Carta pastoral de Mons. Salvador Giménez: Se imparte Religión en la escuela

Queridos diocesanos:

Creo que todos los años hago una llamada a quienes formáis parte del mundo escolar para que inscribáis a los alumnos en la clase de Religión. Vuelvo de nuevo sobre ello vista la aprobación de una nueva ley de educación para todo el país en la que se tienen fuertes sospechas de arrinconar o sacar del curriculum una materia que contribuye a educar integralmente a niños y jóvenes.

Mi llamada va más allá del círculo de la comunidad educativa escolar. Se dirige a toda la sociedad con el interés de alertar de su importancia y de discutir los argumentos que ningunean una materia valiosa para todos por los conocimientos de nuestra cultura que proporciona, por el fortalecimiento de los valores que propugna y por el impulso al servicio de la sociedad que pregona y la hace coherente.

En primer lugar me sorprende la frivolidad de algunas declaraciones de autoridades políticas y académicas justificando la desaparición en la práctica de una materia que tanto ha beneficiado al sistema social. O lo que es peor, en ocasiones se nota demasiado una aversión o desprecio a todo lo que significa la educación en valores dentro de la escuela. Me parece que volvemos a estar en el siglo XIX azuzando un discurso de revancha contra “lo religioso”. Curiosamente se da en los mismos que pretenden adoctrinar al alumnado en algunas leyes o derechos que se aprueban en las cámaras legislativas. Ponen el grito en el cielo cuando se cuestiona su actitud o apelan con descaro a la interesada libertad de expresión que parece sólo compatible con determinadas ideologías.

Estoy convencido de la benéfica importancia de la clase de religión y animo a todos a inscribirse a pesar de las dificultades que la práctica administrativa habitual conlleva. Demasiadas artimañas para que se desista de la inscripción. Y no sólo de ahora; hace tiempo que alumnos, profesores y padres sortean obstáculos para conseguir su voluntad en la escuela. Os pido que no os canséis de hacer realidad vuestro derecho de recibir una educación integral en la escuela.

Recientemente se ha publicado Panorama de la religión en la escuela. Informe 2020, dirigido por Carlos Esteban Garcés (Editorial SM). Es un estudio sociológico muy serio y bien documentado sobre esta materia; resulta muy ilustrativo por la cantidad de datos que aporta y el minucioso trabajo de campo que ofrece. Lo deberíamos conocer todos para situar en su justa medida esta cuestión que, para algunos de nosotros, es fundamental para la convivencia y la educación y, para otros, merece situarse en las tinieblas exteriores del panorama curricular.

 

En este breve espacio sólo os puedo recordar algunas afirmaciones del estudio que hacen apetecible su lectura y apuntan a una valoración general de los distintos estamentos de la escuela.

1.- Notable para la clase de religión. Es una muy buena nota como resumen de esta cuestión.

2.- El profesorado de religión es competente, comprometido socialmente y cualificado académicamente.

3.- Los alumnos aprecian que la clase de religión los hace más tolerantes porque conocen otras culturas.

4.- Los antiguos alumnos de religión reconocen el impacto educativo de las clases en su vida.

5.- Las familias están notablemente satisfechas con la clase de religión de sus hijos.

 

Si aceptamos gran profesionalidad en este estudio, tenemos que admitir que los protagonistas de esta parcela del saber aceptan y no rechazan la materia en el ámbito escolar.

Con mi bendición y afecto

 

+Salvador Giménez,

Obispo de Lleida

Mons. Salvador Giménez Valls
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Mons. D. Salvador Giménez Valls nace el 31 de mayo de 1948 en Muro de Alcoy, provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia. En 1960 ingresó en el Seminario Metropolitano de Valencia para cursar los estudios eclesiásticos. Es Bachiller en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca. Fue ordenado sacerdote el 9 de junio de 1973. Es licenciado en Filosofía y Letras, con especialización en Historia, por la Universidad Literaria de Valencia. CARGOS PASTORALES Inició su ministerio sacerdotal como párroco de Santiago Apóstol de Alborache, de 1973 a 1977, cuando fue nombrado director del Colegio “Claret” en Xátiva, cargo que desarrolló hasta 1980. Este año fue nombrado Rector del Seminario Menor, en Moncada, donde permaneció hasta 1982. Desde 1982 hasta 1989 fue Jefe de Estudios de la Escuela Universitaria de Magisterio “Edetania”. Desde 1989 a 1996 fue párroco de San Mauro y San Francisco en Alcoy (Alicante) y Arcipreste del Arciprestazgo Virgen de los Lirios y San Jorge en Alcoy (Alicante) entre 1993 y 1996. Desde este último año y hasta su nombramiento episcopal fue Vicario Episcopal de la Vicaría II Valencia Centro y Suroeste. Además, entre 1987 y 1989, fue director de la Sección de Enseñanza Religiosa, dentro del Secretariado de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de la CEE, y fue miembro del Colegio de Consultores entre 1994 y 2001. El 11 de mayo de 2005 se hacía público su nombramiento como obispo auxiliar de Valencia. Recibió la ordenación episcopal el 2 de julio del mismo año. Fue administrador diocesano de Menorca del 21 de septiembre de 2008 hasta el 21 de mayo de 2009, fecha en la que fue nombrado obispo de esta sede. Tomó posesión el 11 de julio del mismo año. El 28 de julio de 2015 se hacía público su nombramiento como obispo de Lleida. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social desde 2014. También ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de 2005 a 2014.