Juramento de los 34 nuevos reclutas de la Guardia Suiza del Vaticano

En el Patio de San Dámaso del Palacio Apostólico, el juramento de los nuevos reclutas de la Guardia Suiza, que está al servicio del Papa desde 1506. Durante el acto, el comandante Coronel Christoph Graf evocó el ejemplo de San José, un hombre no de muchas palabras sino de escucha, acción e integridad, «que hizo con valor y total confianza en Dios todo lo que se le pedía».

Una ceremonia solemne en la que se respira la importancia de esa lealtad al Papa que manifestaron el 6 de mayo de 1527 los 147 soldados suizos que cayeron heroicamente en defensa de Clemente VII durante el «Saco de Roma». El 5 de mayo se depositó una corona de flores para ellos en Piazzale dei Protomartiri Romani, mientras que esta tarde los 34 nuevos reclutas de la Guardia Suiza prestaron su juramento en el Patio de San Dámaso. Un juramento que ha sido precedido en la mañana del jueves por la misa celebrada por el Secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin, en la Basílica de San Pedro y por una audiencia con el papa Francisco. Dos días intensos, por tanto, que significan la centralidad de su misión.

Guardias suizos, Parolin: un sí a dar la vida por Pedro

Un toque de trompeta y el redoble de tambores acompañaron el ingreso de los hombres de la Guardia Suiza Papal en el Patio de San Dámaso. Antes del juramento, resonaron los himnos nacional pontificio y suizo. «Juro servir fiel, lealmente y honorablemente al Sumo Pontífice Francisco y a sus legítimos sucesores, así como dedicarme a ellos con todas las fuerzas, sacrificando, si es necesario, incluso mi vida por su defensa». Los nuevos 34 guardias suizos, uno por uno, pronuncian estas palabras recordando su deber de velar por la seguridad del Papa y que incluye también el de custodiar el Colegio Cardenalicio durante la Sede Vacante.  La mano izquierda se coloca sobre la bandera del Cuerpo y la derecha se levanta con tres dedos abiertos, simbolizando la Trinidad. En el fondo están los colores amarillo, azul y rojo de la «Gran Gala», el uniforme de gala con armadura incluida, que se utiliza exclusivamente para la bendición papal «Urbi et Orbi» en Navidad y Pascua.

Debido a la situación actual provocada por la pandemia de Coronavirus, el acto se celebró sin público externo y de acuerdo con las normas de protección vigentes. En representación del Papa estuvo Monseñor Edgar Peña Parra, sustituto para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado. Además de sus padres y hermanos, presentes representantes de la Confederación Suiza y del Ejército Suizo, de la Conferencia Episcopal Suiza y de las Fundaciones de la Guardia Suiza Pontificia. Este jueves, el Presidente de la Confederación Suiza, Guy Parmelin, también se ha reunido con el Papa.

Comandante Graf: firme confianza en Dios

El ejemplo de San José, que parece ser un hombre no de muchas palabras sino de escucha, acción e integridad, «que, a pesar de todo temor y toda duda, hizo con valor y total confianza en Dios todo lo que se le pedía», es recordado por el comandante Coronel Christoph Graf en su discurso que también recuerda la Carta Apostólica Patris corde, con la que el papa Francisco proclamó un año dedicado a San José. «Inspirémonos cada día en San José y hagamos nuestras esas cualidades, pero sobre todo su firme confianza en Dios», subraya. También se destacan las necesidades del Cuerpo de la Guardia Suiza, que necesita unos 35 nuevos guardias cada año para garantizar una dotación completa de 135 hombres.

De parte del comandante también un agradecimiento al papa Francisco, a los responsables de la Secretaría de Estado, de la Gobernación y de la Prefectura de la Casa Pontificia por su benévolo apoyo, y a la Conferencia Episcopal Suiza, a la Iglesia Católica Romana en Suiza, a la Confederación y a los Cantones, al Ejército Suizo y a los cuerpos de policía cantonales, a los antiguos guardias y también a las dos fundaciones que, con generoso compromiso, se dedican a los asuntos relacionados con la Guardia Suiza Pontificia. En este sentido, se recordó el proyecto de reconstrucción del cuartel, «que -dijo- será un gran reto para todos nosotros en los próximos años, pero que al final será muy importante para el futuro de la Guardia Suiza Pontificia».

El capellán: la importancia del testimonio

El capellán, el padre Thomas Widmer, subrayó en su discurso cómo la misión de la Guardia Suiza está profundamente entrelazada con la fe: «El acto de prestar el juramento -subrayó- no es una simple fórmula vacía que hay que repetir, porque se toma a Dios mismo como testigo. Su juramento, por tanto, es en sí mismo un acto de veneración a Dios». En una sociedad en la que Dios y su Palabra corren el riesgo de ser olvidados, el sacerdote recuerda a los nuevos guardias suizos que es también gracias al testimonio de fe que dan, en este tiempo de pandemia que obliga necesariamente a preguntarse qué es lo que realmente cuenta en la vida, «que el hombre moderno puede ser devuelto a Dios una vez más».

(Debora Donnini – Ciudad del Vaticano, vaticannews.va)

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