Carta pastoral de Mons. Francisco Cerro: Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar

El apostolado seglar, la familia, los laicos, es ese “gigante dormido” que hay que despertar si queremos de verdad que en estos tiempos “recios”, si es que alguna vez no lo fueron, sea transmitida la fe, por el testimonio de la vida en el trabajo, en la familia, en lo sociopolítico, en la cultura, en el barrio, en la calle… Un cristiano que no está presente como sal de la tierra y luz del mundo, quedaría relegado al ámbito de lo insustancial y de las sacristías, no siendo fiel a la profunda vocación a la que llama el Vaticano II, la de vivir en el mundo según el Corazón de Dios.

Estos días la muerte de José Díaz Rincón nos ha dejado a todos impactados. Se ha ido de puntillas, sin llamar la atención, con tantos proyectos y sueños que habíamos hablado tantas veces. En mi última llamada al hospital me decía en un sencillo mensaje: “Ahora no puedo hablar…”

Ha sido una de las figuras más fecundas y entregadas del apostolado seglar en España. Trabajó con el Papa Juan Pablo II en el Consejo Mundial de Laicos. Trabajó con todos los Obispos de Toledo, siempre impulsando la labor de los laicos. Él no quiso ser más que solo y siempre laico, apóstol con una profunda espiritualidad, siempre contó con hombres de Dios, algunos reconocidos en su entrega, como don Antonio Dorado, don Ireneo García, don José Rivera. Fue un seglar en comunión plena con el Papa y los Obispos y con una gran formación espiritual, de tal forma que nos hemos quedado aquí, en la tierra, sin un referente de lo que significa hoy y siempre la vocación seglar. Descanse en paz el servidor bueno y fiel y que sigamos construyendo y alentando el Apostolado Seglar y la Acción Católica, a la que Pepe dedicó su vida.

La Jornada de Acción Católica de este año, se inspira en el Congreso de Laicos, y la carta encíclica del papa Francisco, Fratelli tuttti, sobre la fraternidad y la amistad social. Tres serían las propuestas en este contexto actual, marcado por la pandemia, para seguir remando como Iglesia: 1º soñar; 2º construir; y 3º juntos (sinodalidad).

  1. Soñar. Esta es la clave de lo que el Papa Francisco está constantemente recordando a todos los laicos del mundo, que son la inmensa multitud de bautizados y que tenemos que recordarles que, por el Bautismo, estamos llamados a soñar con otro mundo, soñar con otra sociedad, con otras asociaciones, parroquias. Soñar con otra vida cristiana, más plena, más formada en la doctrina social de la Iglesia, más evangelizadora, que realmente sea “sal de la tierra y luz del mundo”. El Papa Francisco resume muy bien está dinámica en Evangelii gaudium: Cada uno de los bautizados, cualquiera que sea su función en la Iglesia y el grado de ilustración de su fe, es un agente evangelizador, y sería inadecuado pensar en un esquema de evangelización llevado adelante por actores calificados donde el resto del pueblo fiel sea sólo receptivo de sus acciones. La nueva evangelización debe implicar un nuevo protagonismo de cada uno de los bautizados (…). Todo cristiano es misionero en la medida en que se ha encontrado con el amor de Dios en Cristo Jesús; ya no decimos que somos «discípulos» y «misioneros», sino que somos siempre «discípulos misioneros» (EG, n. 120)
  2. Construir. En un mundo en que parece que hay que destruir todo y nos vemos abocados a una “cultura de la muerte”, debemos construir la “cultura de la vida”, de la familia, del trabajo decente y digno, de un mundo que vaya quedando mejor que el que nos encontramos. No podemos vivir en la permanente crispación y en una continua sospecha de todo y contra todo y de no ser un modelo de unidad y de paz como repetía San Francisco de Asís especialmente en estos momentos tan complicados y difíciles, donde cada persona que quiere llevar a cabo su misión evangelizadora se encuentra con  una sociedad repleta de luchas de unos contra los otros, donde se busca lo de siempre, el poder, el tener a costa de todo olvidándose el servir, el dinero, la riqueza y el éxito, aunque sea aplastando al que está a nuestro lado.
  3. Juntos (sinodalidad). Los movimientos de Acción Católica siempre han sido un testimonio elocuente y abnegado de tantos laicos de nuestras parroquias, que se esfuerzan cada día por vivir su vocación laical en la Iglesia. Tenemos que potenciar cada vez más la Acción Católica general en todas las parroquias si queremos tener un laicado organizado y fecundo, tenemos el peligro de un apostolado seglar de “reinos de Taifas” fragmentado y sin fuerza en la vida pública.

El sueño de una Iglesia sinodal se traduce en una Iglesia en salida, del acompañamiento, de la fraternidad. Una Iglesia que busca crear puentes de diálogo y que nos interpela también como Iglesia, y como laicado. Estar en el corazón del mundo, viviendo el mensaje evangélico del amor y de la misericordia sin mundanidad, pero con cercanía a todos.

Que nuestra Señora de Guadalupe, os colme de sus bendiciones para que juntos, (sinodalmente) hagamos realidad, en la Iglesia y en el mundo, los sueños de Dios para la humanidad. Es el Espíritu Santo, Señor y Dador de vida, el que nos da con sus dones el ir formando en nosotros un corazón apostólico y entregado al servicio de una sociedad en crisis.

 

+ Francisco Cerro Chaves

Arzobispo de Toledo

Primado de España

 

Mons. Francisco Cerro Chaves
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Nació el 18 de octubre de 1957 en Malpartida de Cáceres (Cáceres). Cursó los estudios de bachillerato y de filosofía en el Seminario de Cáceres, completándolos en el Seminario de Toledo. Fue ordenado sacerdote el 12 de julio de 1981 en Toledo, desempeñó diversos ministerios: Vicario Parroquial de "San Nicolás", Consiliario de Pastoral Juvenil, Colaborador de la Parroquia de "Santa Teresa" y Director de la Casa Diocesana de Ejercicios Espirituales. En la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma se licenció y doctoró en Teología Espiritual (1997), con la tesis: "La experiencia de Dios en el Beato Fray María Rafael Arnáiz Barón (1911-1938). Estudio teológico espiritual de su vida y escritos". Es doctorado en Teología de la Vida Consagrada en la Universidad Pontificia de Salamanca. Autor de más de ochenta publicaciones, escritas con simplicidad y dirigidas, sobre todo, a la formación espiritual de los jóvenes. Miembro fundador de la "Fraternidad Sacerdotal del Corazón de Cristo". Desde 1989 trabajó pastoralmente en Valladolid. Allí fue capellán del Santuario Nacional de la Gran Promesa y Director del Centro de Formación y Espiritualidad del "Sagrado Corazón de Jesús", Director diocesano del "Apostolado de la Oración", miembro del Consejo Presbiteral Diocesano; delegado Diocesano de Pastoral Juvenil y Profesor de Teología Espiritual del Estudio Teológico Agustiniano. El 2 de septiembre de 2007 fue ordenado Obispo de Coria-Cáceres en la ciudad de Coria. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, departamento de Pastoral de Juventud, y de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada.