Carta pastoral de Mons. Julián Ruiz Martorell: ¡Ven Espíritu Santo!

Queridos hermanos en el Señor:
Os deseo gracia y paz.

“Mira el vacío del hombre si tú le faltas por dentro”. Con estas palabras rezamos en la secuencia de Pentecostés. Si, en ocasiones, nos encontramos indiferentes y descuidados, inquietos, tristes e impacientes, suele ser por un vacío interior que solamente puede colmar el Espíritu Santo.

San Pablo nos enseña: “el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado” (Rom 5,5); también: “nadie puede decir: «¡Jesús es Señor!», sino por el Espíritu Santo” (1 Cor 12,3); y, además, “si alguien no posee el Espíritu de Cristo, no es de Cristo” (Rom 8,9).

Hemos sido bautizados “en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”. El Espíritu Santo ha inspirado la Sagrada Escritura. La Virgen María concibió en su seno virginal “por obra y gracia del Espíritu Santo”. En el Símbolo Niceno-constantinopolitano, profesamos que el Espíritu Santo es “Señor y dador de vida”. Invocamos al Espíritu Santo para que el pan y el vino se conviertan en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Lo hacemos orando al Padre: “te pedimos que santifiques estos dones con la efusión de tu Espíritu, de manera que se conviertan para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, nuestro Señor” (Plegaria eucarística II).

El Espíritu Santo es el que “desde el comienzo de la Iglesia naciente, infundió el conocimiento de Dios en todos los pueblos y reunió la diversidad de lenguas en la confesión de una misma fe” (Prefacio de Pentecostés). El Espíritu Santo es quien hace a los santos perfectos en el amor. El Espíritu santificador despierta la fe en el corazón de los cristianos para que descubran la vocación que han recibido en el bautismo. El Espíritu derrama sus dones, otorga sus carismas, para el bien común.

El Espíritu Santo puede quedar en segundo plano en las catequesis, e incluso en las celebraciones, de la Confirmación. Aducimos razones pastorales para destacar gestos, testimonios, palabras, que, a veces, nos hacen olvidar el genuino protagonismo del Espíritu. Las catequesis específicas sobre el Espíritu Santo suelen ocupar un espacio reducido y un tiempo escaso.

El Espíritu Santo, que procede del Padre y del Hijo, es el Consolador, el Defensor, el Espíritu de la verdad, el Paráclito, la Tercera Persona de la Santísima Trinidad. El mundo en el que vivimos es obra del Espíritu creador. Pentecostés no es solo el origen de la Iglesia; es, también, una fiesta de la creación.

Recibid mi cordial saludo y mi bendición.

+Julián Ruiz Martorell,

Obispo de Jaca y de Huesca

Mons. Julián Ruiz Martorell
Acerca de Mons. Julián Ruiz Martorell 400 Articles
D. Julián RUIZ MARTORELL nació en Cuenca el 19 de enero de 1957. Desde pequeño vive en Zaragoza. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza, siendo alumno del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). Fue ordenado sacerdote en Zaragoza el 24 de octubre de 1981. Encargos pastorales desempeñados: 1981-1983: Ecónomo de Plasencia de Jalón y Encargado de Bardallur; 1983: Encargado de Bárboles, Pleitas y Oitura; 1983-1988: Durante sus estudios en Roma, Capellán de las Religiosas "Battistine"; 1988-1993: Adscrito a la Parroquia de Santa Rafaela María, en Zaragoza; 1991-2005: Director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar"; 1994-2010: Capellán de la comunidad religiosa del Colegio Teresiano del Pilar; 1998-2005: Director del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón; 1999-2005: Director del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín"; 2007-2010: Delegado de Culto y Pastoral de El Pilar. Fue nombrado obispo de Huesca y de Jaca el 30 de diciembre de 2010. En ese momento desempeñaba los siguientes cargos y tareas: Profesor de Sagrada Escritura del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (1988), del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar" (1988) y del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín" (1988); Miembro del Consejo Diocesano de Pastoral (1993); Miembro del Consejo Presbiteral (1998); Canónigo de la Catedral Basílica "Nuestra Señora del Pilar" de Zaragoza (2004); Miembro del Colegio de Consultores (2005) y Secretario del Consejo Presbiteral; y Vicario General de la Archidiócesis (2009). Fue ordenado obispo en la S. I. Catedral de Huesca el 5 de marzo de 2011. Tomó posesión de la diócesis de Jaca al día siguiente en la S. I. Catedral de esta diócesis.