Semana Santa: los días de la pasión a la gloria

La Iglesia celebra la Semana Santa. Conmemora los acontecimientos de la pasión, muerte, sepultura y resurrección de Cristo, que constituyen el misterio pascual, el centro de la vida del Señor.

La Semana Santa es el paso de la tristeza al gozo. Son días de vivir con sobriedad la pasión y la muerte de Jesús para luego celebrar, rebosantes de alegría, la gloria de la resurrección.

Este camino a la Pascua también se hace visible en las celebraciones de la Iglesia. La sobriedad de los templos durante el Triduo. La Vigilia pascual, celebración del tránsito de Cristo, de su Muerte a su Resurrección. Y abandonamos la oscuridad para celebrar la gloria del Domingo de Resurrección, para evidenciar que Cristo es la luz del mundo.

  1. Preguntas y respuestas
  2. Domingo de Ramos en la Pasión del Señor
  3. Jueves Santo: misa vespertina de la Cena del Señor
  4. Viernes Santo: celebración de la Pasión del Señor
  5. Segundo día del Triduo. Sábado Santo
  6. Vigilia Pascual en la noche santa
  7. Domingo de Resurrección: el día de la Pascua

«Su amor lo llevó a sacrificarse por nosotros, a cargar sobre sí todo nuestro mal. Esto nos deja con la boca abierta: Dios nos salvó dejando que nuestro mal se ensañase con Él. Sin defenderse, sólo con la humildad, la paciencia y la obediencia del siervo, simplemente con la fuerza del amor. Y el Padre sostuvo el servicio de Jesús, no destruyó el mal que se abatía sobre Él, sino que lo sostuvo en su sufrimiento, para que sólo el bien venciera nuestro mal, para que fuese superado completamente por el amor. Hasta el final». (Papa Francisco)

1. Algunas preguntas y respuestas sobre la Semana Santa

¿Qué celebramos los cristianos?

Durante la Semana Santa la Iglesia celebra los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección, actuados por Cristo en los últimos días de su vida, comenzando por la entrada de Jesús en Jerusalén.

¿Cuándo finaliza la cuaresma y cuándo comienza la Semana Santa?

> La Semana Santa comienza el Domingo de Ramos en la Pasión del Señor.

> El tiempo de cuaresma continúa hasta el Jueves Santo.

¿Cómo se recomienda acabar la Cuaresma?

> Es conveniente acabar la cuaresma con una celebración penitencial, como preparación para un plena participación en el misterio pascual.

¿Cuándo es el Triduo pascual?

> Desde la misa de la tarde del Jueves Santo «en la Cena del Señor» hasta las vísperas del domingo de Resurrección. Este período de tiempo se denomina «triduo del crucificado, sepultado y resucitado» o «Triduo pascual».

¿Cuál es el color de las vestiduras litúrgicas?

> Morado o violeta para el Lunes, Martes, Miércoles y Sábado Santos.

> Rojo para el Domingo de Ramos y Viernes Santo.

> Blanco para el Jueves Santo, la Vigilia pascual y el Domingo de Pascua.

¿Qué conmemoramos el Domingo de Ramos?

> La entrada de Jesús en Jerusalén montado en un pollino de borrica. A su encuentro salió la multitud con ramos de olivo.

¿Qué significado tiene la Misa Crismal?

> La misa crismal manifiesta la comunión entre el obispo y los sacerdotes de la diócesis, que concelebran en la Eucaristía.

> Según la tradición, se celebra el Jueves Santo en la Catedral. Puede anticiparse a otro día, pero siempre cercano a la Semana Santa.

> El obispo consagra el Santo Crisma (mezcla de aceite y bálsamo) y el nuevo óleo, que se usan para ungir en el bautismo, en la confirmación, en la unción de los enfermos, en la ordenación de presbíteros y obispos; así como en la dedicación de iglesias o altares.

¿Qué se conmemora el Jueves Santo?

> El Jueves Santo se evoca la Última Cena «en la cual el Señor Jesús en la noche en que iba a ser entregado, habiendo amado hasta el extremo a los suyos que estaban en el mundo, ofreció a Dios Padre su Cuerpo y su Sangre bajo las especies del pan y del vino, y los entregó a los apóstoles para que los sumiesen, mandándoles que ellos y sus sucesores en el sacerdocio también los ofreciesen” (Caeremoniale Episcoporum, n. 297).

> La institución de la Eucaristía, la institución del Orden Sacerdotal y el mandamiento del Señor sobre la caridad fraterna tienen su origen en la Última Cena. Por eso es también el día del Amor Fraterno.

¿Qué recordamos el Viernes Santo?

> El Viernes Santo recordamos la Pasión del Señor y adoramos su Cruz.

> Es un día de penitencia obligatorio para toda la Iglesia por medio de la abstinencia y el ayuno.

> Acceder al documento “El modo de observar el ayuno y la abstinencia”.

¿Qué hace la Iglesia el Sábado Santo?

> La Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su Pasión y Muerte y esperando en oración la Resurrección.

> También se recomienda que se observe el ayuno.

¿Qué es la Vigilia pascual? ¿Cuáles son sus símbolos?

> Es la noche de vela en honor al Señor. Se conmemora la noche santa en la que el Señor resucitó. Durante la Vigilia, la Iglesia espera la resurrección del Señor y la celebra con los sacramentos de la iniciación cristiana.

> Los símbolos de la Vigilia son:

  • El fuego, cuyo resplandor disipa las tinieblas e ilumina la noche.
  • El cirio pascual, que evoca que Cristo es la luz del mundo. Del mismo modo que los hijos de Israel, durante la noche eran guiados por una columna de fuego, así los cristianos siguen a Cristo resucitado. El cirio pascual se coloca sobre un candelero solemne junto al ambón o en el presbiterio hasta el Domingo de Pentecostés.
  • El agua bautismal, para recordar el bautismo, ya que se renuevan las promesas bautismales.

El Señor ha resucitado ¡Aleluya!

> Este es el día en que actuó el Señor, la solemnidad de las solemnidades y nuestra Pascua: la Resurrección de nuestro Salvador Jesucristo según la carne (elog. del Martirologio Romano).

 

La Comisión Episcopal para la Liturgia ha hecho pública una nota sobre las celebraciones de la Semana Santa y el Triduo Pascual 2021 con el fin de cumplir la normativa vigente por la pandemia de Covid-19 y que los fieles participen en las celebraciones (Acceder al texto íntegro pinchando aquí).

En este espacio dedicado a la Semana Santa se irán señalando las normas que corresponden a las celebraciones de cada día.

También se precisarán las recomendaciones establecidas en la Carta Circular sobre las Fiestas Pascuales (1988) para que las celebraciones de estos días preparen a los fieles para vivir la pasión, la muerte y la resurrección.

 

2. Domingo de Ramos en la Pasión del Señor

La Semana Santa comienza el Domingo de Ramos en la Pasión del Señor, que comprende a la vez el anuncio del triunfo de Cristo y de la Pasión.

Este día se conmemora la entrada de Jesús en Jerusalén montado en un pollino de borrica. A su encuentro salió la multitud con ramos de olivo. Los niños hebreos lo recibieron cantando el «Hosanna» como expresión de júbilo.

Como recuerdo de este acontecimiento, es tradición celebrar antes de la Eucaristía la procesión con los ramos de palmas, que previamente se han bendecido. Estos ramos se conservan después en casa, para recordar la victoria de Cristo.

Este año, sin embargo, para cumplir con las normas establecidas y garantizar la seguridad frente a la Covid-19, no se podrá cumplir con la tradicional procesión.

¿Qué establece la nota de la Comisión Episcopal para la Liturgia?

1.-Para la conmemoración de la entrada del Señor en Jerusalén se evitará la forma primera descrita por el Misal –procesión–.

2.-En las catedrales se utilizará la forma segunda –entrada solemne–, al menos en la misa principal. Los fieles permanecerán en sus lugares y se hará la bendición y la proclamación del evangelio desde un lugar, dentro de la iglesia, en el que los fieles puedan ver el rito. En la procesión al altar puede participar una representación de los fieles junto con el Obispo y los ministros.

3.-En las parroquias y demás lugares de culto se utilizará la forma tercera –entrada simple–.

> (Acceder al texto íntegro pinchando aquí).

La Carta Circular sobre las Fiestas Pascuales (1988) señala que:

> En el Evangelio del Domingo de Ramos se lee la Pasión según San Marcos (Mc 14, 1 — 15, 47). La historia de la Pasión goza de una especial solemnidad. Por eso es aconsejable que se mantenga la tradición de que sean tres personas las que hagan las veces de Cristo, el narrador y el pueblo. La Pasión ha de ser proclamada por diáconos o presbíteros. En caso de que fuera por lectores, la parte correspondiente a Cristo se reserva al sacerdote.

> Para la proclamación de la Pasión no se usan ni luces ni incienso. Además, antes de la lectura del Evangelio no se hace ni el saludo inicial ni la señal de la cruz sobre el libro. Tan sólo los diáconos piden la bendición al sacerdote.

> Se aconseja leer completa la narración de la Pasión y no omitir las lecturas previas ni la homilía.

Comentario a las lecturas según el calendario litúrgico

Conmemoramos la sagrada entrada de Jesús en Jerusalén, montado sobre un borrico. (2ª lectura). Así mostró al género humano el ejemplo de una vida sumisa a la voluntad de Dios (cf. 1.ª oración). Se lee hoy la Pasión según san Marcos, cuyo tema central es el de Jesús como Hijo de Dios, el Siervo de Dios mártir, vaticinado por Isaías (cf. 1 lectura), que muere en la cruz. Este sacrificio se actualiza en la eucaristía, en la que hoy pedimos la misericordia que no merecen nuestros pecados.

Calendario Litúrgico 2020-2021

 

3. Jueves Santo en la Cena del Señor

Con la Misa de la tarde del jueves de la Semana Santa, la Iglesia comienza el Triduo Pascual y evoca aquella Última Cena, «en la cual el Señor Jesús en la noche en que iba a ser entregado, habiendo amado hasta el extremo a los suyos que estaban en el mundo, ofreció a Dios Padre su Cuerpo y su Sangre bajo las especies del pan y del vino, y los entregó a los apóstoles para que los sumiesen, mandándoles que ellos y sus sucesores en el sacerdocio también los ofreciesen”. (Caeremoniale Episcoporum, n. 297).

En la celebración se pone el foco en tres acontecimientos que tienen su origen en la Última Cena: la institución de la Eucaristía, la institución del Orden Sacerdotal y el mandamiento del Señor sobre la caridad fraterna. Por eso la Iglesia celebra el Jueves Santo el día del Amor Fraterno.

También se recuerda el lavatorio de los pies, que manifiesta el servicio y el amor de Cristo, que ha venido “no a ser servido, sino a servir”. Este año, para cumplir con las normas establecidas y garantizar la seguridad frente a la Covid, se omitirá este rito.

Después de la misa, el Santísimo Sacramento queda reservado, en un sagrario o en una urna, para su adoración en una capilla que invite a la oración y a la meditación.

Las cruces que haya en la iglesia se cubren con un velo de color rojo o morado.

¿Qué establece la nota de la Comisión Episcopal para la Liturgia?

1.-De forma excepcional, al igual que el año pasado, los sacerdotes tienen la facultad de celebrar este día la Misa sin el pueblo, si concurren circunstancias que así lo aconsejen –por ejemplo, el contagio con el virus del propio sacerdote o el confinamiento de una población–. Quienes no tengan la posibilidad de celebrar la Misa rezarán preferentemente las Vísperas.

2-Ha de omitirse el rito del lavatorio de los pies.

3.-Dado que este año la celebración se hará, en la mayor parte de los casos, con alguna participación del pueblo, no se omita la procesión y la reserva del Santísimo Sacramento para la adoración y la comunión al día siguiente. Facilítese, en la medida de lo posible, que los fieles puedan dedicar un tiempo de adoración, respetando siempre los horarios de restricción de la libre circulación de los ciudadanos que se establezcan en cada lugar.

4.-Si se van a celebrar varias Misas de la Cena del Señor en la misma iglesia, háganse siempre por la tarde, y omítase, salvo en la última, la reserva solemne del Santísimo.

5.-Si no se va a celebrar el Triduo completo en alguna iglesia, no se haga la reserva eucarística solemne. Además, si no se ha celebrado la Misa vespertina de la Cena del Señor, evítese una adoración eucarística desvinculada de dicha celebración.

6.-Si la celebración es sin participación del pueblo, se omite la procesión, y la reserva se hace en el sagrario habitual.

> (Acceder al texto íntegro pinchando aquí).

La Carta Circular sobre las Fiestas Pascuales (1988) señala que:

Se celebre por la tarde y pueden concelebrar todos los presbíteros, aunque hayan ya concelebrado en la Misa Crismal, o tengan que celebrar una Misa para el bien de los fieles.

El sagrario ha de estar completamente vacío al iniciar la celebración. Se han de consagrar en esta Misa las hostias necesarias para la comunión de los fieles, y para que el clero y los fieles puedan comulgar el día siguiente.

> Para la reserva del Santísimo Sacramento se prepare una capilla, convenientemente adornada, que invite a la oración y a la meditación; se recomienda no perder de vista la sobriedad y la austeridad que corresponde a la liturgia de estos días, evitando o erradicando toda forma de abuso. Cuando el sagrario está habitualmente colocado en una capilla separada de la nave central, conviene que se disponga allí el lugar de la reserva y de la adoración.

Mientras se canta el himno “Gloria a Dios”, de acuerdo con las costumbres locales, se hacen sonar las campanas que no se vuelven a tocar hasta el “Gloria a Dios” de la Vigilia Pascual, a no ser que la Conferencia Episcopal o el Ordinario del lugar, juzguen oportuno establecer otra cosa. Durante el mismo período de tiempo, el órgano y cualquier otra música instrumental pueden usarse sólo para acompañar el canto.

> Los donativos para los pobres, especialmente aquellos que se han podido reunir durante la Cuaresma como fruto de la penitencia, pueden ser presentados durante la procesión de ofrendas mientras el pueblo canta el himno “Ubi caritas est vera”.

Terminada la oración después de la comunión, comienza la procesión, precedida de la cruz en medio de cirios e incienso, en la que se lleva el Santísimo Sacramento por la Iglesia hasta el altar de la reserva. Mientras tanto se canta el himno “Pange lingua” u otro canto eucarístico. El traslado y la reserva del Santísimo Sacramento no han de hacerse si en esta iglesia no va a tener lugar la celebración de la Pasión del Señor, el Viernes Santo.

El Sacramento ha de ser reservado en un sagrario o en una urna. No ha de hacerse nunca una exposición con la custodia u ostensorio. El sagrario o la urna no han de tener la forma de sepulcro. Evítese la expresión “sepulcro”: la capilla de la reserva no se prepara para representar “la sepultura del Señor”, sino para conservar el Pan eucarístico destinado a la comunión del Viernes de la Pasión del Señor.

> Invítese a los fieles a la adoración al Santísimo Sacramento ante el reservado solemne, después de la Misa “en la Cena del Señor”.

Terminada la Misa se despoja el altar en el cual se ha celebrado. Conviene que las cruces que haya en la iglesia se cubran con un velo de color rojo o morado, a no ser que ya hayan sido cubiertas el sábado antes del quinto domingo de Cuaresma. No se encenderán velas o lámparas ante las imágenes de los santos.

Comentario a las lecturas según el calendario litúrgico

Comenzamos el Triduo pascual. Hoy la liturgia nos hace presente la última Cena del Señor con sus apóstoles, en la que instituyó el sacramento de la eucaristía, memorial de su pasión, muerte y resurrección, banquete de su amor, sacrificio nuevo y eterno (cf. 1.ª oración.). La 1ª lectura nos recuerda la primera cena pascual en Egipto, cuando los israelitas fueron librados de la muerte por la sangre de los animales sacrificados con la que habían rociado las dos jambas y el dintel de la casa. Nosotros hemos sido salvados por la sangre de Cristo, nuestro Cordero pascual. El cáliz de la bendición es comunión de la sangre de Cristo (salmo responsorial). Él nos ha amado hasta el extremo y nos llama a imitarlo, lavándonos los pies unos a otros (Evangelio). Después de la misa, el Santísimo Sacramento queda reservado solemnemente para su adoración.

Calendario Litúrgico 2020-2021

 

4. Viernes Santo: celebración de la Pasión del Señor

El Viernes Santo recordamos la Pasión del Señor y adoramos su Cruz.

La Iglesia, meditando sobre la Pasión de su Señor y Esposo y adorando la Cruz, conmemora su propio nacimiento y su misión de extender a toda la humanidad sus fecundos efectos, que hoy celebra, dando gracias por tan inefable don, e intercede por la salvación de todo el mundo (CO, 312).

Siguiendo una antiquísima tradición, no se celebra la Eucaristía. Cristo crucificado es el centro de la liturgia de hoy. La celebración de la Pasión del Señor se desarrolla con la liturgia de la Palabra, la adoración de la Cruz y la sagrada Comunión. Antes de la adoración de la Cruz, la oración universal, que expresa el valor universal de la Pasión de Cristo, clavado en la Cruz para la salvación de todo el mundo.

Terminada la celebración, se despoja el altar, dejando la cruz con cuatro candelabros y se dispone un lugar adecuado (por ejemplo, la capilla donde se colocó la reserva de la Eucaristía el Jueves Santo), para colocar allí la cruz, a fin de que los fieles puedan adorarla y permanecer en oración y meditación.

Tampoco se celebra este día ningún otro sacramento, a excepción de la penitencia y de la unción de los enfermos. Las exequias han de celebrarse sin canto, sin órgano y sin tocar las campanas.

El Viernes de la Pasión del Señor es un día de penitencia obligatorio para toda la Iglesia por medio de la abstinencia y el ayuno.

¿Qué establece la nota de la Comisión Episcopal para la Liturgia?

1.-Se ha de asegurar la celebración de la Pasión del Señor, por lo menos, en la Catedral, en los templos parroquiales, al menos en los principales, y en aquellos de mayor capacidad dentro de las zonas pastorales establecidas en cada Diócesis.

2.-En la oración universal se utilizará el formulario habitual con el añadido de la intención especial que la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos publicó el pasado año (Decreto Prot. N. 155/20). El texto de la intención, que se añade entre la IX y la X, es el siguiente:

Por quienes sufren en tiempo de pandemia

Oremos también por todos los que sufren las consecuencias de la pandemia actual: para que Dios Padre conceda la salud a los enfermos, fortaleza al personal sanitario, consuelo a las familias y la salvación a todas las víctimas que han muerto.

Oración en silencio. Prosigue el sacerdote:

Dios todopoderoso y eterno,

singular protector en la enfermedad humana,

mira compasivo la aflicción de tus hijos

que padecen esta pandemia;

alivia el dolor de los enfermos,

da fuerza a quienes los cuidan,

acoge en tu paz a los que han muerto

y, mientras dura esta tribulación,

haz que todos

puedan encontrar alivio en tu misericordia.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

3.- En el momento de la adoración de la cruz el celebrante lo hará con una genuflexión o una inclinación profunda. El resto de la asamblea lo hará por medio de una genuflexión o inclinación profunda cuando la cruz sea mostrada, y lo harán cada uno sin moverse de su lugar. Se podría invitar, también, a todos los participantes a la liturgia a que hagan un momento de oración, en silencio, mientras se contempla la cruz. Se evitará, en cualquier caso, la procesión de los fieles en este momento de la celebración.

> (Acceder al texto íntegro pinchando aquí).

La Carta Circular sobre las Fiestas Pascuales (1988) señala que:

> Se recomienda que se celebren en las iglesias el Oficio de Lectura y Laudes.

La celebración de la Pasión del Señor se debe celebrar después del mediodía, cerca de las tres (15 horas). Por razones pastorales puede elegirse otra hora más conveniente para que los fieles puedan reunirse más fácilmente: por ejemplo, después del mediodía hasta el atardecer, pero nunca después de las nueve de la noche.

> El orden de la acción litúrgica de la Pasión del Señor (liturgia de la Palabra, adoración de la Cruz y sagrada Comunión), que proviene de la antigua tradición de la Iglesia, ha de ser conservado con toda fidelidad, sin que nadie pueda arrogarse el derecho de introducir cambios.

> El sacerdote y los ministros se dirigen en silencio al altar sin canto alguno. Si hay que decir algunas palabras de introducción, debe hacerse antes de la entrada de los ministros. El sacerdote y los ministros, hecha la debida reverencia al altar, se postran rostro en tierra; esta postración, que es un rito propio de este día, se ha de conservar diligentemente, ya que significa tanto la humillación “del hombre terreno” (68), cuanto la tristeza y el dolor de la Iglesia. Los fieles, durante el ingreso de los ministros, están de pie; después se arrodillan y oran en silencio.

> Las lecturas han de ser hechas por entero. El Salmo responsorial y el canto que precede al Evangelio, cántense como de costumbre. La historia de la Pasión del Señor según San Juan se canta o se proclama del mismo modo que se ha hecho el domingo anterior. Después de la lectura de la Pasión hágase la homilía, y al final de la misma los fieles pueden ser invitados a que permanezcan en oración silenciosa durante un breve espacio de tiempo.

La oración universal ha de hacerse según el texto y la forma establecida por la tradición, con toda amplitud de intenciones, que expresan el valor universal de la Pasión de Cristo, clavado en la Cruz para la salvación de todo el mundo.

> En la ostensión de la Cruz úsese una cruz suficientemente grande y bella. De las dos formas que se proponen en el Misal para mostrar la cruz, elíjase la que se juzgue más apropiada. Este rito ha de hacerse con un esplendor digno de la gloria del misterio de nuestra salvación; tanto la invitación al mostrar la cruz como la respuesta del pueblo, hágase con canto, y no se omita el silencio de reverencia que sigue a cada una de las postraciones, mientras el sacerdote celebrante, permaneciendo de pie, muestra la cruz.

La adoración de la cruz es un elemento muy importante de esta celebración. Durante la adoración de la Cruz cántense las antífonas, los “improperios” y el himno, que evocan con lirismo la historia de la salvación, o bien otros cantos adecuados.

> El sacerdote entona la invitación al “Padrenuestro”, que luego canta toda la asamblea. No se da el signo de la paz. La comunión se desarrolla tal como se describe en el Misal. Durante la comunión se puede cantar el Salmo 21 u otro canto apropiado. Terminada la distribución de la comunión, el copón se lleva a un lugar preparado fuera de la iglesia.

Terminada la celebración se despoja el altar, dejando la cruz con cuatro candelabros. Dispóngase en la iglesia un lugar adecuado (por ejemplo, la capilla donde se colocó la reserva de la Eucaristía el Jueves Santo), para colocar allí la cruz, a fin de que los fieles puedan adorarla y permanecer en oración y meditación.

Comentario a las lecturas según el calendario litúrgico

Hoy no se celebra la eucaristía. Cristo crucificado es el centro de la liturgia de hoy. La liturgia de la Palabra está centrada en la pasión y muerte del Señor, anunciada por el profeta Isaías: “Mirad al que traspasaron por nuestras rebeliones” (cf. 1ª lectura). Una pasión, voluntariamente aceptada, por la que hemos sido salvados (cf. 2ª lectura). Hoy se lee la Pasión según san Juan. En este relato aparece la herencia que nos dejó Cristo, cuando dijo a Juan: «Ahí tienes a tu madre», refiriéndose a la Virgen María, la segunda Eva, Madre de la nueva humanidad redimida. Tras una amplia oración universal, se adora la cruz y luego se distribuye la sagrada comunión. En la oración sobre el pueblo se expresa la esperanza en la resurrección del Señor.

Calendario Litúrgico 2020-2021

 

5. Segundo día del Triduo. Sábado Santo

Durante el Sábado Santo la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su Pasión y Muerte y esperando en oración su Resurrección.

No se celebra la Eucaristía, pero se recomienda la celebración del Oficio de Lectura y Laudes.

No se puede distribuir la sagrada comunión, a no ser en caso de viático (ante peligro de muerte). No se celebra el matrimonio, ni se administran otros sacramentos, excepto la penitencia y la unión de los enfermos.

El altar queda desnudo hasta después de la solemne Vigilia pascual.

La Carta Circular sobre las Fiestas Pascuales (1988) señala que:

> Se recomienda la celebración del Oficio de Lectura y Laudes con participación de pueblo [cfr. n. 40] (76). Cuando esto no sea posible, prepárese una celebración de la Palabra o un ejercicio piadoso que corresponda al misterio de este día.

Se puede exponer en la iglesia, a la veneración de los fieles, la imagen de Cristo crucificado, o en el sepulcro, o descendiendo a los infiernos, ya que ilustran el misterio del Sábado Santo, así como la imagen de la Santísima Virgen de los Dolores.

Hoy la Iglesia se abstiene absolutamente del sacrificio de la Misa. La sagrada comunión puede darse solamente como viático. No se conceda celebrar el matrimonio, ni administrar otros sacramentos, fuera de la penitencia y la unión de los enfermos.

> Los fieles han de ser instruidos sobre la naturaleza peculiar del Sábado Santo. Los usos y tradiciones de fiestas vinculadas con este día, a causa de la antigua anticipación de la Vigilia del Sábado Santo, deben desplazarse a la noche y al día de Pascua.

 

6. Vigilia Pascual en la noche santa

Según una antiquísima tradición, ésta es la noche de vela en honor del Señor.

En la Vigilia pascual se conmemora la noche santa en la que el Señor resucitó. Durante la Vigilia la Iglesia espera  la Resurrección del Señor y la celebra con los sacramentos de la Iniciación Cristiana. Por eso se considera “la madre de todas las santas vigilias”.

¿Cuál es el significado del carácter nocturno de la Vigilia pascual?

La Vigilia pascual nocturna durante la cual los hebreos esperaron el tránsito del Señor, que debía liberarlos de la esclavitud del Faraón, fue desde entonces celebrada cada año por ellos como un “memorial”; esta Vigilia era figura de la Pascua auténtica de Cristo, de la noche de la verdadera liberación.

Desde su comienzo, la Iglesia ha celebrado con una solemne Vigilia nocturna la Pascua anual. Precisamente la Resurrección de Cristo es el fundamento de nuestra fe y de nuestra esperanza, y por medio del Bautismo y de la Confirmación somos insertados en el misterio pascual de Cristo, morimos con Él, somos sepultados con Él, y resucitamos con Él, para reinar con Él para siempre. Esta Vigilia es también la espera de la segunda venida del Señor.

Es la noche de la verdadera liberación, en la cual “rotas las cadenas de la muerte, Cristo asciende victorioso del abismo”.

La Vigilia pascual se desarrolla en cuatro partes: después del lucernario y del pregón pascual (que forman la primera parte de la Vigilia), la santa Iglesia contempla las maravillas que Dios ha hecho en favor de su pueblo desde los comienzos (parte segunda o liturgia de la Palabra), hasta que, junto con los nuevos miembros renacidos por el bautismo (tercera parte), es invitada a la mesa, preparada por el Señor para su pueblo, memorial de su Muerte y Resurrección, en espera de su nueva venida (cuarta parte).

Este año la Vigila pascual no se podrá celebrar por la noche, para cumplir con las normativas establecidas con motivo de la pandemia.

¿Qué establece la nota de la Comisión Episcopal para la Liturgia?

1.-Se procurará su celebración al menos en la Catedral y en las iglesias parroquiales principales, que posean un aforo suficiente para que puedan participar los fieles con seguridad.

2.-Dependiendo de las normas civiles que se hayan establecido en cada lugar sobre restricción de la libre circulación de los ciudadanos, elíjase una hora adecuada para el comienzo de la celebración que facilite a los fieles la participación en la misma y el regreso a sus casas al finalizar.

3.-El “inicio de la vigilia o lucernario” se puede hacer a la entrada del templo. El celebrante principal deberá estar acompañado por un número limitado de ministros, mientras todos los fieles se mantendrán en sus lugares. Se bendice el fuego, se hacen los ritos de preparación y se enciende el cirio tal como indica el Misal. El sacerdote y los ministros, manteniendo la distancia de seguridad, hacen la procesión por el pasillo central y se cantan las tres invocaciones “Luz de Cristo”. No es recomendable repartir entre los fieles las velas y que las vayan encendido del cirio y luego pasen la luz unos a otros. Después de las invocaciones se canta el Pregón Pascual.

4.-Sigue la “Liturgia de la palabra”. Por razones de brevedad puede acortarse el número de las lecturas, pero procúrese darle la relevancia adecuada a este momento de la celebración. En ningún caso se debería reducir a una Liturgia de la Palabra normal de un domingo, únicamente con tres lecturas.

5.-La “Liturgia bautismal” se celebra tal y como viene indicada en el Misal. La presencia de la asamblea aconseja no omitir el rito de la aspersión después de la renovación de las promesas bautismales. Tómese la precaución, sin embargo, de evitar el contacto con el agua que se va a bendecir cuando esta se prepare, y que el sacerdote higienice las manos con gel hidroalcohólico antes de la aspersión.

6.-No parece aconsejable, dadas las circunstancias, celebrar el bautismo de niños durante la Vigilia Pascual. Si se han de administrar los sacramentos de la Iniciación Cristiana a adultos o si al final se celebra el bautismo de algún niño, hágase con todas las medidas higiénicas y sanitarias que garanticen que los signos y ritos se hagan adecuadamente, pero de forma segura, especialmente los que implican el contacto, como las unciones.

Quienes no puedan participar en la solemne Vigilia Pascual pueden rezar el Oficio de lectura indicado para el Domingo de Pascua en la resurrección del Señor, con el deseo de unirse a toda la Iglesia en la celebración del misterio pascual.

> (Acceder al texto íntegro pinchando aquí).

La Carta Circular sobre las Fiestas Pascuales (1988) señala que:

La estructura de la Vigilia Pascual y la importancia de sus diversos elementos y partes:

> La primera parte: en un lugar adecuado y fuera de la iglesia, cuando sea posible, se preparará la hoguera destinada a la bendición del fuego nuevo, cuyo resplandor debe ser tal que disipe las tinieblas e ilumine la noche. Prepárese el cirio pascual, que, para la veracidad del signo, ha de ser de cera, nuevo cada año, único, relativamente grande, nunca ficticio, para que pueda evocar realmente que Cristo es la luz del mundo. La bendición del cirio se hará con los signos y las palabras propuestas por el Misal o con otras aprobadas por la Conferencia Episcopal.

La procesión con la que el pueblo entra a la iglesia, se ilumina únicamente con la llama del cirio pascual. Del mismo modo que los hijos de Israel durante la noche era guiados por una columna de fuego, así los cristianos siguen a Cristo resucitado. Nada impide que a las respuestas  “Demos gracias a Dios” se añada alguna aclamación dirigida a Cristo. La llama del cirio pascual pasará poco a poco a las velas que los fieles tienen en sus manos, permaneciendo apagadas las lámparas eléctricas.

El diácono proclama el pregón pascual, magnífico poema lírico que presenta el misterio pascual en el conjunto de la economía de la salvación. Si fuese necesario, por falta de diácono o por imposibilidad del sacerdote celebrante, puede ser proclamado por un cantor. Las Conferencias Episcopales pueden adaptar convenientemente este pregón introduciendo en él algunas aclamaciones de la asamblea.

> Segunda parte: las lecturas de la Sagrada escritura en la que se describen momentos culminantes de la historia de la salvación, cuya plácida meditación se facilita a los fieles con el canto del Salmo responsorial, el silencio y la oración del celebrante. Se presenta siete lecturas del Antiguo Testamento, entresacadas de los libros de la Ley y los Profetas, ya utilizadas frecuentemente en las antiguas tradiciones litúrgicas de Oriente y Occidente, y dos del Nuevo Testamento, es decir, la lectura del Apóstol y del Evangelio. De esta manera la Iglesia “comenzando por Moisés y siguiendo por los Profetas”, interpreta el misterio pascual de Cristo. Por lo tanto, en la medida en que sea posible, léanse todas las lecturas indicadas para conservar intacta la índole propia de la Vigilia Pascual que exige una cierta duración. Sin embargo, si las circunstancias pastorales aconsejan que se reduzca aún el número de lecturas, léanse al menos tres lecturas del Antiguo Testamento, de manera que estén representadas la Ley y los Profetas; nunca se puede omitir la lectura del capítulo 14 del Éxodo con su cántico.

El significado tipológico de los textos del Antiguo Testamento tiene sus raíces en el Nuevo y aparece sobre todo en las oraciones que el sacerdote celebrante pronuncia después de cada lectura; podrá también ser útil para llamar la atención hacia este significado una breve monición antes de cada lectura. Estas moniciones puede hacerlas el mismo sacerdote o el diácono. (…) Después de cada lectura se canta el Salmo con la respuesta del pueblo. En la repetición de estos diversos elementos, manténganse el ritmo adecuado para facilitar la participación y la devoción de los fieles. (…)

Terminada la lectura del Antiguo Testamento, se canta el himno “Gloria a Dios”, se hacen sonar las campanas según las costumbres de cada lugar, se dice la oración colecta y de este modo se pasa a las lecturas del Nuevo Testamento. Se lee la exhortación del apóstol sobre el bautismo, entendido como inserción en el misterio pascual de Cristo. Después, todos se levantan y el sacerdote, elevando gradualmente la voz, entona por tres veces, el “Aleluya”, que repite la asamblea. Si fuese necesario, el salmista o el cantor entonan el “Aleluya”, que el pueblo prosigue intercalando la aclamación entre los versículos del Salmo 117, tan a menudo citado por los apóstoles en la predicación pascual.

Sigue el anuncio de la Resurrección del Señor con la lectura del Evangelio, culmen de toda la liturgia de la Palabra. Terminada la proclamación del Evangelio, no se omita la homilía, aunque sea breve.

> Tercera parte: la liturgia bautismal. La Pascua de Cristo y nuestra se celebra ahora en el Sacramento. Esto se manifiesta más plenamente en aquellas iglesias que poseen la pila bautismal y más aun cuando tiene lugar la iniciación cristiana de adultos, o al menos el bautismo de niños. Aun en el caso en que no haya bautizos, en las iglesias parroquiales se hace la bendición del agua bautismal. Si esa bendición no se hace en la pila bautismal, sino en el presbiterio, el agua bautismal debe ser trasladada después al baptisterio, donde será conservada durante todo el tiempo pascual. Donde no haya bautizos ni se deba bendecir el agua bautismal, hágase la bendición del agua para la aspersión de la asamblea, a fin de recordar el bautismo.

A continuación tiene lugar la renovación de las promesas bautismales, introducida por la monición que hace el sacerdote celebrante. Los fieles, de pie y con las velas encendidas en sus manos, responden a las preguntas. Después tiene lugar la aspersión: de esta manera los gestos y las palabras que los acompañan recuerdan a los fieles el bautismo que un día recibieron. El sacerdote celebrante haga la aspersión pasando por toda la nave de la iglesia, mientras la asamblea canta la antífona “Vidi aquam”, u otro canto de índole bautismal.

> Cuarta parte: la celebración de la Eucaristía. Es su punto culminante, porque es el Sacramento pascual por excelencia, memorial del sacrificio de la cruz, presencia de Cristo resucitado, consumación de la iniciación cristiana y pregustación de la Pascua eterna.

Hay que poner mucho cuidado para que la liturgia eucarística no se haga con prisa; es muy conveniente que todos los ritos y las palabras que los acompañan alcancen toda su fuerza expresiva: la oración universal en la que los neófitos participan por primera vez como fieles, ejercitando su sacerdocio real; la procesión de las ofrendas, en la que conviene que participen los neófitos, si los hay; la plegaria eucarística primera, segunda o tercera, a ser posible cantada, con sus embolismos propios (100); la comunión eucarística, que es el momento de la plena participación en el misterio que se celebra. Durante la comunión, es oportuno cantar el Salmo 117, con la antífona “Pascha nostrum”, o el Salmo 33 con la antífona “Aleluya, aleluya, aleluya”, u otro canto que exprese la alegría de la Pascua.

Es muy conveniente que en la comunión de la Vigilia Pascual se alcance la plenitud del signo eucarístico, es decir, que se administre el sacramento bajo las especies del pan y del vino. Los Ordinarios del lugar juzguen sobre la oportunidad de una tal concesión y de sus modalidades.

Comentario a las lecturas según el calendario litúrgico

A lo largo de la Cuaresma, mediante la penitencia, nos hemos preparado para que sea verdad lo que celebramos esta noche: nuestro paso —por la fe y el bautismo— de la muerte del pecado a la vida con Cristo resucitado en la comunidad de la Iglesia, nuestro paso de las tinieblas a la luz de la resurrección del Señor. Esto lo expresaremos en la primera parte de la celebración con el pregón pascual, que oiremos con las velas encendidas por el cirio pascual. Después, la Palabra de Dios nos irá recordando el camino de la historia de la salvación que culmina con el Evangelio, en el que un ángel nos anuncia que Jesús el Nazareno, el crucificado, ha resucitado. Sigue después la celebración del bautismo —si la hay— y la renovación de las promesas bautismales, en las que expresamos nuestra renuncia al pecado para vivir como hijos de Dios desde la fe de la Iglesia en un solo Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Termina la celebración con la eucaristía, sacramento que perpetúa en la Iglesia la presencia de Cristo resucitado.

Calendario Litúrgico 2020-2021

 

7. Domingo de Resurrección: el día de Pascua

Este es el día en que actuó el Señor, la solemnidad de las solemnidades y nuestra Pascua: la Resurrección de nuestro Salvador Jesucristo según la carne (elog. del Martirologio Romano).

La Carta Circular sobre las Fiestas Pascuales (1988) señala que:

La Misa del día de Pascua se debe celebrar con la máxima solemnidad. En lugar del acto penitencial, es muy conveniente hacer la aspersión con el agua que se bendijo durante la celebración de la Vigilia; durante la ascensión se puede cantar la antífona “Vidi aquam”, u otro canto de índole bautismal. Con la misma agua bendita conviene llenar los recipientes (pilas) que se hallan a la entrada de la iglesia.

> Consérvese, donde ya está en vigor, o establézcase en la medida en que sea posible, la tradición de celebrar las Vísperas bautismales del día de Pascua, durante las cuales, mientras se cantan los Salmos, se hace una procesión al baptisterio.

El cirio pascual, que tiene su lugar propio junto al ambón o cerca del altar, enciéndase al menos en todas las celebraciones litúrgicas de una cierta solemnidad de este tiempo, tanto en la Misa como en Laudes y Vísperas, hasta el Domingo de Pentecostés. Después ha de trasladarse al baptisterio y mantenerse con todo honor para encender en él el cirio de los nuevos bautizados. En las exequias, el cirio pascual se ha de colocar junto al féretro, para indicar que la muerte es para el cristiano su verdadera pascua. El cirio pascual, fuera del tiempo pascual, no ha de encenderse ni permanecer en el presbiterio.

Comentario a las lecturas según el calendario litúrgico

En este día Dios nos ha abierto las puertas de la eternidad por medio de su Unigénito, vencedor de la muerte, y pedimos ser renovados por el Espíritu Santo para resucitar a la luz de la vida (cf. 1.ª oración.). Hoy es el día en que actuó el Señor. La piedra que desecharon los arquitectos —Cristo en su pasión— es ahora la piedra angular una vez que ha resucitado (cf. salmo responsorial). Y creemos en este misterio gracias al testimonio de los apóstoles que comieron y bebieron con él después de su resurrección (1ª lectura) y vieron el sepulcro vacío (Ev.). A partir de ahí, una vez que por el bautismo hemos resucitado con Cristo, busquemos los bienes de allá arriba, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios (2ª lectura).

Calendario Litúrgico 2020-2021

 

8. Otras presencias de la Semana Santa

1. La Misa Crismal

Carta Circular sobre las Fiestas Pascuales (1988)

2. Las imágenes y la Semana Santa

Pablo Delclaux de Muller
Director del secretariado de la Subcomisión Episcopal para el Patrimonio cultural

3.- Jueves Santo, día del Amor Fraterno: «No me pesa, es mi hermano»

Miguel Ángel Jiménez Salinas
Director del secretariado para el Sostenimiento de la Iglesia

4.- Los indultos de Semana Santa

P. Florencio Roselló Avellanas, mercedario
Director del departamento de Pastoral Penitenciaria

 

9. Recomendaciones de lecturas de la BAC

En este enlace podrá conocer las lecturas que la Biblioteca de Autores Cristianos (BAC) para acompañar la Cuaresma y la Semana Santa 2021.

(Conferencia Episcopal Español)

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