Carta pastoral de Mons. Francisco Cerro: Llamada universal a la santidad

LOS SANTOS NOS SACAN DE TODAS LAS CRISIS (san Pablo VI)

La intuición del Papa san Pablo VI que, en medio de una sociedad llena de conflictos, de amenazas de guerra, de cambio de época, puso el acento que luego quedaría reflejado en el Concilio Vaticano II, todos estamos llamados a la santidad. Por el bautismo estamos llamados a vivir como hijos, por tanto, con una total confianza en el Padre que cuida de nosotros y como hermanos para crear fraternidad y solidaridad.

Es clave saber que los santos son los que, por el bautismo vivido, se identifican con los sentimientos del Corazón de Cristo y son los mejores hijos de la Iglesia y los intercesores seguros en el cielo, como nos recuerdan los prefacios de los santos.

Llama la atención el que, otro Papa santo, san Juan Pablo II, convocó tres grandes sínodos dedicados a vivir vocación a la santidad como sacerdotes, vida consagrada y laicos. En el sínodo sobre los sacerdotes, salió luego publicada la exhortación “Pastores Dabo Vobis”, donde, en resumen, quiso lanzar a los sacerdotes a vivir la santidad sacerdotal como identificación con
Cristo Buen Pastor, viviendo la caridad pastoral.

Para el sínodo de la vida consagrada se hace el mismo planteamiento que trae como fruto “Vita consecrata”, carta magna para nuestro tiempo de lo que quiere la Iglesia que vivan los consagrados, para que seamos “santos e irreprochables ante Él, por el Amor”.

También se llama a la vida consagrada a la identificación con Cristo, pobre, casto y obediente para vivir lo que el Vaticano II llamó la perfecta caridad y que este sínodo identifica con la caridad vivida por estos hombres y mujeres que, “saboreando” el Amor de Dios, han descubierto lo que Pedro dice en el texto de la transfiguración (Mt 17,1): “Señor, que bien se está contigo aquí” y que, tanto para Oriente como para Occidente, es el inicio de toda vocación al seguimiento de Cristo, pobre Cristo y obediente.

Los laicos, con san Juan Pablo II tuvieron su sínodo que dio origen a “Christifideles Laici”, donde se habla de la vocación a la santidad que, como toda vocación, exige vivir lo que somos y no tenemos que salirnos de nuestra profunda llamada para ser santos. Los laicos se santifican en el mundo, viviendo la caridad, que algunos llaman “caridad política”, caridad en la ciudad (polis) y que es un resumen de lo que dijo el Vaticano II de su llamada a transformar el mundo según el Corazón de Dios.

Todo lo humano es digno de ser vivido, porque todo lo podemos vivir por Cristo, con Él y en Él. Su llamada a transformar el mundo según el Corazón del Señor es una exigencia del bautismo que, identificados con Cristo, nos impulsa a vivir con las claves de que, con el evangelio, como dice el Papa Francisco, otro mundo es posible. Sin el evangelio no se cimienta una sociedad que verdaderamente tenga en cuenta toda la dignidad de la persona humana.

Desde esta realidad, todos somos convocados por el Señor y la Iglesia a esa común vocación, que es la llamada a vivir la santidad, ya seamos sacerdotes, miembros de la vida consagradas o laicos. Y esto significa siempre la identificación con los sentimientos del corazón de Cristo, viviendo cada uno su vocación en fidelidad al proyecto del Señor, en comunión plena con la Iglesia y para la vida del mundo.

+ Francisco Cerro Chaves
Arzobispo de Toledo
Primado de España

Mons. Francisco Cerro Chaves
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Nació el 18 de octubre de 1957 en Malpartida de Cáceres (Cáceres). Cursó los estudios de bachillerato y de filosofía en el Seminario de Cáceres, completándolos en el Seminario de Toledo. Fue ordenado sacerdote el 12 de julio de 1981 en Toledo, desempeñó diversos ministerios: Vicario Parroquial de "San Nicolás", Consiliario de Pastoral Juvenil, Colaborador de la Parroquia de "Santa Teresa" y Director de la Casa Diocesana de Ejercicios Espirituales. En la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma se licenció y doctoró en Teología Espiritual (1997), con la tesis: "La experiencia de Dios en el Beato Fray María Rafael Arnáiz Barón (1911-1938). Estudio teológico espiritual de su vida y escritos". Es doctorado en Teología de la Vida Consagrada en la Universidad Pontificia de Salamanca. Autor de más de ochenta publicaciones, escritas con simplicidad y dirigidas, sobre todo, a la formación espiritual de los jóvenes. Miembro fundador de la "Fraternidad Sacerdotal del Corazón de Cristo". Desde 1989 trabajó pastoralmente en Valladolid. Allí fue capellán del Santuario Nacional de la Gran Promesa y Director del Centro de Formación y Espiritualidad del "Sagrado Corazón de Jesús", Director diocesano del "Apostolado de la Oración", miembro del Consejo Presbiteral Diocesano; delegado Diocesano de Pastoral Juvenil y Profesor de Teología Espiritual del Estudio Teológico Agustiniano. El 2 de septiembre de 2007 fue ordenado Obispo de Coria-Cáceres en la ciudad de Coria. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, departamento de Pastoral de Juventud, y de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada.