Carta pastoral de Mons. Àngel Saiz Meneses: «Para que vayáis y deis fruto»

La alegoría de la vid y los sarmientos que escuchábamos el domingo pasado en el evangelio, nos lleva al evangelio de este domingo con una lección sobre el ejercicio de la caridad, del amor cristiano. La idea central, a lo largo del texto, es permanecer en Cristo. Este bello fragmento nos sitúa de nuevo en la tarde del Jueves Santo, cuando Jesús se despide de sus apóstoles y les abre el corazón. Les comunica su alegría, que ha de llegar a ser plena en ellos, y también su amistad. Les dará el mandamiento nuevo del amor, y les urgirá a permanecer en su amor: “Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado”. Por lo tanto, un amor sin límites, un amor hasta dar la vida.

Este es el ideal que el Maestro nos ofrece también a nosotros, el camino para encontrar la felicidad, la paz y la alegría. No faltará quien piense que es ingenuo e imposible, que no vale la pena intentar ponerlo en práctica en nuestro mundo. Ciertamente, no hay más que seguir los telediarios para comprobar la presencia de la mentira y la manipulación en nuestra sociedad; de la codicia, que lleva a las desigualdades y la inequidad; del odio, que se manifiesta en los conflictos bélicos entre países, en el terrorismo, en la violencia callejera, y en ocasiones, hasta en el seno de la misma familia. Por otra parte, quien más quien menos tiene la experiencia de fracaso después de hacer buenos propósitos, y llegar a la conclusión de que es imposible para el ser humano seguir este ideal.

Ahora bien, aceptar esto significaría renunciar a toda esperanza, caer en el pesimismo radical respecto al ser humano. Por eso hay que volver la mirada a Cristo una y otra vez, y ser conscientes de que el secreto está en permanecer en Él, unidos a Él, arraigados en Él. Y la gran novedad de su mandamiento consiste en que no nos propone una norma externa y extraña que viene impuesta desde fuera, sino que es la expresión de un dinamismo que brota precisamente del interior, de la unión con Él. Sólo a partir de este planteamiento se puede entender el mandamiento del amor. El ejercicio de la fe, las celebraciones religiosas y los principios morales serán como tres dimensiones de una única realidad que se configura y es consecuencia del encuentro con Dios, que hace nuevas todas las cosas.

Y ¿cómo podremos permanecer en el amor de Cristo? Viviendo en amistad con Él, siguiendo sus enseñanzas. Su mayor acto de amor consiste en dar la vida en la cruz por la salvación de todos, y esa entrega queda perpetuada mediante la Eucaristía, en la que, además, se nos da como alimento. En la Eucaristía vivimos la unión con Cristo y con los hermanos, y recibimos la fuerza para amar a Dios y a los demás. Amar a Dios y al prójimo serán dos dimensiones inseparables de una única actitud, y la vivencia del mandamiento nuevo de Jesús ha de ser el distintivo visible de cada discípulo y de cada comunidad cristiana. Por esta señal se reconocerá que somos discípulos de Cristo.

Pero aún más. El Señor nos eleva al nivel de amigos suyos, y nos llama a participar de su misión y del fruto de su sacrificio redentor: “No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido; y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure”. El fruto es la transformación del corazón humano, la renovación de cada persona y del mundo entero a través del amor. No tengamos miedo. Abramos las puertas a Cristo, vivamos unidos a Él, como los sarmientos a la vid. Vivamos con valentía y esperanza nuestra misión evangelizadora desde la oración y el testimonio. El Señor nos envía a anunciar la Buena Nueva, y nos envía para que demos un fruto abundante y que perdure (cf. Jn 15, 16). Solo así podemos dar el fruto que el Señor nos pide y que nuestro mundo necesita.

 

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Arzobispo electo de Sevilla y Administrador diocesano de Terrassa

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.