Carta pastoral de Mons. César Franco: Pórtico de gloria y cruz

El Domingo de Ramos es el pórtico de la Semana Santa. Su liturgia aúna los dos aspectos del Triduo Pascual: la gloria y la cruz. La procesión de Ramos es preludio del triunfo pascual. Según el Evangelio de Marcos, proclamado al bendecir los ramos, Jesús planifica su entrada en Jerusalén inspirado en la profecía de Zacarías, que presenta al Mesías como rey humilde y pacífico montado en una borriquilla. Merece destacarse algunos detalles del relato, en el que Jesús se llama a sí mismo «Señor», título que corresponde al Resucitado.

Llama la atención que Jesús haya previsto lo que va a suceder: «Id a la aldea de enfrente y, en cuanto entréis, encontraréis un pollino atado, que nadie ha montado todavía. Desatadlo y traedlo. Y si alguien os pregunta por qué lo hacéis, contestadle: El Señor lo necesita, y lo devolverá pronto» (Mc 11,2-3). Todo sucedió así, según la visión profética de Jesús. Se dice además, del pollino, que nadie lo ha montado, subrayando de este modo la primicia y el estreno solemne de su cabalgadura. Esta novedad recuerda otras tradiciones judías: la de las piedras para un altar, que debían ser sin tallar, para no profanarlas; o las cosechas de los árboles frutales, que no podían comerse hasta la quinta cosecha. El Mesías trae la novedad. De ahí que el sepulcro para depositar el cuerpo de Jesús, será también nuevo, donde nadie había sido sepultado.

Jesús prepara, por tanto, una entrada solemne, aclamado con versos litúrgicos que se cantaban en la Fiesta de las Tiendas y en otras ocasiones. Se le identifica con el Mesías que viene en el nombre del Señor y con el rey que desciende de David, al que se le da el nombre de «padre» como si fuera un patriarca. No cabe duda de que la comunidad cristiana expresa así su fe en la persona de Cristo que trae la paz a través de los acontecimientos de su pasión, muerte y resurrección.

Esta escena de triunfo y exaltación da paso, ya en la liturgia de la Eucaristía, a la lectura de la pasión que prepara a la comunidad cristiana para el Triduo Pascual. Dos veces se lee completo el Evangelio de la pasión: el Domingo de Ramos y el Viernes Santo. La pasión y muerte de Jesús se sitúan en el centro de atención del pueblo cristiano. Hay que recordar que los evangelios nacieron como relatos de la pasión. Eso explica la precisión con la que describen los acontecimientos de esos días, que nosotros recorremos como si fuéramos contemporáneos de lo que sucedió. Hasta se puede seguir cronológicamente el desarrollo de la historia de la pasión, lo cual subraya su importancia.

Las otras lecturas de este domingo presentan a Jesús como el Justo perseguido, el varón de dolores, que Isaías presenta proféticamente como si estuviera contemplando la pasión. Y san Pablo, en su célebre himno de Filipenses, que recibió posiblemente de una tradición anterior a él, profundiza en el significado del anonadamiento de Cristo, rebajándose hasta una muerte infame, en el suplicio de la cruz, con plena obediencia a la voluntad de su Padre. Naturalmente, el himno termina con la exaltación de Cristo sobre el cosmos, recibiendo un nombre-sobre-todo-nombre, que es el de Señor.

El Domingo de Ramos es un díptico de gloria y de cruz. Cristo es aclamado como Príncipe de la paz y Señor que planifica con soberana libertad su propia entrega; y, al mismo tiempo, es presentado como el Siervo humillado que se despojó de su rango para mostrarnos el amor de Dios hacia la humanidad. Un hermoso pórtico para entrar en la Semana Santa con gratitud, profunda devoción y recogimiento. Solo así podremos entender que «por nosotros y por nuestra salvación» Cristo se entregó a sí mismo.

+ César Franco

Obispo de Segovia

Mons. César Franco Martínez
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Mons. D. César Augusto Franco nació el 16 de diciembre de 1948 en Piñuecar (Madrid). Fue ordenado sacerdote el 20 de mayo de 1973. Es licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas en 1978. Diplomado en Ciencias Bíblicas por la Escuela Bíblica y Arqueología de Jerusalén en 1980. Es también Doctor en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas en 1983. CARGOS PASTORALES Fue Vicario Parroquial de las parroquias San Casimiro (1973), Santa Rosalía (1973-1975) y Ntra. Sra. de los Dolores(1975-1978/1981-1986). Capellán de las Hijas de la Caridad en el Colegio San Fernando (1980-1981); Secretario del Consejo Presbiteral de Madrid (1986 y 1994) y Consiliario diocesano de Acción Católica General y Capellán de la Escuela de Caminos y de la Facultad de Derecho (1986-1995). Fue Rector del Oratorio Santo niño del Remedio (1993 -1995) y Vicario Episcopal de la Vicarçia VII (antigua VIII) de Madrid (1995-1996). El 14 de mayo de 1996 fue nombrado Obispo Auxiliar de Madrid y Titular de Ursona, recibiendo la ordenación episcopal el 29 de junio del mismo año. Desde 1997 a 2011 fue Consiliario Nacional de la Asociación Católica de Propagandistas y ha sido el Coordinador general de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Madrid 2011. Desde noviembre de 2012 hasta su nombramiento como Obispo de Segovia fue Deán de la Catedral de Santa María la Real de la Almudena de Madrid. En su actividad docente, ha impartido cursos sobre Biblia en la Universidad Complutense de Madrid y en la Universidad Eclesiástica “San Dámaso”. El 12 de noviembre de 2014 se hizo público su nombramiento como obispo de Segovia, sede de la que tomó posesión el 20 de diciembre del mismo año. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es Presidente de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis desde 2014, tras ser de nuevo elegido para este cargo el 14 de marzo de 2017. Ha sido miembro de las Comisiones Episcopales de Liturgia (1996-1999), de Enseñanza y Catequesis (1996-2008), de Apostolado Seglar (1999-2002) y de Relaciones Interconfesionales (2008-2014).