Carta pastoral del Card. Juan José Omella: «El Buen Pastor»

Hoy, domingo del Buen Pastor, celebramos la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y la Jornada Mundial de las Vocaciones Nativas. Oremos para que el Señor nos conceda las vocaciones que nuestra Iglesia necesita. Esto también depende de nosotros, ya que, como nos dice san Agustín, si hay buenas ovejas, también habrá buenos pastores.

Jesús es un buen pastor, Él es el Buen Pastor. Dios nos ama tanto que quiso que su Hijo Jesús fuera semejante en todo a nosotros menos en el pecado. El Hijo de Dios trabajó con manos de hombre, obró con voluntad de hombre y amó con corazón de hombre (cf. Gaudium et spes, 22). Jesús compartía con sus semejantes la vida sencilla de Nazaret. Conocía los ciclos de la siembra y de la cosecha, sabía cómo se hacía el pan y había contemplado alguna vez a los jornaleros que esperaban en la plaza del pueblo a que alguien los contratara.

Jesús conocía también la vida de los pastores. Los había visto por los caminos de Galilea, mientras cuidaban de sus rebaños con paciencia y cariño. Es posible que, al contemplarlos, resonara en su corazón la promesa que Dios hizo a su pueblo a través del profeta Ezequiel: «Yo mismo buscaré mi rebaño y lo cuidaré […]. Buscaré la oveja perdida, recogeré a la descarriada, vendaré a la herida, fortaleceré a la enferma» (Ez 34, 15-16).

Esta promesa de Dios alcanza su plenitud en Cristo. Él siempre nos está buscando. Cuando nos sentimos desorientados y rotos, atraviesa las montañas y cruza los valles para darnos su amor. Él nos acompañará durante todo el camino de la vida.

Jesús es el único que nos conoce verdaderamente. Para Él no somos un mero número. Somos seres únicos e irrepetibles. Jesús nos invita a tener una relación personal con Él para que tengamos una vida plena (cf. Jn 10,10). El Señor nos ama de un modo que nosotros no somos capaces de comprender; nos ama a cada uno de nosotros como si solo hubiera una persona a la que amar.

Jesús es un pastor que es capaz de dar la vida por sus ovejas. Es luz en medio de las tinieblas de nuestra existencia. Es el pastor bueno que nos salva y nos acoge en el banquete de su cuerpo y de su sangre. Como dice bellamente el poeta Luis de Góngora, Jesús es a la vez «pasto y pastor».

Dios nos invita a ser buenos pastores para los demás. Nos pide que acompañemos a todas las personas que nos encontramos a lo largo de la vida. Especialmente nos invita a atender a los que han quedado al borde del camino. Quiere que nos acerquemos a aquellos que no tienen quien les cuide o que han perdido la esperanza. Ojalá que encuentren en nosotros una mano amiga y una palabra de acogida.

Queridos hermanos y hermanas, Jesús es el Buen Pastor y la puerta por donde entran las ovejas. Entremos, lleguemos a su corazón y escuchemos su voz. Él nos habla, nos espera y nos llama por nuestro nombre. Solo Él es el pastor bueno que ha vencido al dolor y a la muerte. Dejémonos acompañar por Él durante todo el tiempo de Pascua.

† Card. Juan José Omella

Arzobispo de Barcelona

Card. Juan Jose Omella
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Mons. Juan José Omella Omella nació en la localidad de Cretas, provincia de Teruel y archidiócesis de Zaragoza, el 21 de abril de 1946. Estudió en el Seminario de Zaragoza y en Centros de Formación de los Padres Blancos en Lovaina y Jersualén. El 20 de septiembre de 1970 recibía la ordenación sacerdotal. En su ministerio sacerdotal, trabajó como Coadjutor y como Párroco y entre 1990 y 1996 como Vicario Episcopal en la diócesis de Zaragoza. Durante un año fue misionero en Zaire. El 15 de julio de 1996 fue nombrado Obispo auxiliar de Zaragoza. Fue ordenado Obispo el 22 de septiembre de ese mismo año. El 27 de octubre de 1999 fue nombrado Obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, de la que tomó posesión el 12 de diciembre de 1999. Entre el 24 de agosto de 2001 y el 19 de diciembre de 2003 fue Administrador Apostólico de Huesca y entre el 19 de octubre de 2001 y el 19 de diciembre de 2003, también Administrador Apostólico de Jaca. El día 8 de abril de 2004 es nombrado Obispo de la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Es miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social desde febrero de 2002. Con anterioridad, desde 2000 fue Presidente en funciones de esta misma Comisión Episcopal. Es también Consiliario Nacional de Manos Unidas.