Carta pastoral de Mons. Luis Ángel de las Heras: Trabajo y dignidad

Queridos hermanos y hermanas:

Feliz comienzo de mes con la alegría pascual en medio de una serena esperanza. Durante este mayo luminoso permanecemos en oración con la Madre de Jesús —siempre con flores a María…—, a la espera del Espíritu Santo para acoger un renovador Pentecostés.

El día 1 celebramos la festividad de san José obrero, a quien el papa Francisco denomina “Padre trabajador” en su carta Patris corde. Un padre entregado a su misión con la dignidad que le da el trabajo realizado con sus propias manos. De él —dice el Papa— aprendió Jesús «el valor, la dignidad y la alegría de lo que significa comer el pan que es fruto del propio trabajo». En León nos es familiar Jesús Divino obrero.

Francisco señala la necesidad de «comprender el significado del trabajo que da dignidad». Igualmente, afirma que el trabajo «se convierte en participación en la obra misma de la salvación» y oportunidad de adelantar la llegada del Reino, así como de desarrollar las capacidades de las personas «poniéndolas al servicio de la sociedad y de la comunión».

En esta perspectiva, el Primero de Mayo de 2021 las entidades eclesiales promotoras de la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) nos recuerdan la importancia de la dignidad que debe dar el trabajo. No podemos permanecer indiferentes ante los desafíos de la calidad del empleo, los altos niveles de desempleo, la pobreza laboral, las redes de protección social, los salarios, la seguridad y la salud laboral, la participación de los trabajadores en las empresas, el descanso… En definitiva, a los miembros de la Iglesia nos ha de inquietar la consecución de todo lo que configura el concepto de un trabajo decente que da dignidad.

¿No nos sentimos interpelados y movilizados por la situación de precariedad que sufren tantas personas en su trabajo, incrementada por la pandemia de la COVID-19? Tengamos presente que las carencias se han agudizado y hemos de seguir buscando entre todos, con mayor empeño si cabe, unas condiciones laborales dignas y justas para todos.

Nos convendría hacer un ejercicio de empatía y compasión, conducidos por la caridad en la verdad, sintiéndonos víctimas con las víctimas de la precariedad laboral. De este modo, practicaremos esa solidaridad que nos permite pensar y actuar en términos de hermanos que se ayudan, en términos de comunidad, dando prioridad al bien común frente a la apropiación egoísta de los bienes por parte de algunos. Todo ello con el fin de luchar contra las causas estructurales de la pobreza, la desigualdad, la falta de trabajo, como afirma el papa Francisco en Fratelli tutti (cf FT 116). Ojalá seamos capaces de soñar y hacer realidad un mundo justo, asegurando un trabajo decente para todos, además de una tierra y un techo en los que habitar (cf FT 127). El trabajo forma parte del misterio salvífico de la creación, de suerte que resulta deber indiscutible de los cristianos el empeño por una vida digna a través de un trabajo decente (cf LS 128).

Trabajo y dignidad se convierten en un binomio imprescindible que destierra la indiferencia y se asienta en la fraternidad y la solidaridad. Pidamos a Jesús Divino obrero, por intercesión de san José Padre trabajador, que encontremos caminos por los que todos los seres humanos en edad y con salud laboral, tengan un trabajo decente que les otorgue una justa y merecida dignidad.

Con mi afecto y bendición.

✠ Luis Ángel de las Heras, cmf

Obispo de León

Mons. Luis Ángel de las Heras Berzal
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Nació en Segovia el 14 de junio de 1963. A los 14 años ingresó en el seminario menor de los claretianos de Segovia. En 1981 comenzó el año de noviciado en Los Negrales (Madrid), donde hizo su primera profesión el 8 de septiembre de 1982. Este mismo año inició los estudios filosófico-teológicos en el Estudio Teológico Claretiano de Colmenar Viejo, en Madrid, (afiliado a la Universidad Pontificia Comillas). Emitió la profesión perpetua el 26 de abril de 1986, año en que concluye la Licenciatura en Estudios Eclesiásticos. Al concluir la formación inicial, fue destinado al Equipo de Pastoral Juvenil de la provincia claretiana de Castilla, a la vez que cursó estudios de Licenciatura en Ciencias de la Educación en la Universidad Pontificia Comillas. Recibió la ordenación sacerdotal el 29 de octubre de 1988. Inició su ministerio sacerdotal, en 1989, en las parroquias que los claretianos tienen encomendadas en el barrio madrileño de Puente de Vallecas (Santo Ángel de la Guarda y Nuestra Señora de la Aurora). Un año más tarde, en 1990, con otros claretianos y algunos laicos de la Parroquia, fundó la Asociación “Proyecto Aurora” (dedicada a la atención y acogida de drogodependientes en coordinación con “Proyecto Hombre”) y la dirigió durante seis años. Participó también durante 9 años en la animación de Justicia, Paz e Integridad de la Creación (JPIC) de la antigua provincia claretiana de Castilla. En septiembre de 1995 es nombrado auxiliar del prefecto de Estudiantes en el Seminario de Colmenar Viejo. Después fue formador de postulantes, superior y maestro de novicios en Los Negrales (Madrid). En Colmenar Viejo ejerce también como consultor, vicario provincial y prefecto de los seminaristas Mayores. En la Confederación Claretiana de Aragón, Castilla y León fue delegado de formación del Superior de la Confederación, de 2004 a 2007. Este último año fue elegido prefecto de Espiritualidad y Formación de la Provincia claretiana de Santiago. Durante el sexenio 2007-2012 fue también vicario provincial y prefecto de Estudiantes y Postulantes en Colmenar Viejo, así como profesor en el Instituto Teológico de Vida Religiosa y en la Escuela Regina Apostolorum de Madrid. El 31 de diciembre 2012 fue elegido Superior Provincial de los Misioneros Claretianos de la Provincia de Santiago. El 13 de noviembre de 2013 presidente de CONFER. El 16 de marzo de 2016 se hace público su nombramiento como obispo de Mondoñedo-Ferrol y toma posesión de la diócesis el día 7 de mayo de 2016. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es actualmente miembro de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada, Comisión a la que se incorporó en la Plenaria de noviembre de 2016.