Carta pastoral de Mons. Salvador Giménez: Ramos

Queridos diocesanos:
Mis recuerdos del domingo de Ramos guardan relación con la alegría de utilizar ramos de laurel o de olivo, con la sensación de un domingo soleado y con la participación de muchas personas disfrutando de la creación de Dios en la calle rememorando un momento de la vida de Jesús de Nazaret. Aclamado como un rey, como un dios, por un gran gentío a la entrada de Jerusalén. Fue una situación particularmente extraña que aquel que era vitoreado fuese días más tarde despreciado y condenado a muerte como un vulgar asesino.
Ahora acentuamos sólo lo circunstancial. No entramos en el fundamento de la celebración que nos introduce en los días últimos de la vida del Redentor. Es cierto que los ramos acompañan desde muy antiguo el reconocimiento y la glorificación de los vencedores aunque la figura de un pollino que traslada al personaje pone un punto de humildad en este acontecimiento. Hablamos de un aspecto periférico que se ha ganado la definición de este domingo: los arbustos, los árboles, las palmas y los ramos. Todo aquello que hace referencia al mundo de la naturaleza; diríamos mejor a la creación que Dios ha puesto para uso y disfrute del ser humano.
En las últimas décadas se ha extendido una sensibilidad especial hacia las plantas y hacia los animales buscando un equilibrio en su aprovechamiento pero evitando dejar exhausta una fuente de riqueza por explotarla con exceso. Ahí entran los minerales, las plantas y los animales. Seguramente esa sensibilidad se ha despertado en muchos sectores sociales cuando han comprobado que esta generación está abusando de los recursos naturales.
También la comunidad eclesial participa de esta misma sensibilidad. Es cierto que en nuestro santoral abundan figuras que son ejemplo de inmejorable actuación y que el pueblo cristiano las ha venerado y ha pedido su patronazgo. Todos recordáis a S. Antonio Abad, a S. Francisco de Asís, Santa Clara, Santa Isabel de Hungría o S. Diego de Alcalá, se les representa con animales, con flores o con alimentos junto a pobres y mendigos. No podemos alardear sólo de nuestra historia cristiana pero sí contar con personas y documentos que nos permiten reflexionar y actuar con exquisito cuidado respecto a aquellos recursos que nos rodean y nos sirven de sustento.
Hablando de sensibilidades eclesiales actuales me parece oportuno incidir en una encíclica del papa Francisco que publicó en el año 2015 titulada Laudato Si’, Sobre el cuidado de la casa común. Alguna vez me he referido a la misma. Hoy desearía que los católicos profundizaran en su fe y se alimentaran de los textos del magisterio pontificio. No los podemos olvidar. Necesitamos leer y estudiar su contenido porque están en la misma tradición de la Iglesia: de la nada la creación del universo por parte de Dios, también la del hombre a su imagen y semejanza a quien dio su gobierno. Le confió la casa común para que la conservara y le sirviera.
No me extiendo más en la explicación teológica y pastoral de la encíclica. Acabo con dos frases, a modo de oración, con las que concluye el documento: “Te alabamos, Padre, con todas tus criaturas, que salieron de tu mano poderosa. Son tuyas y están llevas de tu presencia y de tu ternura, Alabado seas”. Y por la tierra: “Sana nuestras vidas, para que seamos protectores del mundo y no depredadores, para que sembremos hermosura y no contaminación y destrucción”.
En este domingo portando los ramos miremos a Cristo y sigamos siempre sus pasos.
Con mi bendición y afecto
+Salvador Giménez,
Obispo de Lleida
Mons. Salvador Giménez Valls
Acerca de Mons. Salvador Giménez Valls 226 Articles
Mons. D. Salvador Giménez Valls nace el 31 de mayo de 1948 en Muro de Alcoy, provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia. En 1960 ingresó en el Seminario Metropolitano de Valencia para cursar los estudios eclesiásticos. Es Bachiller en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca. Fue ordenado sacerdote el 9 de junio de 1973. Es licenciado en Filosofía y Letras, con especialización en Historia, por la Universidad Literaria de Valencia. CARGOS PASTORALES Inició su ministerio sacerdotal como párroco de Santiago Apóstol de Alborache, de 1973 a 1977, cuando fue nombrado director del Colegio “Claret” en Xátiva, cargo que desarrolló hasta 1980. Este año fue nombrado Rector del Seminario Menor, en Moncada, donde permaneció hasta 1982. Desde 1982 hasta 1989 fue Jefe de Estudios de la Escuela Universitaria de Magisterio “Edetania”. Desde 1989 a 1996 fue párroco de San Mauro y San Francisco en Alcoy (Alicante) y Arcipreste del Arciprestazgo Virgen de los Lirios y San Jorge en Alcoy (Alicante) entre 1993 y 1996. Desde este último año y hasta su nombramiento episcopal fue Vicario Episcopal de la Vicaría II Valencia Centro y Suroeste. Además, entre 1987 y 1989, fue director de la Sección de Enseñanza Religiosa, dentro del Secretariado de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de la CEE, y fue miembro del Colegio de Consultores entre 1994 y 2001. El 11 de mayo de 2005 se hacía público su nombramiento como obispo auxiliar de Valencia. Recibió la ordenación episcopal el 2 de julio del mismo año. Fue administrador diocesano de Menorca del 21 de septiembre de 2008 hasta el 21 de mayo de 2009, fecha en la que fue nombrado obispo de esta sede. Tomó posesión el 11 de julio del mismo año. El 28 de julio de 2015 se hacía público su nombramiento como obispo de Lleida. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social desde 2014. También ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de 2005 a 2014.