Carta pastoral de Mons. Rafael Zornoza: Siempre es posible volver a empezar

MENSAJE EN LA OCTAVA DE PASCUA.

¡Feliz Pascua de Resurrección! Cristo ha resucitado ¡Aleluya! “Proclamemos que el sepulcro está vacío, la piedra ha sido movida; aquel que sufrió la pasión, que fue crucificado y murió en la cruz, ¡HA RESUCITADO! ¡ha vencido a la muerte! Es el que vive (Ap 1,18)”. “Esta es la gran novedad que la Iglesia no se cansa de proclamar a través de los siglos, esta novedad es el corazón del mensaje que ha difundido en todos los rincones de la tierra”.

La Pascua es la fiesta más antigua que la Iglesia celebra, puesto que empezó a celebrarse el mismo día de la resurrección de Jesús, el domingo, para prolongar la alegría de la Resurrección y celebrarla durante cincuenta días que culminan con la fiesta de Pentecostés. «Este es el día en que actuó el Señor…», como reza el Salmo 117. Se trata, en definitiva, de celebrar la Pascua prolongadamente, un período de plenitud y de profundización en el bautismo recibido o en la fe ya vivida. La victoria de Cristo sobre la muerte es un hecho tan grande que no basta un día para celebrarlo.

La resurrección es el foco que ilumina toda nuestra vida para siempre. Este acontecimiento histórico es el misterio que afecta a nuestra vida aquí y ahora, porque ahora es el tiempo de la Resurrección y, por tanto, de la nueva vida y la esperanza. Este misterio es realmente una buena nueva para el mundo, y es preciso atestiguarlo y proclamarlo porque no sólo celebramos la Resurrección de Cristo, la cabeza, sino también la de sus miembros, que comparten su misterio. Por la fe y el bautismo somos introducidos en el misterio pascual de la pasión, muerte y resurrección del Señor. No basta con recordar el misterio, debemos mostrarlo también con nuestras vidas. Resucitados con Cristo, nuestras vidas han de manifestar el cambio que ha tenido lugar. Debemos buscar «las cosas de arriba, donde Cristo está sentado a la diestra de Dios» (Col 3,1). Esto significa compartir la libertad de los hijos de Dios en Jesucristo.

El anuncio de la resurrección del Señor es, además, la mejor palabra de esperanza, para los hombres de hoy, desde la certeza de que «el bien triunfa siempre sobre el mal” y de que el sepulcro vacío nos anuncia que nuestro último destino no está bajo la fría tierra. La Resurrección de Jesús no queda en el pasado como un acontecimiento bello pero lejano. La resurrección de Cristo se hace presente hoy en nuestras vidas porque también hemos hoy sido capaces de quitar las piedras, de abandonar el sepulcro y de encontrar nueva vida. Con Él, la vida cambiará. Porque más allá de toda derrota, maldad y violencia, más allá de todo sufrimiento y más allá de la muerte, el Resucitado vive y gobierna la historia. A todos estos “crucificados de hoy” –como les ha llamado el Papa Francisco—, el anuncio de la derrota de la muerte vuelve pleno y poderoso en la vida de cada uno, teniendo presente las situaciones de sufrimiento de tantas personas y familias probadas por el paro, la pobreza y tantas calamidades acentuadas por la pandemia. Son días para testimoniar la certeza de que el mal no tiene la última palabra, y de que Cristo resucitado nos acompaña y sostiene en cada circunstancia de la vida. La Pascua marca una nueva etapa: “Gracias a ella, Cristo se convierte en «el primogénito entre muchos hermanos» (Rom 8,29). Los discípulos se vuelven hermanos en un sentido nuevo y muy profundo: comparten no sólo la enseñanza de Jesús, sino también su Espíritu, su vida nueva como resucitado”. (Cantalamessa)

«Cada domingo, con el Credo, renovamos nuestra profesión de fe en la Resurrección de Cristo». A partir de este gran misterio se entiende todo en la Iglesia y cada celebración eucarística lo hace relevante. “Siempre es posible volver a empezar, porque existe una vida nueva que Dios es capaz de reiniciar en nosotros más allá de todos nuestros fracasos.  Él está vivo, aquí y ahora. Camina contigo cada día, en la situación que te toca vivir, en cada prueba. No nos cansemos nunca de buscar a Cristo resucitado, que dona la vida en abundancia a quienes lo encuentran» (Papa FranciscoÁngelus de Pascua)

¡Feliz Pascua para todos!

+ Rafael Zornoza

Obispo de Cádiz y Ceuta

Mons. Rafael Zornoza
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RAFAEL ZORNOZA BOY nació en Madrid el 31 de julio de 1949. Es el tercero de seis hermanos. Estudió en el Colegio Calasancio de Madrid con los PP. Escolapios, que simultaneaba con los estudios de música y piano en el R. Conservatorio de Madrid. Ingresó en el Seminario Menor de Madrid para terminar allí el bachillerato. En el Seminario Conciliar de Madrid cursa los Estudios Teológicos de 1969 a 1974, finalizándolos con el Bachillerato en Teología. Ordenado sacerdote el 19 de marzo de 1975 en Madrid fue destinado como vicario de la Parroquia de San Jorge, y párroco en 1983. Impulsó la pastoral juvenil, matrimonial y de vocaciones. Fue consiliario de Acción Católica y de promovió los Cursillos de Cristiandad. Arcipreste del Arciprestazgo de San Agustín y miembro elegido para el Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Madrid desde 1983 hasta que abandona la diócesis. Es Licenciado en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, donde también realizó los cursos de doctorado. Preocupado por la evangelización de la cultura organizó eventos para el diálogo con la fe en la literatura y el teatro e inició varios grupos musicales –acreditados con premios nacionales e internacionales–, participando en numerosos eventos musicales como director de coros aficionados y profesor de dirección coral. Ha colaborado además como asesor en trabajos del Secretariado de Liturgia de la Conferencia Episcopal. En octubre de 1991 acompaña como secretario particular al primer obispo de la de Getafe al iniciarse la nueva diócesis. Elegido miembro del Consejo Presbiteral perteneció también al Colegio de Consultores. Inicia el nuevo seminario de la diócesis en 1992 del que es nombrado Rector en 1994, desempeñando el cargo hasta 2010. Ha sido profesor de Teología en la Escuela Diocesana de Teología de Getafe, colaborador en numerosos cursos de verano y director habitual de ejercicios espirituales. Designado por el S.S. el Papa Benedicto XVI obispo titular de Mentesa y auxiliar de la diócesis de Getafe y fue ordenado el 5 de febrero de 2006. Hay que destacar en este tiempo su dedicación a la Formación Permanente de los sacerdotes. También ha potenciado con gran dedicación la pastoral de juventud, creando medios para la formación de jóvenes cristianos, como la Asociación Juvenil “Llambrión” y la Escuela de Tiempo Libre “Semites”, que capacitan para esta misión con la pedagogía del tiempo libre, campamentos y actividades de montaña. Ha impulsado además las Delegaciones de Liturgia, Pastoral Universitaria y de Emigrantes, de importancia relevante en la Diócesis de Getafe, así como diversas iniciativas para afrontar la nueva evangelización. Pertenece a la Comisión Episcopal de Seminarios de la Conferencia Episcopal Española –encargado actualmente de los Seminarios Menores– y a la Comisión Episcopal del Clero. Su lema pastoral es: “Muy gustosamente me gastaré y desgastaré por la salvación de vuestras almas” (2Cor 12,13). El 30 de agosto de 2011 se ha hecho público su nombramiento por el Santo Padre Benedicto XVI como Obispo electo de Cádiz y Ceuta. El 22 octubre ha tomado posesión de la Diócesis de Cadiz y Ceuta.