Carta pastoral de Mons. Salvador Giménez: San Jorge y la fiesta del libro

Queridos diocesanos:

Durante estos días,que tienen como centro la fiesta de san Jorge, comentamos muchas veces la importancia de los libros en la historia de la humanidad. Solemos regalar un libro a los seres queridos y pretendemos que los más pequeños de las familias aprecien el valor del libro y se acostumbren a leer como una actividad fundamental para sus vidas. En nuestra sociedad catalana es muy vistosa la celebración de una jornada dedicada al libro y a la rosa como expresión de cariño y de aprecio a la cultura. Es una costumbre muy arraigada entre nosotros con un fuerte valor simbólico y un reconocimiento real por todo lo que significa el libro en su contenido específico y como transmisor de los saberes.

Parece cierto que las nuevas tecnologías de la comunicación arrinconan la importancia de la escritura sobre el papel. Las nuevas generaciones apuntan a otros medios para aprender, para informarse y para compartir conocimientos; ello supone hacer una profunda reflexión sobre los medios que posee el ser humano para apropiarse del pasado, situarse en el presente y proyectar su propio futuro. Algunos creemos que nunca desaparecerá la significación del libro como vehículo que transmite saberes y sentimientos del ser humano. Es seguro que todo está en los libros y, hasta el día de hoy, recurrimos a los mismos para situarnos ante el mundo. En los últimos meses ha tenido mucho éxito de crítica y público un libro de una autora española, Irene Vallejo,titulado El infinitoen un juncoque recorre la historia del libro y lo sitúa como exponente imprescindible de la transmisión del saber humano en todos los órdenes, desde el uso de las tablillas de piedra pasando por los papiros y pergaminos hasta llegar al papel. Con una escritura ágil, atractiva y con sabias referencias al mundo antiguo y al actual, la escritora provoca interés por los libros y agradecimiento a todo aquello que han conservado.

Los cristianos valoramos en gran medida el libro. Biblia, libros, llamamos al conjunto de escritos que narran la historia de la relación de Dios con la humanidad. Me consta que en muchos hogares esta obra tiene un lugar preferente en la biblioteca. Es el libro más editado y se consulta a menudo para adecuar la vida a las orientaciones que allí se contienen; también para resolver dudas o para ampliar conocimientos acerca de la historia de la humanidad. Por otra parte aconsejamos a los que asisten a la catequesis que la lean, que recen con ella y se orienten en la vida.

Aprovecho esta fiesta popular y llena de cultura para alertar de la importancia del libro religioso en nuestra sociedad, empezando por la biblia. Os animo a que contéis con este precioso objeto para vuestros regalos. Naturalmente cada uno tiene sus preferencias a la hora de elegir un libro pero mi deseo y mi obligación es recordaros que algunas obras escritas favorecen en grado sumo el intercambio entre la fe, la cultura y la vida. Hay libros que nos abren a la trascendencia, que nos acercan a comprender el misterio del ser humano, que fomentan los valores de la fraternidad y de la paz entre los pueblos, que nos descubren la presencia de Jesucristo en medio de la humanidad, que nos plantean las grandes preguntas sobre el sentido de la vida que a diario formulamos. También en estos momentos duros de pandemia que entristece y atemoriza, que genera dolor y muerte, el libro puede ser un instrumento válido para comprender el mundo y analizar la situación actual.

No os olvidéis de acercaros a los libros que alimentan la fe y la vida cristiana. Dedicad tiempo a su lectura. Regalad algún libro de este tipo a vuestros familiares y amigos. Procurad que los pequeños de vuestras familias valoren la expresión escrita como una ventana que les abra al conocimiento universal y como un fundamento de las propias convicciones y de su fe.

Con mi bendición y afecto

+Salvador Giménez,

Obispo de Lleida

Mons. Salvador Giménez Valls
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Mons. D. Salvador Giménez Valls nace el 31 de mayo de 1948 en Muro de Alcoy, provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia. En 1960 ingresó en el Seminario Metropolitano de Valencia para cursar los estudios eclesiásticos. Es Bachiller en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca. Fue ordenado sacerdote el 9 de junio de 1973. Es licenciado en Filosofía y Letras, con especialización en Historia, por la Universidad Literaria de Valencia. CARGOS PASTORALES Inició su ministerio sacerdotal como párroco de Santiago Apóstol de Alborache, de 1973 a 1977, cuando fue nombrado director del Colegio “Claret” en Xátiva, cargo que desarrolló hasta 1980. Este año fue nombrado Rector del Seminario Menor, en Moncada, donde permaneció hasta 1982. Desde 1982 hasta 1989 fue Jefe de Estudios de la Escuela Universitaria de Magisterio “Edetania”. Desde 1989 a 1996 fue párroco de San Mauro y San Francisco en Alcoy (Alicante) y Arcipreste del Arciprestazgo Virgen de los Lirios y San Jorge en Alcoy (Alicante) entre 1993 y 1996. Desde este último año y hasta su nombramiento episcopal fue Vicario Episcopal de la Vicaría II Valencia Centro y Suroeste. Además, entre 1987 y 1989, fue director de la Sección de Enseñanza Religiosa, dentro del Secretariado de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de la CEE, y fue miembro del Colegio de Consultores entre 1994 y 2001. El 11 de mayo de 2005 se hacía público su nombramiento como obispo auxiliar de Valencia. Recibió la ordenación episcopal el 2 de julio del mismo año. Fue administrador diocesano de Menorca del 21 de septiembre de 2008 hasta el 21 de mayo de 2009, fecha en la que fue nombrado obispo de esta sede. Tomó posesión el 11 de julio del mismo año. El 28 de julio de 2015 se hacía público su nombramiento como obispo de Lleida. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social desde 2014. También ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de 2005 a 2014.