Carta pastoral de Mons. Àngel Saiz Meneses: Rezar por las vocaciones

El domingo pasado celebramos la Jornada Mundial de Oración por las vocaciones, y tuve el gozo de ordenar tres nuevos diáconos al servicio de la diócesis, formados en nuestro seminario diocesano.

Esto me ha traído a la memoria una conversación reciente. Hace poco estuve administrando el sacramento de la confirmación en una parroquia de nuestra diócesis y el padre de uno de los recién confirmados me acompañó a casa después de la celebración. En el camino me explicó que tiene tres hijos y que cada día reza con su esposa pidiendo al Señor que llame al menos a uno de ellos por el camino del sacerdocio. Yo le respondí que hacía muy bien, que una vocación sacerdotal en una familia es un don de Dios.

También recordamos en la conversación algunos principios generales: que la vocación es iniciativa de Dios, que toda persona que llega a este mundo tiene una vocación, la suya; que cada uno debe descubrir la propia vocación y seguirla, porque no se trata de llenar los seminarios y noviciados, sino de ayudar a cada persona a descubrir su propio camino; que propiamente no hay crisis de vocación, porque Dios sigue llamando, sino un problema de sordera, de dificultad de percibir  la llamada, ya sea por los ruidos exteriores o por la dispersión interior; y que hay que ayudar y acompañar a los niños y jóvenes a madurar en la vida cristiana.

Pero lo que me quedó más grabado fue la ilusión de unos padres por tener un hijo sacerdote y rezar para que el Señor les conceda esa gracia. No tengo duda alguna de que la principal actividad de la pastoral vocacional de la Iglesia es la oración, por la que reconocemos que las vocaciones son don de Dios y como tal se lo pedimos. Cuando el Papa San Pablo VI instituyó la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, subrayó que la Iglesia no es la fuente de las vocaciones, sino que su tarea fundamental es orar por las vocaciones, como don de Dios que son. Es preciso alentar a los fieles a tener la humildad, la confianza, la valentía de rezar con insistencia por las vocaciones, de llamar al corazón de Dios para que nos dé sacerdotes que puedan servir nuestras comunidades.

La pastoral vocacional es un elemento unificador de la pastoral en general porque ayuda a descubrir la llamada de Dios y a dar una respuesta, para encontrar su lugar en la Iglesia y en el mundo. En consecuencia, debe estar en relación con las demás dimensiones de la pastoral. Por eso es necesaria una fecunda colaboración con el ámbito juvenil y con las familias, de tal manera que los padres sean los primeros educadores vocacionales. Es necesario implicar a todas las realidades de la diócesis: parroquias, comunidades, delegaciones, grupos, movimientos y todos los miembros de la comunidad diocesana.

Para llevar a cabo todo este difícil y apasionante trabajo es imprescindible la asistencia de sacerdotes que acompañen personalmente y en grupos vocacionales a los niños y jóvenes que muestren brotes de vocación. También hay que trabajar a fondo el sentido de pertenencia a la Iglesia y el amor a la Iglesia. No pueden surgir vocaciones allí donde no se vive un espíritu auténticamente eclesial. De esta forma, hay que integrar a los jóvenes en la parroquia, en los movimientos y en la vida de la diócesis, y promover actividades de apostolado juvenil y asociaciones de jóvenes.

El Papa Francisco en su mensaje  en esta Jornada nos recordaba y ponía como ejemplo la figura de San José, y sugería tres palabras claves para la vocación: sueño, servicio y fidelidad. Exhorta a hacer de Dios el sueño de nuestras vidas, para servirlo en los hermanos que nos han sido confiados, mediante una fidelidad que es ya en sí misma un testimonio, en una época marcada por opciones pasajeras y emociones que se desvanecen sin dejar  recuerdo. Que San José, custodio de las vocaciones, nos acompañe una vez más con corazón de padre.

 

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Arzobispo electo de Sevilla y Administrador diocesano de Terrassa

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.