Carta pastoral de Mons. Francesc Pardo i Artigas: Día del Seminario: ¡necesitamos sacerdotes!

Todos somos conscientes de que necesitamos curas. Soy consciente de ello, y lo es el consejo episcopal en el momento de hacer nombramientos para las parroquias y otras misiones. Lo son los propios curas, que tienen que asumir la responsabilidad pastoral como párrocos de dos, tres, cuatro… o doce parroquias. Son conscientes de ello las parroquias, que ven como su párroco debe atender varias comunidades a la vez y no les puede dedicar más tiempo, ni ofrecer cada domingo la Eucaristía. Por no mencionar los movimientos y asociaciones que desearían que algún padre los acompañara y los aconsejara.

Puede sonar a “carta a los reyes”, pero deseo expresar algunos de mis deseos cuando pienso en nuestros curas y en su media de edad.

Deseo que todos escuchemos la petición que yo muchas veces oigo durante las visitas pastorales: “¡Necesitamos un sacerdote!”. Puede que a veces solo se le requiera para asegurar algunas celebraciones o romerías, pero es cierto que la presencia frecuente, la acción y las iniciativas de un cura en la parroquia son fundamentales para asegurar su misión. Incluso recuerdo las cartas y la resolución de la junta de gobierno de algún ayuntamiento pidiéndome un cura para el bien del pueblo. Su resolución indicaba que la presencia y la acción del cura era una cuestión importante para el bien común, y por eso tomaban el acuerdo.

Desearía que muchos chicos escucharan los comentarios, a menudo en voz baja, que hacen muchas personas cuando ha muerto un cura que ha servido a su parroquia, su pueblo o villa, su barrio, y lo ha hecho con amor, generosidad, espíritu de servicio, acogiendo y ayudando a todo el mundo, preocupándose de quienes sufren por las heridas de la vida; desde las celebraciones de los sacramentos, los actos de piedad, la catequesis, los grupos parroquiales, el servicio al ocio de los niños, impulsando Cáritas para los más desfavorecidos, hasta estimular y favorecer la cultura y las tradiciones del pueblo. Estas valoraciones, desgraciadamente, no las oye el cura mientras vive, pero las oímos nosotros cuando muere o cuando es trasladado a una nueva parroquia.

Desearía que muchos chicos escucharan las comisiones de las parroquias que me visitan y me piden un cura que pueda dedicarles más tiempo, puesto que hoy muchos párrocos tienen que asumir la responsabilidad de dos, tres –y hasta 12 o más– comunidades parroquiales. Aun así, desearía que escucharan mi respuesta: no tengo más curas, en nuestro equipo juega todo el mundo, hasta los de más edad y los lesionados, y no tengo banquillo de reserva.

Desearía que muchos chicos escucharan la propuesta de Jesús: “¡Te necesito! Sí, te necesito porque necesito tu voz para hablar, para rezar; tus ojos para contemplar; tus manos para acompañar, perdonar, mimar, bendecir, levantar, conducir, trabajar para la salvación de cada persona. Necesito tus pies para que mi Evangelio –que salva y fortalece a las personas– pueda ser escuchado en todas partes. Necesito tu corazón para amar.

Sí, te necesito, pero también te necesitan los niños, jóvenes, adultos, ancianos, tanto quienes ya creen en mí y quienes me buscan como aquellos que no me conocen y tampoco conocen mi propuesta y ofrecimiento. E incluso aquellos que afirman que no tienen necesidad de creer”.

Desearía que todos imagináramos el futuro de nuestras comunidades parroquiales. Dentro de unos cuantos años, ¿sin curas podrán continuar vivas?

Sin curas no solo se debilita y se empobrece nuestra Iglesia, sino que se produce un vacío notable en la vida social, cultural, de fraternidad de nuestros pueblos, villas y ciudades.

El Día del Seminario, recemos por nuestros seminaristas y que reciban nuestros ánimos.

+ Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
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Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.