Carta pastoral de Mons. Carlos Escribano: Evangelizadores con Espíritu

El Espíritu Santo es el verdadero protagonista de la solemnidad de Pentecostés. Su presencia y acción sobre cada uno de nosotros es decisiva para la vida de la Iglesia. Jesús había prometido a sus discípulos la venida del Espíritu Santo y en Pentecostés se cumple su promesa. A partir de ese momento ya nada fue como antes. Aquellos que habían acompañado a Jesús se convierten desde entonces en verdaderos apóstoles, audaces testigos de la Palabra y de la Resurrección de Jesús. La fe comenzó a difundirse e irradiarse a través de hombres y mujeres que actuaban bajo la acción del Espíritu Santo. No puede comprenderse, por lo tanto, la transmisión de la fe cristiana sin esta acción directa del Espíritu de Dios desde el comienzo de la vida de la Iglesia. El Espíritu Santo no solo nos acompaña y anima a ser verdaderos testigos de Jesucristo, sino que nos ayuda a comprender todo lo que el Señor nos quiere transmitir.

La festividad de Pentecostés nos debe servir para crecer en la conciencia de la eficacia de la acción del Espíritu Santo sobre cada uno de nosotros y a convertirnos, en expresión del papa Francisco, en “evangelizadores con Espíritu”: “Evangelizadores con Espíritu quiere decir evangelizadores que se abren sin temor a la acción del Espíritu Santo. En Pentecostés, el Espíritu hace salir de sí mismos a los apóstoles y los transforma en anunciadores de las grandezas de Dios, que cada uno comienza a entender en su propia lengua. El Espíritu Santo, además, infunde la fuerza para anunciar la novedad del Evangelio con audacia (‘parresía’), en voz alta y en todo tiempo y lugar, incluso a contracorriente. Invoquémoslo hoy, bien apoyados en la oración, sin la cual toda acción corre el riesgo de quedarse vacía y el anuncio finalmente carece de alma. Jesús quiere evangelizadores que anuncien la Buena Noticia no sólo con palabras sino sobre todo con una vida que se ha transfigurado en la presencia de Dios” (Evangelii Gaudium 259).

 Esos evangelizadores con Espíritu son, en muchas ocasiones, una gozosa realidad y los descubrimos en los laicos de nuestra diócesis, de nuestras parroquias, de nuestros movimientos y asociaciones, de nuestras cofradías; a través de su entrega generosa y comprometida muestran la fuerza misionera de la Iglesia. Muchas gracias por vuestra entrega y compromiso. ¡La Iglesia que peregrina en Zaragoza sigue necesitando evangelizadores con Espíritu!

Por eso, en estos momentos en los que en nuestra Iglesia diocesana estamos realizando una serena reflexión, con el fin de concretar una nueva programación pastoral para los próximos años, pedimos al Espíritu Santo, en la solemnidad de Pentecostés, que nos de fortaleza, sabiduría, creatividad y audacia para encontrar caminos que nos lleven a anunciar el Evangelio al hombre de hoy con alegría y constancia.

 

+ Carlos Escribano Subías

Arzobispo de Zaragoza

 

Mons. Carlos Escribano Subías
Acerca de Mons. Carlos Escribano Subías 204 Articles
Monseñor Carlos Manuel Escribano Subías nació el 15 de agosto de 1964 en Carballo (La Coruña), donde residían sus padres por motivos de trabajo. Su infancia y juventud transcurrieron en Monzón (Huesca). Diplomado en Ciencias Empresariales, trabajó varios años en empresas de Monzón. Más tarde fue seminarista de la diócesis de Lérida -a la que perteneció Monzón hasta 1995-, y fue enviado por su obispo al Seminario Internacional Bidasoa (Pamplona). Posteriormente, obtuvo la Licenciatura en Teología Moral en la Universidad Gregoriana de Roma (1996). Ordenado sacerdote en Zaragoza el 14 de julio de 1996 por monseñor Elías Yanes, ha desempeñado su ministerio en las parroquias de Santa Engracia (como vicario parroquial, 1996-2000, y como párroco, 2008-2010) y del Sagrado Corazón de Jesús (2000-2008), en dicha ciudad. En la diócesis de Zaragoza ha ejercido de arcipreste del arciprestazgo de Santa Engracia (1998-2005) y Vicario Episcopal de la Vicaría I (2005-2010). Como tal ha sido miembro de los Consejos Pastoral y Presbiteral Diocesanos. Además, ha sido Consiliario del Movimiento Familiar Cristiano (2003-2010), de la Delegación Episcopal de Familia y Vida (2006-2010) y de la Asociación Católica de Propagandistas (2007-2010). Ha impartido clases de Teología Moral en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón desde el año 2005 y conferencias sobre Pastoral Familiar en diferentes lugares de España. Finalmente, ha formado parte del Patronato de la Universidad San Jorge (2006-2008) y de la Fundación San Valero (2008-2010). Benedicto XVI le nombró obispo de Teruel y de Albarracín el 20 de julio de 2010, sucediendo a monseñor José Manuel Lorca Planes, nombrado Obispo de Cartagena en julio de 2009. Ordenado como Obispo de Teruel y de Albarracín el 26 de septiembre de 2010 en la S. I. Catedral de Teruel.