Carta pastoral del  Card. Juan José Omella: «Discípulos misioneros cercanos»

Recuerdo que, con motivo de la presentación del Catecismo para los niños Jesús es el Señor, un obispo que había participado en la redacción y preparación me dijo: «No olvides que quien inicia en la fe es el Espíritu Santo, con la mediación preciosa de los catequistas y, en última instancia, de los catecismos».

Me pareció una expresión muy acertada y sensata. ¡Qué bella e importante la misión del catequista! Y esto lo podemos comprobar en este tiempo de pandemia y confinamiento en el que nos hemos inventado la catequesis telemática en casa.

Y precisamente en este año de crisis, la Santa Sede, y concretamente el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, nos ha hecho un regalo: el nuevo Directorio para la catequesis. El anterior era de 1997. Desde entonces, la situación social y pastoral ha ido cambiando y han sido necesarios nuevos criterios orientativos para la acción catequética.

Me llaman la atención muchas cosas del nuevo Directorio y todas me han alegrado mucho. Os comento cinco de ellas:

  1. Se propone una catequesis para una época digital, en la que se mantiene el sentido principal de toda acción catequética: Dios nos ama y Cristo ha dado la vida por nosotros (catequesis kerigmática) y, a su vez, es una iniciación en el misterio de Cristo (catequesis mistagógica).
  2. El Directorio nos recuerda aspectos metodológicos tan significativos para la catequesis como la experiencia y la memoria, es decir, que los que participan en la catequesis sepan quién es Jesucristo y lo conozcan, lo amen y lo sigan. También es importante que aprendan a memorizar las fórmulas de fe más importantes de nuestra tradición como el Credo o las oraciones cristianas fundamentales.
  3. Según dice el Directorio, «la comunidad cristiana es el sujeto principal de la catequesis» (n. 218). En una Iglesia en salida el papel de la comunidad es decisivo para el crecimiento personal en la fe. En la catequesis se crean entrañables relaciones de fraternidad y de comunidad.
  4. Se considera a la familia el sujeto interlocutor de la iniciación cristiana. Se dedica una especial atención a los adultos, sin dar por supuesto que ellos ya han recibido el anuncio de la fe. Por lo tanto, cuando hablamos de catequesis, no solo nos referimos a los niños.
  5. Pero lo que me parece más significativo y relevante es que se dé un lugar primordial a la misión y a la formación del catequista.

Los catequistas son los discípulos misioneros que tenemos más cerca. Hoy aprovecho para agradecer el trabajo de todos los catequistas de nuestra Iglesia de Barcelona; quiero agradecer también a los sacerdotes, diáconos y religiosos el acompañamiento que les hacen, y al equipo de nuestro Secretariado Diocesano de Catequesis le doy las gracias por su dirección y creatividad.

Queridos hermanos y hermanas, el tiempo pascual ha sido siempre el tiempo elegido por los Padres de la Iglesia para sus catequesis sobre los misterios de Dios y de los sacramentos (mistagogía). Especialmente estos días, Dios nos invita a profundizar en los misterios de nuestra fe y a hacer más fuertes los lazos que nos unen con la comunidad. Que estos días el Espíritu nos ayude a acoger gozosamente el gran misterio de la Resurrección de Cristo.

† Card. Juan José Omella

Arzobispo de Barcelona

Card. Juan Jose Omella
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Mons. Juan José Omella Omella nació en la localidad de Cretas, provincia de Teruel y archidiócesis de Zaragoza, el 21 de abril de 1946. Estudió en el Seminario de Zaragoza y en Centros de Formación de los Padres Blancos en Lovaina y Jersualén. El 20 de septiembre de 1970 recibía la ordenación sacerdotal. En su ministerio sacerdotal, trabajó como Coadjutor y como Párroco y entre 1990 y 1996 como Vicario Episcopal en la diócesis de Zaragoza. Durante un año fue misionero en Zaire. El 15 de julio de 1996 fue nombrado Obispo auxiliar de Zaragoza. Fue ordenado Obispo el 22 de septiembre de ese mismo año. El 27 de octubre de 1999 fue nombrado Obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, de la que tomó posesión el 12 de diciembre de 1999. Entre el 24 de agosto de 2001 y el 19 de diciembre de 2003 fue Administrador Apostólico de Huesca y entre el 19 de octubre de 2001 y el 19 de diciembre de 2003, también Administrador Apostólico de Jaca. El día 8 de abril de 2004 es nombrado Obispo de la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Es miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social desde febrero de 2002. Con anterioridad, desde 2000 fue Presidente en funciones de esta misma Comisión Episcopal. Es también Consiliario Nacional de Manos Unidas.