Carta pastoral de Mons. Agustí Cortés: Libres para la gloria II

La Resurrección de Cristo libera la persona humana en su totalidad. Libera su palabra, su vida, sus sentimientos, sus afectos, su inteligencia, etc. Y puesto que la Resurrección de Cristo concluye en su glorificación (Ascensión), también decimos que toda la persona humana es glorificada.

Es muy importante saber qué significa eso de “ser libre para la gloria, ser libre para ser glorificado”.

Hace un tiempo el profesor A. López Quintás, respondía a preguntas en torno a la “emergencia educativa” en la que estamos todos metidos. Mediante un ejemplo claro explicaba cómo nacía la libertad creativa: con unos papeles en blanco, decía, se puede hace lo que uno quiera; pero, si en ellos escribo una partitura musical, me he de ceñir a lo que allí pone, pero me permite producir la belleza de una melodía… En ese segundo caso se es más libre. Y a la pregunta sobre la utilidad que este tipo de experiencias tenía en la tarea educativa respondía:

“Sí, es necesario descubrir nuevas fuentes de formación, porque todo es poco para entusiasmar a los niños y jóvenes con los valores en el clima actual de glorificación de lo negativo”

Sí que entendemos qué significa glorificar. Sobre todo cuando tristemente vemos que “es glorificado lo negativo”. ¿Qué es glorificado en el mundo mediático? Siguiendo la parábola del profesor, glorificar la libertad del que hace con los papeles lo que quiera es destructivo; glorificar la libertad del que interpreta la partitura mediante el aprendizaje y el esfuerzo creativo es permitirle crecer. Su libertad es para la verdad y la belleza.

 

Esa libertad es la que resucita y es glorificada en Cristo.

Más concretamente, en Cristo es glorificada la libertad de quien asumió la condición de siervo sufriente por amor. Es decir, de aquel que, integrando su pobreza y su debilidad, utilizó su libertad para amar.

  1. Ravasi compuso “El canto del asno” que nos remite al bello poema de G. K. Chesterton, “El asno”. Era el asno que llevó sobre sí a Jesús el Domingo de Ramos. El asno es, frente al poderoso y bello caballo, un animal despreciado, burlado, maltratado, encarnación del súbdito un poco fracasado y un poco oprimido. Pero el poema acaba con estas palabras que respondían a las burlas:

“¡Necios! yo también tuve mi hora dulce, mi hora de gloria tuve yo también: un gran clamor llenaba mis oídos, y había un mar de palmas a mis pies!

No solo tuvo “su hora de gloria”. Nos permitimos pensar que ese asno fue glorificado en la Ascensión del Señor. Porque en Cristo es glorificado todo aquel que le sirve, llevándole con humildad, para que Él sea aclamado.

Y así llegamos a captar que de la Ascensión, surge, se libera, la misión. Es la misión de quienes ven en el horizonte el mundo y la humanidad glorificados, Llevan sobre sí y en el propio corazón a Cristo y van anunciando la Buena Nueva con sus palabras y sus obras.

Entonces en ellos y en el mundo la libertad es cumplida.

 

Agustí Cortés Soriano

Obispo de Sant Feliu de Llobregat

Mons. Agustí Cortés Soriano
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Nació el 23 de octubre de 1947 en Valencia. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Valencia. Se licenció en teología por la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia. En 1993 se doctoró en teología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Fue ordenado sacerdote el 23 de diciembre de 1971. En su ministerio sacerdotal, entre 1972 y 1974, fue vicario en Quart de Poblet; de 1973 a 1984, capellán del Colegio San José de la Montaña de Valencia; de 1974 a 1976, párroco de Quart de Poblet y profesor en la Instituto Luis Vives de Valencia; de 1976 a 1978, director del Secretariado Diocesano de Pastoral Juvenil; el año 1978, vicario de San Antonio de Padua de Valencia; de 1978 a 1984, secretario particular del que entonces era arzobispo de Valencia, Mons. . Miguel Roca Cabanellas; de 1986 a 1997, rector del Seminario Metropolitano de Valencia; de 1997 a 1998, canónigo penitenciario de la catedral de Valencia, y entre 1990 y 1998, profesor de teología en la Facultad Teológica, en el Instituto Teológico para el matrimonio y la Familia y al Instituto de Ciencias Religiosas de Valencia. Fue nombrado obispo de Ibiza el 20 de febrero de 1998 y recibió la ordenación episcopal el 18 de abril de 1998. El 12 de septiembre de 2004 inició su ministerio como primer obispo de la diócesis de Sant Feliu de Llobregat, en la catedral de San Lorenzo de Sant Feliu de Llobregat. En la CEE es vicepresidente de la Comisión episcopal de seminarios y Universidades y presidente de la Subcomisión de Universidades. En la Conferencia Episcopal Tarraconense es el obispo delegado de la Pastoral Familiar y, desde la reunión de los obispos catalanes el pasado 30 de septiembre y 1 de octubre de 2008, encargado del Secretariado Interdiocesano de Pastoral de Santuarios, peregrinaciones y turismo de Cataluña y las Islas.