Carta pastoral de Mons. Julián Ruiz Martorell: Testigos de la vida

Queridos hermanos en el Señor:
Os deseo gracia y paz.

Nos hemos preparado durante el tiempo de gracia de Cuaresma para celebrar, con intensidad e impulso renovado, los misterios centrales del año litúrgico y de nuestra vida personal y comunitaria. Acompañamos al Señor desde su entrada triunfal en Jerusalén y procuramos vivir el significado de cada uno de los momentos que nos llevan, a través de su pasión y de su muerte, a la gloria de la resurrección.

Somos testigos de una vida que se hace máxima donación. Jesús no muere arbitrariamente, ni le quitan la vida, sino que Él la ofrece por nosotros con enorme generosidad: “yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente” (Jn 10,17-18).

Jesús es la Vida y su existencia sabe a primavera, tiene fragancia, color, textura, significado. Él nos indica cuál es el genuino sentido de la vida. Él nos enseña a respetar la vida humana, desde su momento inicial hasta su ocaso natural.

Pascua significa el triunfo de la vida sobre la muerte, la victoria del amor sobre el odio. Se rompe la secuencia fatal del pecado que esclaviza, y la gracia se desborda con abundancia creciente, porque de la plenitud de Cristo “todos hemos recibido, gracia tras gracia” (Jn 1,16).

Durante la Semana Santa nuestra memoria colectiva se estremecerá ante el dolor intenso que Cristo experimentó como Siervo sufriente. El escarnio, la ignominia y la injusticia aparecerán como provisionales vencedores de una amarga historia que desemboca en la muerte. Nos preguntaremos cómo fue posible tanta maldad. Desde la distancia de siglos, sentiremos vergüenza por el triunfo de las tinieblas.

Pero nosotros también seremos responsables del juicio de la historia, que lamentará nuestra falta de respeto hacia la vida de los no nacidos, de los enfermos y ancianos a los que no se desea seguir cuidando. No se puede presentar como “nuevos derechos” todo lo que conduce a la muerte.

La victoria de Cristo sobre la muerte abre a la humanidad la puerta definitiva. Jesucristo participó de nuestra carne y sangre “para aniquilar mediante la muerte al señor de la muerte, es decir, al diablo, y liberar a cuantos, por miedo a la muerte, pasaban la vida entera como esclavos” (Hb 2,14-15).

La Semana Santa será también santificadora cuando produzca efectos de vida en nosotros, cuando experimentemos la conversión del corazón y la misericordia divina, cuando sepamos agradecer la salvación que nos llega por la cruz y la Pascua sea un paso absoluto en nuestro camino.

Recibid mi cordial saludo y mi bendición.

+  Julián Ruiz Martorell,

Obispo de Huesca y de Jaca

Mons. Julián Ruiz Martorell
Acerca de Mons. Julián Ruiz Martorell 404 Articles
D. Julián RUIZ MARTORELL nació en Cuenca el 19 de enero de 1957. Desde pequeño vive en Zaragoza. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza, siendo alumno del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). Fue ordenado sacerdote en Zaragoza el 24 de octubre de 1981. Encargos pastorales desempeñados: 1981-1983: Ecónomo de Plasencia de Jalón y Encargado de Bardallur; 1983: Encargado de Bárboles, Pleitas y Oitura; 1983-1988: Durante sus estudios en Roma, Capellán de las Religiosas "Battistine"; 1988-1993: Adscrito a la Parroquia de Santa Rafaela María, en Zaragoza; 1991-2005: Director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar"; 1994-2010: Capellán de la comunidad religiosa del Colegio Teresiano del Pilar; 1998-2005: Director del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón; 1999-2005: Director del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín"; 2007-2010: Delegado de Culto y Pastoral de El Pilar. Fue nombrado obispo de Huesca y de Jaca el 30 de diciembre de 2010. En ese momento desempeñaba los siguientes cargos y tareas: Profesor de Sagrada Escritura del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (1988), del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar" (1988) y del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín" (1988); Miembro del Consejo Diocesano de Pastoral (1993); Miembro del Consejo Presbiteral (1998); Canónigo de la Catedral Basílica "Nuestra Señora del Pilar" de Zaragoza (2004); Miembro del Colegio de Consultores (2005) y Secretario del Consejo Presbiteral; y Vicario General de la Archidiócesis (2009). Fue ordenado obispo en la S. I. Catedral de Huesca el 5 de marzo de 2011. Tomó posesión de la diócesis de Jaca al día siguiente en la S. I. Catedral de esta diócesis.