Carta pastoral de Mons. Julián Ruiz Martorell: Pascua del Enfermo

Queridos hermanos en el Señor:
Os deseo gracia y paz.

El sexto Domingo de Pascua, la Iglesia en España celebra la Pascua del Enfermo, con la que concluye la Campaña que comenzó el 11 de febrero, festividad de la Bienaventurada Virgen María de Lourdes, Jornada Mundial del Enfermo.

Las experiencias vividas y sufridas como consecuencia de la pandemia nos invitan a aumentar el cuidado mutuo. Tenemos mucho que compartir y hemos de estar también abiertos para recibir.

La soledad no deseada estremece a muchas personas. Hay ancianos abandonados, carentes de la compañía y del cariño de sus seres queridos. Todos conocemos el rostro y las circunstancias de quienes, de hecho, se sienten solos, no comprendidos y no escuchados. Ancianos, adultos, jóvenes y niños pueden ser víctimas de la cultura del descarte.

Cuando una persona se siente sola, experimenta el vértigo del abismo circundante. Al acercarnos al dolor de las personas que sufren como consecuencia de la enfermedad, lo hacemos con respeto, porque el dolor es un misterio insondable que no puede ser aclarado con bellas palabras, sino combatido y aliviado por el amor.

Las personas enfermas pueden suscribir la “Declaración de Instrucciones previas y voluntades anticipadas”, que llamamos “testamento vital”: “Pido que, si llegara a padecer una enfermedad grave e incurable o a sufrir un padecimiento grave, crónico e imposibilitante o cualquier otra situación crítica; que se me administren los cuidados básicos y los tratamientos adecuados para paliar el dolor y el sufrimiento; que no se me aplique la prestación de ayuda a morir en ninguna de sus formas, sea la eutanasia o el «suicidio médicamente asistido»”.

La cultura del cuidado supone acogida generosa, escucha diligente, atención constante, ayuda permanente, disponibilidad presurosa. A través de muchas iniciativas, se traduce en un esfuerzo recíproco, un mutuo dar y darse, una donación personal que va más allá de los tiempos estipulados, un amor que se hace vida, amor con obras genuinas y no solamente con palabras vacías, repertorio de excusas ilustradas.

La soledad solamente se puede vencer con relaciones firmes caracterizadas por el don y la acogida. La soledad se combate con la compañía. Es necesario “acompañar”, vivir junto a los otros, ser con los otros, participar de los sentimientos de los demás, acercarnos, ser próximos, ser prójimos. Es imprescindible crear comunidad y vincularnos para cambiar las cosas.

Necesitamos comprender mejor la experiencia del sufrimiento, las situaciones de malestar y de dolor en que se encuentran las personas solas, los enfermos y los ancianos. Todos estamos llamados a ir a su encuentro con generosidad.

Recibid mi cordial saludo y mi bendición.

+Julián Ruiz Martorell,

Obispo de Jaca y de Huesca

Mons. Julián Ruiz Martorell
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D. Julián RUIZ MARTORELL nació en Cuenca el 19 de enero de 1957. Desde pequeño vive en Zaragoza. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza, siendo alumno del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). Fue ordenado sacerdote en Zaragoza el 24 de octubre de 1981. Encargos pastorales desempeñados: 1981-1983: Ecónomo de Plasencia de Jalón y Encargado de Bardallur; 1983: Encargado de Bárboles, Pleitas y Oitura; 1983-1988: Durante sus estudios en Roma, Capellán de las Religiosas "Battistine"; 1988-1993: Adscrito a la Parroquia de Santa Rafaela María, en Zaragoza; 1991-2005: Director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar"; 1994-2010: Capellán de la comunidad religiosa del Colegio Teresiano del Pilar; 1998-2005: Director del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón; 1999-2005: Director del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín"; 2007-2010: Delegado de Culto y Pastoral de El Pilar. Fue nombrado obispo de Huesca y de Jaca el 30 de diciembre de 2010. En ese momento desempeñaba los siguientes cargos y tareas: Profesor de Sagrada Escritura del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (1988), del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar" (1988) y del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín" (1988); Miembro del Consejo Diocesano de Pastoral (1993); Miembro del Consejo Presbiteral (1998); Canónigo de la Catedral Basílica "Nuestra Señora del Pilar" de Zaragoza (2004); Miembro del Colegio de Consultores (2005) y Secretario del Consejo Presbiteral; y Vicario General de la Archidiócesis (2009). Fue ordenado obispo en la S. I. Catedral de Huesca el 5 de marzo de 2011. Tomó posesión de la diócesis de Jaca al día siguiente en la S. I. Catedral de esta diócesis.