Carta pastoral del Card. Juan José Omella: «Ven y verás»

Hoy, en la solemnidad de la Ascensión del Señor, celebramos la 55ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. Para el lema de esta Jornada, el papa Francisco se ha inspirado en una cita del Evangelio según san Juan: «Ven y verás» (Jn 1,46). Con su mensaje, el Papa anima a los periodistas a escribir desde el lugar de los hechos, a comunicar siempre fieles a la verdad, a informar sin basarse en rumores ni en lo que tal vez han oído decir.

El Santo Padre anima a los profesionales de la comunicación a levantarse de la silla, a «desgastar las suelas de los zapatos», a ir a ver lo que ocurre, a hablar con las personas y a escucharlas. Y es precisamente así, dice el Papa, como también se ha comunicado la fe cristiana, a partir de los primeros encuentros de Jesús con sus discípulos en la orilla del río Jordán y del lago de Galilea, a partir de la experiencia personal. Esta es la base de la auténtica comunicación y debería ser el modelo a seguir por los periodistas y comunicadores.

En este tiempo de distanciamiento social a causa de la pandemia, la comunicación entre las personas es fundamental. En estas circunstancias, los medios de comunicación se esfuerzan en contarnos la realidad diariamente, son los intermediarios necesarios entre las personas y la realidad. Pero es muy importante que los comunicadores sean agentes de esperanza que recojan las noticias esperanzadoras que muy a menudo pasan desapercibidas. Hay que comunicar al mundo el servicio al bien común de muchos hombres y mujeres.

Los medios de comunicación han evolucionado mucho en los últimos años, gracias a la tecnología. La información vuela por las redes, se comparte a gran velocidad, la inmediatez se impone cuando se trata de comunicar, la noticia adquiere un valor añadido si es comunicada con rapidez. A veces, parece que nos fijamos más en el cuándo que en el qué. Información no nos falta, pero desgraciadamente también hay mucha confusión y desinformación. El Papa nos alerta del mal uso que se puede hacer de las nuevas tecnologías y, como consumidores de información, nos recuerda que todos somos llamados a ser testigos de la verdad, a verificar su veracidad antes de compartirla, a no dejarnos llevar por los titulares.

En cualquier sociedad democrática, las noticias deberían ayudarnos a conocer la verdad. Por ello, las empresas que se dedican a la comunicación nunca deberían olvidar que, por encima de sus intereses legítimos, tienen el deber de poner a la persona en relación con la verdad. Y con pena, constatamos que, a menudo, no se contrastan las noticias y encontramos muchas falsas verdades o medias verdades que dañan el honor de las personas. En el Evangelio según san Juan leemos: «Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres» (Jn 8,32). Todos tenemos derecho a ser libres; para serlo y elegir el bien, necesitamos conocer la verdad.

Queridos hermanos y hermanas, sin verdad no podemos ser personas libres. Ruego por todos los periodistas y profesionales de la comunicación, y pido la intercesión de su patrón, san Francisco de Sales, para que les ayude a ser promotores de comunidades más cohesionadas, mejor informadas y más libres.

† Card. Juan José Omella

Arzobispo de Barcelona

Card. Juan Jose Omella
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Mons. Juan José Omella Omella nació en la localidad de Cretas, provincia de Teruel y archidiócesis de Zaragoza, el 21 de abril de 1946. Estudió en el Seminario de Zaragoza y en Centros de Formación de los Padres Blancos en Lovaina y Jersualén. El 20 de septiembre de 1970 recibía la ordenación sacerdotal. En su ministerio sacerdotal, trabajó como Coadjutor y como Párroco y entre 1990 y 1996 como Vicario Episcopal en la diócesis de Zaragoza. Durante un año fue misionero en Zaire. El 15 de julio de 1996 fue nombrado Obispo auxiliar de Zaragoza. Fue ordenado Obispo el 22 de septiembre de ese mismo año. El 27 de octubre de 1999 fue nombrado Obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, de la que tomó posesión el 12 de diciembre de 1999. Entre el 24 de agosto de 2001 y el 19 de diciembre de 2003 fue Administrador Apostólico de Huesca y entre el 19 de octubre de 2001 y el 19 de diciembre de 2003, también Administrador Apostólico de Jaca. El día 8 de abril de 2004 es nombrado Obispo de la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Es miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social desde febrero de 2002. Con anterioridad, desde 2000 fue Presidente en funciones de esta misma Comisión Episcopal. Es también Consiliario Nacional de Manos Unidas.