Carta pastoral de Mons. Àngel Saiz Meneses: Testigos de la verdad

En la solemnidad de la Ascensión del Señor, celebramos como cada año la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, este año con el lema «Ven y lo verás (Jn 1,46). Comunicar encontrando a las personas donde están y como son». En el mensaje, el papa Francisco subraya que el “venir y ver” es el método más sencillo y directo para conocer una realidad, y desde luego, el más fiable. Es la forma de comprobar el anuncio que se ha recibido, de verificarlo, porque para conocer de verdad es necesario encontrar, interactuar, permitir que aquel que tengo delante me pueda hablar, dejar que su testimonio me alcance.

Es de agradecer la valentía y el compromiso de tantos profesionales de la comunicación que a menudo trabajan corriendo grandes riesgos, incluso llegando a perder la vida, como ha sucedido recientemente a los periodistas españoles David Beriain y Roberto Fraile, que murieron asesinados en un ataque terrorista en Burkina Faso. Actualmente gracias a las denuncias de estos profesionales podemos tener información sobre muchas guerras olvidadas en diferentes partes del mundo, sobre la persecución de las minorías, sobre las injusticias que se cometen contra los más pobres o sobre los abusos que se perpetran contra la creación.  Son voces valientes y libres, imprescindibles en la sociedad actual.

También la red multiplica la capacidad de narrar y de compartir, con sus innumerables posibilidades, y en tiempo real, con un flujo continuo de imágenes y testimonios. La tecnología digital ofrece la posibilidad de una información de primera mano, que en ocasiones resulta muy útil, sobre todo en ciertas emergencias de las cuales las primeras noticias llegan a través de la web. Es un instrumento formidable, que nos hace responsables como usuarios y como generadores de contenidos. De hecho, todos nos podemos convertir en comunicadores  de sucesos que seguramente los grandes medios tradicionales de comunicación pasarían por alto; podemos contribuir también aportando contenidos, dando a conocer pequeñas historias de la vida diaria con enfoque positivo y esperanzado, compartir testimonios, en definitiva, ayudar a mejorar las cosas.

Ahora bien, cuanto más grandes son las posibilidades de comunicación, mayores son también las de manipulación. También se han vuelto evidentes los riesgos de una comunicación social carente de controles; se ha descubierto cómo las noticias y las imágenes son fáciles de manipular, por diferentes motivos: a veces por simple narcisismo, a veces con la intención de hacer daño a personas o instituciones. Por eso es imprescindible una llamada a la conciencia, y un ejercicio de  discernimiento y de responsabilidad, tanto al difundir contenidos como cuando se reciben. Todos somos responsables de las informaciones que proporcionamos y del control que debemos ejercer sobre las noticias falsas, que se deben desenmascarar. Todos hemos de ser, en definitiva, testigos de la verdad.

En este tiempo de pandemia hemos comprobado la importancia y la fuerza que tiene la relación directa, en persona. Es verdad que no hemos dejado de reunirnos, pero hemos constatado que no es lo mismo una reunión presencial que una reunión telemática, porque nada puede sustituir completamente el hecho de ver al otro en persona. Porque en realidad, no se comunica solamente con las palabras, sino con el lenguaje corporal, con los ojos, con el tono de la voz, con los gestos. La atracción que ejercía Jesús en quienes se encontraban con él no dependía solo del contenido de su predicación, que sin duda era sublime, sino también de su mirada, de sus gestos, de sus pausas, de sus silencios. En definitiva, el gran hallazgo, la gran noticia que vale la pena comunicar es el amor de Dios manifestado en Cristo. Primero es necesario experimentar ese encuentro con él, y después comunicarlo a los demás para que que vengan y lo vean.

 

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Arzobispo electo de Sevilla

Administrador diocesano de Terrassa

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.