Carta pastoral de Mons. Rafael Zornoza: Fieles a la Eucaristía

En su Pascua, el Señor ha cumplido todas sus promesas. Definitivamente es el Enmanuel, el Dios-con-nosotros que quiere quedarse para siempre con nosotros en la Eucaristía, como pan que da la vida“El pan que yo doy para la vida del mundo es mi carne” (Jn 6,51…); “si no coméis la carne y bebéis la sangre de este Hombre, no tenéis vida en vosotros” (6,53). “Quien como mi carne y bebe mi sangre habita en mi y yo en Él” (6,56). Es decir, la Iglesia vive de la eucaristía, y nosotros también. Guardemos con fidelidad esta Cena que hace presente a Cristo y nos alimenta, nos hace discípulos fieles, en la humildad y en el amor del que ha dado la vida por nosotros.

Cristo vive para siempre y está realmente presente con toda su persona y su vida, con todo su misterio y con todo su amor redentor, en el pan y en el vino de la Eucaristía. No podemos ocultar ni silenciar al que es el Hijo de Dios venido en carne, luz, camino, verdad, vida, reconciliación, paz, salvación para todos, alivio y descanso para quien acude a Él. Celebrar la presencia real del Cuerpo de Cristo en la Eucaristía nos debe hacer testigos coherentes para mostrarlo también en nuestra sociedad, en nuestras relaciones, criterios y trabajos. Sin la Eucaristía el apostolado y la evangelización nos son posibles, o acaban manifestándose como cargas insoportables, algo infructuoso, pues nadie da de lo que no tiene.

Es maravilloso experimentar cómo la participación asidua en la Eucaristía nos hace, con el paso del tiempo, capaces de amar, y por tanto de ser más felices. El principal motivo de nuestra infelicidad es no saber amar, y no saber amar nos lleva también a comunicar mentira, división y amargura… Nos incapacita para llevar al Señor a los demás. La Eucaristía es la fuente de auténtica caridad, no entendida como dar de lo que sobra, sino como amar al modo de Cristo: hasta el extremo. La caridad es más que el amor filantrópico, es un hábito sobrenatural que el Espíritu Santo va generando en nosotros y nos hace sentir como Cristo, amar como Cristo, actuar como Cristo. Por ello la fuente de la caridad es la comunión eucarística. En la Eucaristía recibimos por así decir el mismo Corazón de Cristo y su capacidad de amar. Y esto es lo que más necesitamos: tener la capacidad para amar por encima incluso de nuestros límites meramente naturales.

+ Rafael Zornoza

Obispo de Cádiz y Ceuta

Mons. Rafael Zornoza
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RAFAEL ZORNOZA BOY nació en Madrid el 31 de julio de 1949. Es el tercero de seis hermanos. Estudió en el Colegio Calasancio de Madrid con los PP. Escolapios, que simultaneaba con los estudios de música y piano en el R. Conservatorio de Madrid. Ingresó en el Seminario Menor de Madrid para terminar allí el bachillerato. En el Seminario Conciliar de Madrid cursa los Estudios Teológicos de 1969 a 1974, finalizándolos con el Bachillerato en Teología. Ordenado sacerdote el 19 de marzo de 1975 en Madrid fue destinado como vicario de la Parroquia de San Jorge, y párroco en 1983. Impulsó la pastoral juvenil, matrimonial y de vocaciones. Fue consiliario de Acción Católica y de promovió los Cursillos de Cristiandad. Arcipreste del Arciprestazgo de San Agustín y miembro elegido para el Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Madrid desde 1983 hasta que abandona la diócesis. Es Licenciado en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, donde también realizó los cursos de doctorado. Preocupado por la evangelización de la cultura organizó eventos para el diálogo con la fe en la literatura y el teatro e inició varios grupos musicales –acreditados con premios nacionales e internacionales–, participando en numerosos eventos musicales como director de coros aficionados y profesor de dirección coral. Ha colaborado además como asesor en trabajos del Secretariado de Liturgia de la Conferencia Episcopal. En octubre de 1991 acompaña como secretario particular al primer obispo de la de Getafe al iniciarse la nueva diócesis. Elegido miembro del Consejo Presbiteral perteneció también al Colegio de Consultores. Inicia el nuevo seminario de la diócesis en 1992 del que es nombrado Rector en 1994, desempeñando el cargo hasta 2010. Ha sido profesor de Teología en la Escuela Diocesana de Teología de Getafe, colaborador en numerosos cursos de verano y director habitual de ejercicios espirituales. Designado por el S.S. el Papa Benedicto XVI obispo titular de Mentesa y auxiliar de la diócesis de Getafe y fue ordenado el 5 de febrero de 2006. Hay que destacar en este tiempo su dedicación a la Formación Permanente de los sacerdotes. También ha potenciado con gran dedicación la pastoral de juventud, creando medios para la formación de jóvenes cristianos, como la Asociación Juvenil “Llambrión” y la Escuela de Tiempo Libre “Semites”, que capacitan para esta misión con la pedagogía del tiempo libre, campamentos y actividades de montaña. Ha impulsado además las Delegaciones de Liturgia, Pastoral Universitaria y de Emigrantes, de importancia relevante en la Diócesis de Getafe, así como diversas iniciativas para afrontar la nueva evangelización. Pertenece a la Comisión Episcopal de Seminarios de la Conferencia Episcopal Española –encargado actualmente de los Seminarios Menores– y a la Comisión Episcopal del Clero. Su lema pastoral es: “Muy gustosamente me gastaré y desgastaré por la salvación de vuestras almas” (2Cor 12,13). El 30 de agosto de 2011 se ha hecho público su nombramiento por el Santo Padre Benedicto XVI como Obispo electo de Cádiz y Ceuta. El 22 octubre ha tomado posesión de la Diócesis de Cadiz y Ceuta.