1991 el de Filosofía en la misma universidad. Ha trabajado como Capellán y Profesor de Teología de los esudiantes de diversas Facultades Civiles de la Universidad de Navarra (1972-1978; 1980-1986), Secretario del Departamento de Teología para Universitarios (1976-1978), Capellán militar (1978-1980), Profesor de Teología Dogmática (1976-1981), Profesor de Ética y de Teología Moral (1981-1989), Miembro del Comité de Dirección de la revista Scripta Theologica (1982-1986), Director de Investigación de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra y Profesor Asociado de Ética de la Facultad Eclesiástica de Filosofía (1988-1989), Oficial de la Congregación para los Obispos (1989-2005) y Profesor Visitante de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz (1990-2005). En Roma ha sido Capellán de las Hermanas de la Sagrada Familia de Spoleto y ha colaborado pastoralmente en la Parroquia de Santa María de la Divina Providencia (1990-2005). El 20 de abril de 2001 fue nombrado Prelado de Honor de Su Santidad. Ha publicado numerosos artículos en las revistas Scripta Teologica y Annales Teologici; en las “Actas de Congresos y Simposios de Teología”, Pamplona, 1985, y Roma, Cittá Nuova Editrice, 1986, 1988. Es autor de los siguientes libros: - Pneumatología de San Basilio. La divinidad del Espíritu Santo y su consustancialidad con el Padre y el Hijo, Eunsa, Pamplona, 1983; - Constitutionis Pastoralis Gaudium et Spes sinopsis histórica: De Ecclesia et vocatione hominis, Pamplona, 1985; - La intención fundamental. El pensamiento de Dietrich von Hildebrand: contribución al estudio de un concepto moral clave, Barcelona, 1994. Además de español habla francés, inglés, italiano y alemán. Nombrado Obispo de Cuenca el 23 de diciembre de 2005, recibió la Ordenación Episcopal y tomó posesión de la Sede de Cuenca, en la Catedral, el 25 de febrero de 2006, de manos del Excmo. y Rvmo. Mons. Antonio Cañizares Llovera, Arzobispo de Toledo. Es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe y de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la CEE (Conferencia Episcopal Española).